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El Hipódromo de las Américas vs Pemex

Miércoles, 02 de Marzo 2016 - 17:00

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Muchas veces he pensado que lo que pasa en el Hipódromo de las Américas es un reflejo de lo que pasa en nuestro país y viceversa. Por ejemplo, el desastre que ocurre en Pemex, la empresa productiva del estado, de la cual aseguran los expertos —y las cifras— tiene el doble del personal que necesita y sólo a sus proveedores les debe la friolera de 58 mil millones de pesos.

Ante semejante crisis, acaba de llegar a la dirección de PEMEX un salvavidas, José Antonio González Anaya —experto en finanzas— de quién dicen las buenas lenguas salvó de la quiebra al Instituto Mexicano del Seguro Social, institución que estaba al borde del precipicio y durante su reciente gestión, le dio un respiro. Todavía creo que el flamante nuevo director general de PEMEX debe implorar por un milagro pues de acuerdo a CNN/Expansión necesita destrabar cuando menos 6 pendientes. El hecho es que se van a necesitar cientos de millones de dólares y sobre todo voluntad política para rescatar a "nuestra empresa".

Así, de manera parecida —y con toda proporción guardada— el Hipódromo de las Américas está al borde del precipicio. Ahora, recientemente le recetaron una cafiaspirina para curar el cáncer que padece ¿de algo sirve o es para prolongar su enfermedad?

La noticia es que algunos caballistas —quienes dicen representar al gremio hípico— firmaron un acuerdo con el director general de la empresa permisionaria que opera el centro hípico, es decir, nada menos con el Rock Star Sergio Alamán González y aparentemente el acuerdo es favorable. Sí, la medicina puede servir de algo —cinco minutos— pero como en PEMEX habrá que ir al fondo del problema para salvarla y eso quiere decir sanearla. Librarla de la corrupción, impunidad y simulación que existe. Y en el caso del Hipódromo, como dije, le dieron una pequeña medicina, que es mejor que nada, pero hay que limpiarla.

Los caballistas aludidos lograron —como se puede ver en el acuerdo— 37.5% de aumento en los premios y para las pruebas clásicas el 19%. Claro, después de muchos años de decrementos. De pérdidas acumuladas para los actores del teatro.

Como el lector podrá constatar en el extraño compromiso firmado, se acuerda que los premios subirán de acuerdo al índice de la inflación año con año. ¿Qué el grano de avena sube tan poquito...? Y me pregunto ¿Qué necesidad de firmar un compromiso así...? Por de pronto, en la reciente Asamblea de la Asociación de Criadores de Caballos Cuarto de Milla, los asistentes cuestionaron seriamente a la señora que signó el acuerdo para saber para quién trabajaba. ¿O lo hizo a título personal?

Debo contar que en la administración pasada —con el PAN— la auténtica representación de los caballistas tuvo acuerdos con la empresa y en presencia de funcionarios de la Secretaría de Gobernación se firmaron minutas como el que se puede leer en siguiente liga (minuta del 25 de octubre de 2012).

En su momento histórico, logramos que por un momento a los caballistas se nos considerara "Pares" de la permisionaria, como debe ser. Se obtuvo un aumento de 5 millones para premios, más 2.5 millones para el arreglo de la pista que era un desastre, más la construcción de una alberca y una clínica veterinaria, más 500 mil pesos para que trofeos no fueran de hoja de lata y descuentos preferenciales para los caballistas en las tribunas.

Como la empresa no respeta sus acuerdos, al año siguiente, la empresa rebajó unilateralmente un día de carreras por semana, que significa 25% menos en los premios y quedaron casi igual que ahora.

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Acuerdo

Lo que me deja perplejo, atónito, con la boca abierta, es que los firmantes no defendieron su espectáculo. En el escueto comunicado no se menciona una sola palabra del "gran centro de espectáculos" que la empresa construyó en el Infield, es decir, en medio de la pista, que no deja ver correr a los caballos Pura Sangre en la parte de atrás —en el backstretch como se llama— y eso es muy grave. Qué los propietarios no pudieron defender su circo y su público, para disfrutar de las carreras como se debe. ¿Quién autorizó dicha construcción? ¿Habrá estudios de Impacto Ambiental?

Ahora, con carreras en que participan 4 o 5 caballos, a quién le va interesar asistir y apostar cuando los caballos llegan al final de la carrera en fila india. No hay un espectáculo interesante.

En mi opinión, con el acuerdo logrado les tomaron el pelo; los chamaquearon o lo que le sigue y ante la desesperación se dejaron embaucar. ¿O fue un plan con maña...?

La Industria Hípica de carreras de caballos con apuesta necesita premios suficientes y una autoridad hípica independiente de la empresa, lo que solo se va a lograr si y solo sí, la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación toma cartas en el asunto para rescatar la actividad.

La empresa es especialista en seguir a Maquiavelo que inventó el popular refrán "divide y vencerás..." y eso es lo que quieren lograr —otra y otra vez— entre los caballistas.

Por de pronto se rumora que en la Cámara de los Senadores se va a discutir para aprobar la nueva Ley de Juegos con Apuesta. La Ley aprobada por los Diputados se necesita enriquecer muchísimo pues no es favorable para la Industria Hípica y se necesita platicar con ellos. Convencerlos que la Ley se puede mejorar.

Es más, como un último comentario, me parece que el Instituto del Juego que se propone crear, debería ser un organismo autónomo, que no dependa del Ejecutivo pues de sobra sabemos lo qué pasa cuando es así. No queremos otro PEMEX ni más discrecionalidad en sus decisiones pues la multimillonaria Industria del Juego con Apuesta requiere de especialistas, no de compadres y amigos del "preciso" en turno.


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