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El gen de la locura… ¡Al parecer estamos infectados!

Jueves, 21 de Noviembre 2019 - 10:05

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Define Wikipedia: Un gen es una unidad de información. Es la unidad molecular de la herencia genética, pues almacena la información genética y permite transmitirla a la descendencia. Los genes se encuentran en los cromosomas.

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Los habitantes de este planeta al parecer padecemos muchas particularidades —desórdenes— como son todas las enfermedades mentales. Las más comunes son: esquizofrenia, bipolaridad, TDAH, depresión, por solo mencionar algunos. De la primera se dice que el 7% de la población mundial la padece. ¡Grave!

Es probable que existan otros desbarajustes, como son el llamado gen de la locura que alguna vez un caballista conocido mío presumía tener. Hace tiempo escribí algún texto en este portal que intitulé: El Gen de la Locura. En el Hipódromo y en la Vida Política del País.

Para nuestra desgracia, al parecer existen otros genes parecidos: está el gen la corrupción; el de la cobardía, de la impunidad, de la ambición, de la insensatez entre otros muchos, los cuales estoy convencido se producen con más frecuencia en países en donde han florecido regímenes populistas que con el tiempo se vuelven autoritarios. Claro, existen en donde haya seres humanos, pues al parecer es la naturaleza de nuestro género… ¡No tengo otra explicación!

Así pues, los mexicanos no estamos exentos de sufrir los efectos de estos padecimientos y al parecer existen muchos seres infectados, sobre todo entre los gobernantes. Si se acepta que esto es una realidad así se explica lo que estamos padeciendo: inseguridad, corrupción, impunidad. ¡Maldad! ¡Al parecer tendremos que echarles la culpa a los genes de los malditos conservadores del período neoliberal! Hay que aceptar que la pobreza y desigualdad han generado que las personas se la jueguen. ¡Al parecer no tienen nada que perder!

De acuerdo a la definición de gen del epígrafe de este texto, estos se pudieran transmitir a la descendencia por herencia y se puede constatar fácilmente que los genes mencionados —que tal vez acabo de inventar— no son nuevos. Si analizamos brevemente lo que ha pasado en este país, la sociedad en general es víctima de todas estas barbaridades. Basta recordar cómo terminó el sexenio de Carlos Salinas en 1994; asesinatos: el del cardenal Posadas, Luis Donaldo, Ruiz Massieu; el levantamiento zapatista y como resultado la herencia que recibió Zedillo en las finanzas públicas que provocó el “error de diciembre”: devaluación y crisis económica que todavía estamos pagando.

En el que parecía iba a ser un exitoso sexenio de Enrique Peña Nieto, acabó del nabo. Y así... no contemos la historia de la Revolución Mexicana, que según el presidente fue la tercera transformación, conflicto armado que mi papá decía que era la historia de las traiciones: todo por la lucha del poder, el personaje que llegaba hasta arriba traicionaba al que lo ejercía. Madero traicionado, Venustiano traicionado: todos asesinados. Al parecer el gen de la locura ha hecho sus estragos sin parar, a lo largo de nuestra historia.

En fin, lo que también es cierto es que parece que existe una necesidad entre los seres humanos de quererse exterminar pues la maldad prevalece. ¿Será culpa de nuestros genes? No hablemos de que en otras partes del planeta grupos rivales se exterminan por diversas razones: las guerras en Siria, Afganistán, Bosnia son ejemplos recientes, pero… ¡es la historia de la humanidad!

En particular, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Florida encontró que el gen MAO-A, aparentemente hereditario, parece jugar un papel importante en esta cuestión: Este gen afecta los niveles de dopamina y serotonina secretados por el cerebro, neurotransmisores que afectan el humor y el comportamiento.

Sin embargo, estas conjeturas levantan el temor de que, de comprobarse que la genética tenga algo que ver con el índice de criminalidad, esta deje de ser asociada con factores contextuales, eliminando así la posibilidad e iniciativa social de mejorar dicho ámbito. Además, si todo comportamiento criminal puede ser atribuido a déficits neurológicos, ¿se podría juzgar a la persona por sus acciones?

Me basta lo expuesto para explicar por qué se dan las ejecuciones que organizan los grupos delictivos; al parecer es solo para extender su poderío, afianzar y defender sus intereses comerciales, pues con dinero baila el perro y al parecer en el “gabinete de seguridad” de nuestro país no atina siquiera a mitigar. Ayotzinapa, Culiacán, Guerrero, Michoacán, recientemente Nuevo Laredo, la tragedia de la familia DeBarón en Chihuahua, son solo granos de una mazorca infectados con la plaga del mal.

Así pues, el llamado “gen de la locura” y todos los demás, son conductas antisociales, abominables, incomprensibles que a mi parecer se pudieran combatir solo teniendo instituciones con cimientos inquebrantables y contrapesos —de la sociedad civil y organismos autónomos incuestionables como los que hemos creado los mexicanos y que el gen de la ambición al parecer quieren desaparecer—. Lo que se sigue haciendo igual pues tiene solo los mismos pobres resultados.

Ahora sospecho que todo esto es un plan con maña. ¡No quieren que nada cambie y seguiremos infectados! ¿Será?


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Número 35 - Noviembre 2019
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