Se encuentra usted aquí

El Meollo del Asunto: Todo es Políticamente Correcto

Lunes, 11 de Marzo 2019 - 13:25

Autor

daniel_valles.jpg
Daniel Valles

Compartir

el_meollo_del_asunto.png

Ser o estar políticamente correcto es estar bien con todas las personas. Agradarles. Esto a pesar de que uno no sea uno sincero.

No importa si por estar políticamente correcto una persona ha de mentir o mentirse a sí misma. Decir lo que no cree, porque si dice lo que cree sería mal vista.

Entonces la persona se convierte en un ser de doble ánimo, falsa, deshonesta. No dice lo que piensa, sino lo que sabe se escucharán bien. Lo que importa es no herir o enfadar a alguien con la opinión de uno o con lo que se cree es verdad o es cierto y molestará.

Por lo tanto: ¿el fin justifica los medios o los medios justifican el fin? ¿Qué decide hacer la persona?

Ser o estar políticamente correcto es tornase acrítico o neutral. La mayoría de las veces sólo de una forma camaleónica. Es decir, en el momento y para quedar bien ante las personas, audiencia o medio en el que la persona se encuentre.

Se tomará la forma y el color del momento para mimetizarse. Una posición en la que no se cree a cabalidad pero para no contrariar a la audiencia. Para no ser una víctima más de la gran tiranía existente por parte de las diferentes minorías. Las que han sido dotadas- o “empoderadas”, como políticamente correcto se dice-de todo lo que requieren para que sin constar con el sustento real, una minoría, casi cualquiera, igualen a cualquier mayoría.

Sucede esto sólo porque es lo políticamente correcto.

Lo pragmático y funcional ha pasado a segundo o tercer plano, para dar paso a lo políticamente correcto.

Cuando me refiero a lo pragmático me refiero no sólo a lo que funciona “per se”. También a todo lo que es decente, que tiene buena fama. A lo que es honesto, moral, ético.

Todo lo anterior ha cedido su lugar ante lo políticamente correcto. Tanto en el discurso público, como en el accionar. Sean éstas acciones llevadas a cabo por el sector gobierno, empresarial o de la sociedad civil.

Nadie está a salvo de la condena, del señalamiento y del enjuiciamiento de la dotada o empoderada minoría tiránica. La que está presta para señalar con dedo flamígero a quien haya osado pronunciarse o accionarse de manera “políticamente incorrecta”.

Esto es peor que el más siniestro, vil y nauseabundo pecado carnal.

Todo se vale en lo políticamente correcto, menos estar políticamente incorrecto. Una posición así, incorrecta, puede destruir carreras políticas, sociales, artísticas, comerciales, etc., con más rapidez y fuerza que cualquier terremoto ¡Oh sí!

En lo políticamente correcto no existe distinción entre el reflejo del mundo real y los juicios. Por lo tanto, toda descripción que se haga constituye en sí misma una interpretación de la realidad.

Detrás de la cual se esconde una valoración. Lo que sugiere o indica la gran carga relativista atrás del movimiento surgido desde la izquierda estadounidense a finales de la década de los setenta y que ha inclinado la balanza hacia el lado contrario a la realidad, para hacer todo virtual. Ahí, El Meollo del Asunto.


Leer también


Número 32 - Agosto 2019
portada-revista-32.jpg
Descargar gratis