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El poder no se crea ni se destruye solo se transforma

Jueves, 04 de Julio 2019 - 13:05

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Enrique Fernández Martínez

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En el festejo del presidente hubo de todo: Miles de acarreados al más puro estilo priista, tortas, boing, lluvia, decenas de autobuses, 8 mil policías, retiro de vendedores ambulantes que no vendían artículos del festejado, zona vip y a lo lejos el espacio para el pueblo bueno y sabio, muestras de poder y del no poder, música, pan, circo y verdades a medias.

El festejado feliz y radiante, nos narró su epopeya épica, prometió acabar con la corrupción en este año y presumió sus datos, abrigado por su gente y…por la mafia del poder.

En realidad lo que vimos no es nada nuevo, fue el mismo formato de un informe priista de los 70-80 reloaded, corporativo, donde el presidente es el solista, lleno de mensajes no dichos, más poderosos que los dichos, con una clara separación de la crema y nata de la economía y la política en la zona vip y del pueblo bueno, separado por vallas, que demuestra su falta de información cuando aplaude y festeja que no se han comprado más  computadoras, fue un Frankenstein de Echeverría, López Portillo y AMLO, una exhibición de poder imperial que recuerda los eventos  de Núremberg de la Alemania nazi.

El presidente habló de novillos y carreteras, de seguir entregando el dinero directamente, y afirmó sentirse optimista.

Pero no habló de cuál es el plan para detener la caída del empleo y del crecimiento económico en rojo, de regresar la confianza de los inversionistas, de cómo cambiamos los pronósticos de las calificadoras, de solucionar la falta de medicinas, de la crisis en el  IMSS y de las estancias infantiles, nada de transparencia y adjudicaciones directas, de cómo aumentará la producción Pemex, nada de los comedores comunitarios, de la falta de apoyo en las artes y el deporte, de cómo se detendrá la escalada de secuestros y violencia sin precedente, de qué sigue con Trump.

La intención de todo este festejo en el fondo fue mostrar músculo y seguir en campaña presumiendo sus magros logros con un fuerte tufo neoliberal, porque la gente vip que le rodea es casi la misma de esa mafia en el poder tan criticada que asistía a los eventos similares de Fox, Calderón y Peña, son los mismos, porque el poder no se crea ni se destruye solo se transforma.

Esta mafia siempre ha estado muy cerca del gobernante en turno y así será porque es una relación tortuosa y necesaria, confundiendo invariablemente la complicidad con la lealtad.

El presidente está perdiendo su magia, cada día de vuelve más acartonado, desconfiado, aburrido, no es ni mejor ni peor que los anteriores, simplemente es un priista atrapado en los 70, disfrazado de transformador, que sueña con el control total y que realiza un evento caro que es una grosería al pueblo de México cuando vivimos supuestos tiempos de austeridad a todo lo institucional, pero con dinero suficiente para seguir en campaña buscando perpetuar su 4T.


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Número 35 - Noviembre 2019
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