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El presupuesto base cero o la caída del petróleo

Jueves, 23 de Abril 2015 - 18:00

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Héctor Barragán Valencia

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¿Qué está detrás de la propuesta de hacer un presupuesto base cero? Pero antes, ¿qué significa esto? Este sistema para elaborar un presupuesto es usualmente utilizado en el sector privado, y consiste en asignar recursos solamente a los proyectos que tienen una sólida justificación, por su viabilidad, oportunidad y rentabilidad. En el caso del gobierno mexicano, el secretario de Hacienda ha dicho que se van a revisar aquellos programas y proyectos que están duplicados y que no se justifican. Parece razonable. Sin embargo, en el campo de la política mexicana, los programas públicos están vinculados a clientelas políticas o grupos de presión de diverso tamaño y poder: el clientelismo en México es la forma arcaica del Estado de bienestar de los países ricos, en donde los apoyos sociales sí son universales y transparentes. Así que aquí este ejercicio parece un tanto complicado.

Algunas proyecciones que se han hecho sobre qué tanto impacto podría tener el presupuesto sobre base cero estiman que, para 2016, sólo podrá involucrar a poco más de 5% del gasto público, y a mediano plazo esa cifra podría subir a casi 30%. ¿Cuál es la razón de que su alcance sea tan menor? Los principales motivos son la inamovilidad del gasto público para el pago de la deuda interna y externa; los salarios y prestaciones de profesores, médicos y funcionarios; las erogaciones en pensiones y jubilaciones, los gastos multianuales en obra pública, etc. Así, más que un presupuesto base cero se trata de justificar el recorte de la pérdida de ingresos por la caída de los precios del petróleo. Por ello cabe preguntar: ¿en qué áreas recaerían los recortes? La estructura clientelar del gasto social permite suponer que será una batalla campal.

En consecuencia, es posible que los recortes del gasto público no afecten a los programas obsoletos y redundantes, sino a los sectores menos organizados o con menor fuerza política. Es decir, la racionalidad de los recortes –de eso que se dio en llamar presupuesto base cero– no será el bienestar general, que es lo óptimo. De esta manera, los posibles programas candidatos a perder recursos serán las inversiones en salud, educación, petróleo, (sin tocar los intereses sindicales) y combate a la pobreza. También son fuertes candidatos los recursos para el campo, la inversión productiva y ciencia. El desprestigio, descrédito y deslegitimación de la elite gobernante –teniendo en frente la lucha por la presidencia de la República que ya se inició– difícilmente tocará clientelas que podrían favorecer al rival favorito: López Obrador. Así que es muy probable el sacrificio de programas socialmente útiles.


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