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¿Dónde está mi mamá?

Lunes, 19 de Agosto 2019 - 13:15

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Enrique Fernández Martínez

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En nuestro país según la estadística, cerca de tres mujeres son asesinadas al día y por lo menos 50 son abusadas sexualmente… y la justicia brilla por su ausencia, no hay, no existe.

Tan sólo en junio de 2019 fueron asesinadas 79 mujeres según el reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, esta es una cifra aproximada pues muchos delitos no se denuncian y me temo que son más del doble de los que conocemos pues no existen canales suficientes de información, ni metodologías homologadas a nivel nacional y por lo tanto siempre tendremos un resultado difícil de comprobar, además cada estado de la República califica estos delitos de manera diferente pues los criterios no son iguales en el DF que en Sinaloa, por ejemplo.

Pero los números importan poco cuando las víctimas están atrapadas en una realidad cruel, difícil e incierta. Son miles de historias distintas transformadas en números, alejadas del humanismo y muy cerca del olvido, porque las cifras son frías y no alcanzan a plasmar el dolor, el sufrimiento y la impotencia de estas víctimas.

Es por esos abusos y asesinatos que las mujeres tomaron las calles, protestaron, gritaron e incluso hubo actos vandálicos producto de la desesperación que sienten, es un reclamo válido y urgente que necesita respuestas rápidas. 

Las mujeres exigen seguridad, necesitan que el estado y la sociedad les garanticen un país seguro. 

El abuso y asesinato de las mujeres no es privativo de un status social o educativo, se da en todos los niveles, son niñas, adolescentes, mujeres y ancianas y se da por todo México y aumentando.

¿Qué está fallando? ¿Por qué aumenta el número de mujeres asesinadas o abusadas? ¿Por qué cada vez son más violentos, degradantes y salvajes los asesinatos?

No lo sé y menos lo entiendo. 

Hay quienes dicen que es un problema educativo, que es la influencia de las series y películas violentas, otros opinan que es la pérdida del temor al castigo, de la desintegración familiar,  de la falta de autoridad y la impunidad, alguien más cree que es cultural y hasta escuché que es porque los hombres no saben cómo tratar a la nueva mujer mexicana, educada, trabajadora y menos sumisa. 

No lo sé, pero es un problema multifactorial para el que nadie está preparado y por lo tanto no hay soluciones a corto plazo.

¿Qué vamos a hacer para proteger a las mujeres mexicanas? Por lo pronto ir cambiando el discurso y acabar con frases como…¨Eso le pasó por andar con la falda tan corta ¨, ¨ Se fue con el novio, mañana aparece ¨, ¨ Seguro andaba en malos pasos ¨, ¨ Si hubiera ido a la iglesia en lugar de al baile no le pasaba eso ¨, etc. 

Olvidemos el discurso machista basado en estereotipos y justificantes sociales. 

Para empezar recordemos que: Todos nacimos de una mujer.

Mi alma lloró cuando escuché a un huérfano, hijo de una madre soltera asesinada preguntando envuelto en llanto: ¿Dónde está mi mamá?…

Tampoco para eso tuve respuesta.


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Número 33 - Septiembre 2019
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