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El Auge De La Misoginia

Lunes, 09 de Mayo 2016 - 17:00

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Antonio G Trejo

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"You may say I am a dreamer, but I am not the only one." Imagine, John Lennon                                                                   

Una de las grandes contradicciones de la idiosincrasia mexicana es la veneración que los machos mexicanos tienen por la Virgen de Guadalupe y por su madrecita en ocasión del Día de las Madres y el real trato de aversión que manifiestan a sus mujeres día con día. Esta conducta tan común como oprobiosa es una de las crisis sociales más agudas y dolorosas que está sufriendo la sociedad mexicana hoy en día.

Los maltratos y las agresiones sexuales a las mujeres son cada vez más violentas y frecuentes ante la indiferencia y el consentimiento de las autoridades que no solo ignoran las acusaciones y demandas, sino que hacen burla y escarnio de las víctimas que acuden a solicitar su ayuda. Es aberrante que ellas tienen que sufrir el acto soez y salvaje del agresor y luego tienen que enfrentar la comparecencia ante el inepto Ministerio Público o la autoridad correspondiente.

En la mayoría de los casos, la víctima rinde su declaración ante un cúmulo de morbosos e insensibles burócratas que están más interesados en la descripción de los detalles que en la documentación del acta correspondiente. En ocasiones, el interrogatorio es tan crudo y vulgar, tan lleno de morbo e intimidación que muchas mujeres optan por terminar la denuncia y abandonan el lugar.

Se calcula que solo el 10 % de las mujeres rinden su declaración completa. De acuerdo con estadísticas oficiales, las autoridades de la Ciudad de México documentaron 32976 casos reportados por delitos sexuales (violaciones, abuso y acoso sexuales) entre el primero de enero del 2006 al 31 de enero del 2016.1 En cuanto a feminicidios, se reportaron siete casos diarios entre el 2011 y el 2013.

En términos generales, se podría decir que la discriminación de género va de la mano con la agresión sexual, la simple condición femenina sencillamente se contrapone a la cultura machista por razones atávicas, que lastimosamente se ha incrementado en los últimos años. Sin ir muy lejos y sin afán de ser hiriente, en años pasados miles de mujeres murieron asesinadas en Ciudad Juárez; las autoridades mexicanas tan solo fueron capaces de esclarecer algunos casos. En cambio, cuando 43 estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa desaparecieron en septiembre del 2014, las autoridades movieron infinidad de recursos para tratar de resolver el complejo crimen que ha traído tanta vergüenza y descrédito a nuestro país.

En México no existe una instancia judicial que recoja la demanda de la víctima con la seriedad y la eficiencia que el caso lo amerita. Mucho menos existe la voluntad política y la cultura para investigar y resolver los casos adecuadamente. La víctima es violada en duplicado, primero por el agresor y después por las autoridades o el aparato legal correspondiente. Esta doble tragedia se ha venido incrementando por uno de los factores más nefastos que afectan a nuestra sociedad: la impunidad. El no pasa nada induce indirectamente al agresor a repetir su hazaña, tantas veces como le venga en gana. La infortunada víctima deberá recuperarse del doble trauma y guardar su experiencia con recelo y rencor. Por si esto fuera poco, las agresiones sexuales son mucho más frecuentes en las mujeres más desprotegidas, aquellas que provienen de un bajo extracto social, aquellas indefensas que no pueden protestar por su condición laboral o quienes simplemente, no tienen el carácter para defenderse. El agresor, que es un depredador y un cobarde por naturaleza escoge a sus víctimas cuidadosamente y evitará el riesgo de ser confrontado o descubierto por temor a menoscabar su vanidad y su condición narcisista.

Al parecer, la mujer mexicana se ha convencido de que esta sola y que no le queda más remedio que defenderse de los depredadores y del sistema machista, tal es el espíritu que la ha animado a salir a las calles en señal de protesta. Es así que el 24 de abril miles de mujeres invadieron las principales avenidas de la Ciudad de México para protestar contra la violencia sexual, lo más representativo fue que en esta ocasión no estuvieron solas, mujeres de 27 ciudades del interior del país se solidarizaron y también protestaron en sus respectivos lugares. Este gran logro  pudiera ser el principio de un acontecimiento social importante en México, donde un sector importante de la población trata de procurarse justicia dentro de los cauces legales que permite la ley y además sirve de ejemplo y marca la pauta al resto de la población que pretende urgentes cambios en el orden social de este país.

Nuestro país posee los elementos femeninos y recursos profesionales necesarios para crear una sola organización que defienda la integridad física y emocional de sus mujeres. Existen las abogadas, doctoras, ejecutivas, enfermeras, especialistas en promoción y difusión, educadoras, trabajadoras sociales, etc. necesarias que pudieran ser las pioneras en la organización de este movimiento social sin precedentes.

La organización y logros del grupo debieran tener una orientación  eminentemente SOCIAL, no se trata de politizar a nadie ni de servir de apéndice de ningún partido político. Debemos recordar que éstos tienen una pésima reputación, producto de su corrupción y disfuncionalidad desde hace más de 70 años.

Tampoco se trata de inventar el hilo negro, ya existe mucho material que otras organizaciones de otros países han implementado con éxito, ¿por qué no adaptar las más convenientes a la realidad mexicana?

A continuación, se plantean algunas propuestas tomadas del WOAR (Women Organized Against Rape) organización con sede en Filadelfia, que pudieran servir como un marco de referencia general y que me he permitido sintetizar.

  • Empezar con organizaciones a nivel regional con miras a consolidar UNA SOLA organización a nivel nacional (La unión hace la fuerza).
  • Representantes idóneos a los cargos y atención urgente a las necesidades más inmediatas de cada lugar.
  • Organizar directorios y líneas de comunicación.
  • Promover el grupo en los medios masivos de comunicación explicando las metas y los alcances. Buscar apoyos económicos en la industria, el comercio y diversas asociaciones culturales.

Su website: http://www.woar.org/about-woar/

La protección de la mujer empieza cuando ha sufrido la agresión, las acciones inmediatas podrían ser: buscar apoyo/protección física y emocional, denunciar a las autoridades (ninguna víctima debe ir sola a presentar su denuncia). De ser necesario, obtener apoyo/soporte legal especializado y médico para documentar la demanda (fotos, tipificación de lesiones, etc). Seguimiento legal de la demanda.

También será importante EDUCAR a las mujeres en los aspectos medico legales (folletos, películas, videos, conferencias) en los casos de violaciones.

Este es un proyecto que requiere más acciones que palabras y que deben realizarse en un ambiente de trabajo colectivo, utilizando los recursos de la ley. Es para personas emprendedoras con inmensa actitud de solidaridad para con las mujeres y con la sociedad que pretendemos mejorar.

 De nosotros depende.

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Referencias

  1. Balderas, Oscar; Ciudad de México, la capital de las nuevas denuncias diarias por agresiones sexuales. VICE NEWS Marzo 14 del 2016.

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Número 33 - Septiembre 2019
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