Se encuentra usted aquí

El osito de Ana Gabriela…

Jueves, 15 de Agosto 2019 - 13:15

Autor

enrique_fernandez_martinez.jpg
Enrique Fernández Martínez

Compartir

el-osito-de-ana-gabriela.jpg

El seleccionado nacional de Triatlón, Guillermo Ruiz Tomé dejó muy claro que los éxitos obtenidos en Lima por la delegación mexicana son el fruto de la constancia, de creer que es posible, del trabajo de ellos mismos, sus familias y de sus patrocinadores y no de los políticos que siempre buscan salir en la foto con quienes rompen marcas y paradigmas. 

Guillermo Ruiz fue devastador con el trabajo de Ana Gabriela Guevara de quien se esperaba un trabajo a favor de los deportistas, pero no es así, ella prefiere el elogio fácil y quedar bien con el patrón que con sus iguales, ella sufrió en carne propia las malas políticas de administraciones pasadas pero ya olvidó que también tuvo un sueño, olvidó esa hambre de arrasar en las pistas que la llevó a ser medallista olímpica, se olvidó de sus orígenes y ahora se volvió una burócrata de esas que seguramente le cerraron la puerta en sus orígenes, se ha convertido en lo que seguramente nunca deseó ser. 

El entusiasmo inicial de los atletas por la llegada de una deportista de alto rendimiento a la CONADE se ha ido difuminando en las entrañas de un sistema que es más de lo mismo pero ahora disfrazado de cambio.

El deporte ha sido ignorado por los gobiernos en turno, se le considera un gasto, no una inversión y se han creado N cantidad de dependencias para fomentar el deporte y lamentablemente terminan solo como un puesto político, donde importa más el hueso que el deporte.

En un país en el que la violencia crece exponencialmente, el deporte es una herramienta que se utiliza muy poco para dar a la población un espacio para la recreación, distracción, de trabajo en equipo, para mejorar o mantener la salud, para conocer gente y aprender a competir, a ganar y a entender y aprender de la derrota.

La experiencia de Lima es un llamado de atención para todo México pues una delegación mexicana que no tuvo ni uniformes para desfilar en la inauguración y que seguramente muchos de los atletas llegaron hasta allá por haber rifado cosas, pedir en los cruceros, con la ayuda de amigos, padres y familiares, fueron porque lo deseaban de corazón y esa es la lección que debemos de entender los ciudadanos y el gobierno, estos medallistas gritan fuerte porque quieren, pueden y demandan atención y respaldo, exigen un cambio en la política deportiva y lo mejor es que están comprometidos a dar su mejor esfuerzo y ganar medallas.

Son jóvenes que hay que cuidar y apoyar porque son una generación brillante que se ha logrado sobreponer incluso al abandono de su país. 

Estos atletas sin duda tienen tatuado en el alma a nuestro país y muchos de ellos ya saben lo hermoso que es escuchar el himno nacional lejos de casa porque ganaron una medalla, esa es una experiencia mágica que les llena de valor y ambición, les inyecta ese espíritu que se necesita para ir a las olimpiadas y dar a su país una satisfacción que tanta falta hace.

Ojalá que Ana Gabriela Guevara y el presidente entiendan lo que significan los logros de estos muchachos y tengan la sensibilidad de hacer del deporte una actividad cotidiana para millones de mexicanos. 

Que esta hazaña deportiva sea el inicio de una nueva visión deportiva y que no se quede en esa medalla inmerecida acompañada de un osito de peluche que Ana Gabriela le entregó con pompa y aplausos pagados al presidente.


Leer también


Número 33 - Septiembre 2019
portada-revista-33.jpg
Descargar gratis

No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER