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El Meollo del Asunto | Con el alma enferma

Lunes, 23 de Marzo 2020 - 13:40

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Daniel Valles

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Las señales que envía el gobierno federal sobre el Covid-19 siguen siendo contradictorias. 

Pero en fin, así ha sido desde que llegó al poder. Lo que no es un consuelo, menos un alivio.

Es un hecho que la pandemia por el coronavirus, que ocasiona la enfermedad conocida como Covid-19 que el mundo sufre ahora mismo, se desarrolla en México al igual que en otros países donde se ha mostrado ya.

Cierto que no estamos como España o Italia, que después de China, donde se originó, han sido las naciones occidentales más afectadas por la pandemia. 

La población misma afirma que la causa principal de la escalada ha sido la poca importancia que le dieron a la cuarentena inicialmente tanto autoridades como las personas e general. Específicamente a la fase uno. Misma en la que aún nos encontramos en México. 

En Europa se arrepienten.

Nosotros en el país hemos tenido una respuesta ambigua y discordante por parte de las autoridades de todos los niveles. La gente, no tanto.

Algunas autoridades han apoyado las medidas para controlar la pandemia. 

Es decir, han facilitado la suspensión de actividades masivas de todo tipo. Incluyendo espectáculos, servicios religiosos. Restricción a sus oficinas para hacer trámites, pero otras no. 

Tardaron o simplemente hicieron mutis y como que no se dieron cuenta. Le restaron importancia.

Aquí se distingue el gobierno de la CDMX en no hacer caso o mejor, a medio hacer caso a las medidas de la cuarentena. 

Sí cancelaron algunas actividades públicas, pero dejó que se celebrara un festival con más de 60 mil personas, de donde ya se han tenido reporte de cuando menos dos personas contagiadas con el coronavirus.

La otra entidad es el gobierno federal. 

Hasta el día de ayer, las actividades públicas de “nuestro querido presidente” han seguido siendo masivas”. Esto es una grave contrariedad porque envía un mensaje negativo. El que puede tener también, graves consecuencias.

El contraejemplo que envía a la población es que no pasa nada, que con una estampita religiosa o un amuleto se puede evitar la pandemia que está a la vista y sobre el país. Lo que es altamente contradictorio. Más cuando el subsecretario de salud está dando instrucciones a la población para que se resguarde y entre en una cuarentena, estando el titular del Ejecutivo a sus espaldas. Es realmente contradictorio. Pero así ha sido esta administración desde su inicio. No debe de sorprender a extraños, sí a propios.

Lo que sí sorprende es el giro que ayer ha dado “nuestro querido presiente”.  Y es que por fin admite que junto con el coronavirus viene una crisis económica por motivo del Covid-19.

Dijo: “Se avecina una crisis economía por la pandemia del coronavirus y la caída de los precios internacionales del petróleo”.

¡Caramba! Por fin se da cuenta o por fin admite en público que su administración y el país están por enfrentar una severa crisis de salud, pero también financiera.

De acuerdo a datos del INEGI del año pasado, el decretar una cuarentena nacional en México que incluya no solo la población económicamente activa, sino los negocios no esenciales con el fin de evitar una mayor propagación del coronavirus, implicará detener a 2 millones 474 mil 85 unidades económicas del sector privado en todo el país, mismas que dejarían de percibir ingresos por 44 mil 26 millones de pesos diarios. Un dineral.

Muchas empresas y millones de personas no tendremos liquidez para cumplir con nuestros compromisos financieros.

Pagos de créditos de todo tipo, servicios, impuestos, medicinas y alimentos, se verán afectados en gran manera porque la gente no asalariada que depende de su trabajo diario no podrá realizar por la cuarentena. ¿Cómo se va a resolver esto?

El presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele, ha dado una muestra de lo que es gobernar para el beneficio de la gente. 

Ha congelado todas las obligaciones de las personas antes comercios bancos negocios y el mismo gobierno, por tres meses. 

Sin duda un gran esfuerzo que entre los diferentes sectores han acordado en beneficio de la gente. ¿Y en México apá?

Aquí, “nuestro querido presidente” apenas se da cuenta de que puede venir un aluvión de problemas financieros. 

En vez de salir a dar un mensaje de certidumbre a la nación, sigue como si nada.

La población  temerosa, se ha retirado de la vía pública y se ha metido en su casa para pasar la cuarentena a la que nos han llamado la autoridad.

Por su parte, don Andrés hace un video para afirmar que tomó la decisión de bajar el costo de la gasolina. Lo que es una declaración política contradictoria y que por lo falsa y ambigua es más politiquera. Con ella solo ha logrado subir la intensidad  de animadversión que existe entre la gente que lo apoya y quienes no. Cuando debería de promover tiempos de unidad y certidumbre oficial, pero esto no se le da.

¿Qué le pasa a “nuestro querido presidente? 

Le gana una pasión incontrolada que sufre. Le gana el tren de vida que ha llevado por más de 20 años el ser candidato de oposición, el andar haciendo bulla, culpando a todos y a todo por los obstáculos que le salen al paso.

Esta pasión insana que presuntamente sufre “nuestro querido presidente”, es de difícil definición. Es una especie de constructo que le caracteriza de la que no se puede deshacer. Por eso lo contradictorio de sus declaraciones, de su hacer.

La vehemencia que demuestra y que de pronto le surge, le han causado una presunta “enfermedad” en el alma. La que se le ha vuelto crónica. Es ya un viejo vicio que tiene.

Y los vicios, nunca son totalmente domados. No importa qué tan pequeños sean, crecerán, como la pandemia del coronavirus que estamos viviendo en México y la que hoy lunes 23 de marzo inicia con 316 casos positivos, dos muertos y 793 sospechosos. Ahí está pues, El Meollo del Asunto. 

 


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