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El presidente de México y el cristianismo

Jueves, 31 de Octubre 2019 - 10:25

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Hace unos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador ratificó el compromiso de su gobierno porque los grupos más necesitados tengan mejores condiciones de vida y trabajo, y dejó en claro que “eso es humano, es justicia social y es también cristianismo”.

“Me van a criticar, pero lo voy a decir: ¿por qué sacrificaron a Jesucristo? ¿Por qué lo espiaban? Por defender a los humildes, por defender a los pobres. Esa es la historia real. Entonces, que nadie se alarme cuando se mencione la palabra cristianismo. Cristianismo es humanismo”, expresó el presidente de México en una de sus giras que acostumbra cada semana. Ahora les tocó a los pueblos indígenas: Mayo, Guarijío y Yaqui, en Sonora hace una o dos semanas.

“Ayer me preguntaba una periodista ¿cuál es su religión? A lo que Andrés Manuel respondió: ‘Soy seguidor de Jesucristo porque defendía a los pobres y estaba en contra de los oprimidos’, y en esa religión tenemos prohibido permitir la corrupción, y en esa religión me prohíben los lujos y la fantochería'”, mencionó.

Lo anterior me confirma lo que he dicho desde que me dedico a observar a este individuo tan particular. Hace mucho tiempo lo conocí ―era presidente del PRD― y a lo largo de la comida, me dio la impresión de ser un hombre muy soñador e ideático. Yo sólo acompañaba al periodista que hace posible este espacio y, le llevé un libro que escribí acerca del malogrado Hipódromo de las Américas pensando en que ―como ambos éramos oposición, en contra del sistema tan corrupto― el tema le podría interesar. Ni al gobierno de la 4T ni al propio Andrés Manuel, les interesa el tema.

Por supuesto que escuchar al presidente referirse a “ser cristiano” y “ser humanista” rompe con todo los cánones y tradiciones de la política mexicana, sobre todo de un “Juarista” ―como el presidente se autodefine― revolviendo y mezclando públicamente sus creencias y conceptos de quién era Cristo Jesús ―como se refirió a él en su diálogo― con las funciones propias de un jefe de Estado… ¿laico?

Benito Juárez también era católico, creyente y auténtico masón ―no masoncito como hay muchos―, pero odiaba a la iglesia católica. Quién tenga interés en este tema puede consultar esta liga que explica cómo se estableció la República laica.

Por supuesto, el presidente sabe ―es un maestro― cómo atraer y conservar la atención de los opinadores de este país, lo cual es digno de admirar.

Pudiera ser interesante saber cómo pensaba el fundador de la enseñanza que se conoce como el “Cuarto Camino”: George I. Gurdjieff con respecto a cómo llegar a ser un cristiano, con lo cual me atrevo a pensar ―con todo respeto― que usted lector, el presidente y yo, estamos muy lejos de serlo.

Ante todo, es necesario comprender que un “cristiano” no es un hombre que se dice “cristiano”, o que otros llaman “cristiano”. Un “cristiano” es un hombre que vive de acuerdo a los preceptos de Cristo. Tal cual somos no podemos ser cristianos. Para ser cristianos debemos ser capaces de «hacer». No podemos «hacer»; con nosotros todo «sucede». Cristo dice: «Amad a vuestros enemigos» pero, ¿cómo amar a nuestros enemigos si ni siquiera podemos amar a nuestros amigos?... Algunas veces «se ama», y algunas veces «no se ama». Tal como somos ni siquiera podemos aun realmente desear ser cristianos porque, nuevamente, algunas veces «se desea» y otras veces «no se desea». Un hombre no puede desear por mucho tiempo esta sola y misma cosa, porque de repente, en vez de desear ser cristiano, se acuerda de una alfombra muy hermosa, pero muy cara, que vio en una tienda. Y en vez de desear ser cristiano comienza a pensar en cómo comprar esa alfombra, olvidándose de todo lo que concierne al cristianismo. O si algún otro no cree que él sea un cristiano maravilloso, estará dispuesto a comérselo vivo o a asarlo en una hoguera. Para ser cristiano hay que «ser». Ser significa: ser el amo de sí mismo. Si un hombre no es su propio amo, no tiene nada y no puede tener nada. Y no puede ser un cristiano. Es simplemente una máquina, un autómata. Una máquina no puede ser un cristiano. Piénsenlo ustedes mismos: ¿es posible para un automóvil, una máquina de escribir o un gramófono ser cristianos? Estas son simplemente cosas sometidas a la ley del accidente. No son “responsables”. Son máquinas. Ser cristiano significa “ser responsable”. La responsabilidad llega más tarde, si un hombre, aunque parcialmente, deja de ser máquina y comienza de hecho, y no sólo de palabra, a desear ser cristiano.

¿Qué piensa mi estimado lector, don Andrés Manuel es un buen cristiano?

Dice el maestro que ser cristiano significa “ser responsable…”.


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Número 35 - Noviembre 2019
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