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Demasiado aire en las papas

Lunes, 12 de Agosto 2019 - 13:00

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Enrique Fernández Martínez

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Se venden litros de a litro… esa es la promoción estelar de muchas gasolineras, lo que debe ser por obligación ahora resulta que es una ventaja competitiva que hasta se promociona y se presume.

Ir a poner gasolina es una experiencia cargada de dudas ¿clonaran mi tarjeta?, ¿pondrán la cantidad correcta de gasolina? ¿Revisarían bien el aceite?, ¿pondrían el tapón de gasolina?

Pero lo mas triste del caso es que en muchas cosas hay muchas dudas, pero lo que me sacó el consumidor frustrado que llevo dentro es comprar una bolsa de papas o frituras donde el 80% de la bolsa es aire, vale más el empaque que el producto. 

Esa, si es una acción miserable.

Ya no se respeta en lo mínimo al cliente, estamos inmersos en un mundo comercial cargado de fraude, de extorsión, un mundo donde el consumidor está solo y cuando se atreve a quejarse o a querer cambiar algún producto en muchos casos se le exigen pruebas que son imposibles de obtener y en el mejor de los casos el empaque completo. 

¿Quién no conoce un caso de alguna constructora fraudulenta, o de alguna gasera tramposa o de alguna compañía telefónica que cobra lo que quiere, o de alguien defraudado por internet? 

Como en las papas, conforme más pasa el tiempo, el aire en las bolsas es más grande y el producto es menos y de peor calidad y por supuesto más y más caros.

Los productos son como los políticos, mientras entran en mercado son toda cualidad y calidad pero ya una vez instalados en su nicho se vuelven voraces, miserables, ambiciosos y olvidan por quien los hace fuertes: 

El cliente, el consumidor, el votante, ¿qué pueden hacer? ¿Por qué tiene que ser así? 

¿En qué momento se perdió la honestidad comercial? ¿Por qué si se diseñó un producto con un fin, se le baja la calidad o la cantidad, para ganar un poco más?

¿Por qué y para qué traicionar al consumidor? 

Como consumidores debemos exigir calidad y cantidad en lo que compramos, nadie nos regala el dinero, no se vale hacer eso en una economía débil y frágil como la que tiene México, la voracidad debe ser castigada pues también es corrupción. 

¿Dónde está PROFECO?

Las empresas tramposas tarde o temprano pagarán sus errores y engaños. Un ejemplo, las gasolineras de Pemex cada día venderán menos que las nuevas gasolineras aunque no se venda la misma gasolina, podrá más la mala fama de la paraestatal y el consumidor le cobrará las afrentas de años de mal servicio y corrupción.


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Número 33 - Septiembre 2019
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