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De regreso a La Bombilla

Viernes, 22 de Noviembre 2019 - 10:55

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Julio Chavezmontes Messner

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Cuando Enrique Peña Nieto llegó al Palacio Nacional impulsado por la promesa de abanderar un “nuevo PRI”, si se hubiera conducido con discreción, seriedad y moderada honestidad, habría asegurado la subsistencia del viejo sistema político para mucho tiempo más.

Pero su frivolidad descarada y el cinismo ostentoso de su corrupción, y la de sus gobernadores insignia, lograron en seis años, lo que la oposición no pudo en siete décadas: desmantelar al PRI.

Gracias a Peña Nieto, fue posible que Andrés López alcanzara la presidencia de la República, y al hacerlo, diéramos un salto cuántico de regreso al 17 de julio de 1928, cuando Álvaro Obregón cayó de bruces sobre su plato de mole, por atreverse a romper el principio de la “no reelección” en aras de sus ambiciones sin límite.

Desde entonces, a México le ha costado 90 años intentar convertirse en nación de instituciones y de leyes, como era la intención del general Calles expresada en un par de párrafos de su informe presidencial del 1º de septiembre de 1928.

Calles dijo claramente que la muerte de Obregón, planteaba la necesidad de dejar de ser tierra de caudillos (“nación de un solo hombre”) como la única forma de evitar que el país permaneciera en el caos y la anarquía que había durado incontrolable entre 1910 y 1928, incluyendo la Guerra Cristera con la que los católicos mexicanos respondieron  (respondimos) a la persecución religiosa desatada por la mancuerna Calles/Obregón.

Mucho se ha criticado el corporativismo oficial a través de la CNOP, la CTM y la CNC.

Cabe destacar que el sector obrero (CTM)  tuvo, además, las juntas de conciliación y arbitraje que eran sus propios tribunales laborales dependientes del poder ejecutivo, porque se buscaba que el presidente de la República fuera el guardián de las conquistas sociales por exiguas que estas pudieran haber sido.

Y no fueron tan exiguas si tenemos en cuenta la creación del IMSS y del INFONAVIT, entre otros  muchos logros.

La CNC (Confederación Nacional Campesina) también tuvo sus tribunales agrarios dependientes directamente del poder ejecutivo, para consolidar en los hechos de la vida diaria, la alianza y el apoyo mutuo entre el sector campesino y el Estado Mexicano.

Desde la época de Miguel de la Madrid, se quiso convertir al PRI en un partido más, sin el apoyo de sus tres sectores. Un partido común y corriente, divorciado de su raíz histórica y de su razón de ser.

A cambio de la pertenencia de los campesinos, los obreros y las clases medias y populares al PRI, el PRI-gobierno correspondía DIARIAMENTE con beneficios muy diversos a su militancia leal.

No era lo mismo un humilde bolero ante el Ministerio Público, que un humilde bolero con una credencial de la CNOP.

Una prostituta por sola y por sus propios medios, estaba a merced de la policía y de cualquiera; pero una prostituta afiliada a la CNOP contaba con una defensa eficaz contra los abusos habituales de la autoridad.

No se trataba de la esporádica o cíclica compra de votos que abandona al electorado entre una elección y otra, sino de un vínculo permanente de lealtad mutua que permitió entre otros logros, el indiscutible “milagro mexicano” del desarrollo estabilizador.

Hay quienes comparan a Peña Nieto con Miguel Alemán Valdés, pero se equivocan.

En tanto Miguel Alemán Valdés puede describirse como un presidente “empresario”, Peña Nieto fue un saqueador descarado cuya frivolidad no tuvo ni siquiera el mínimo recato.

Su matrimonio de utilería con la pájara de Televisa, fue una estratagema mercadotécnica que no duró ni siquiera el sexenio para el que la Rivera fue contratada.

Ahora Peña Nieto se da el lujo de exhibir su “nuevo amor” con una muñeca inflable de San Luis Potosí, que responde al teibolero nombre de Tania, y que declara su amor por el hijo predilecto de Atracomulco, elevando su rating para cuando el idilio se termine.

Cuando el tórrido romance se termine, Tania podrá cotizarse a más alto precio por haber sido “la novia” del expresidente que pavimentó el camino para la llegada del fifí López Obrador al Palacio más suntuoso de todo México: el Palacio Nacional.

¿Cómo es posible que Peña Nieto se exhiba por todo el mundo como si nada?

Me hago esta pregunta, mientras imagino a Peña Nieto tarareando la canción del recién fallecido José José titulada “y qué” ...

“Si nos llaman de todo; ¡y qué!, si así somos felices tú y yo...

Entre que son peras o son manzanas, la acusación penal hecha contra Ricardo Anaya durante la campaña electoral de 2017-2018, se evidencía como un favorcito de Peña Nieto al Peje Lagarto, para restarle votos al contendiente panista.

La tranquilidad que parece disfrutar Peña Nieto, también deja escapar un tufo de connivencia con el caudillo tabasqueño, porque de otra forma no se entiende la impunidad de la que goza el expresidente.

Al día de hoy, tenemos “sin querer queriendo” un experimento prolongador del término constitucional para el gobierno en Baja California, auspiciado por López Obrador con miras a prolongar su sexenio más allá del 2024.

Tenemos en el horno la reforma de la revocación de mandato, diseñada en la lógica de la psicología inversa, para que López pueda interpretar los resultados del 2021, como un “no te vayas nunca” ...

La esperanza de impedir la prórroga o la reelección de López Obrador, tiene sólidos pilares: Los pilares son Ebrard, Monreal, Sheinbaum y de pilón Padierna y Bejarano, más los que se acumulen conforme avance el sexenio.

Estos patrióticos siervos de la nación, no van a permitir que la megalomanía del Peje Lagarto les impida llegar a la Presidencia de la República ni un ida más allá del 1º de diciembre de 2024.

El desorden que predomina en las filas de la PRI-ETA demuestra que carece de la disciplina corporativa que hizo del PRI la dictadura perfecta como describiera Vargas Llosa.

MORENA es una merienda de negros y una olla de grillos que no controla ni el anciano Peje Lagarto, ni mucho menos Porfirio Muñoz Ledo.

A Peña Nieto se le debe que hayamos dejado de aspirar a ser país de instituciones y de leyes, para volver a ser tierra de caudillos; y no digo caudillo en singular, porque López Obrador NO es el único.

Si las cosas siguen como van; (y nada indica que vayan a mejorar) los mexicanos parecerían condenados a tener que vivir las peripecias electorales del México bronco; pero bronco de verdad.

No ha de ser tan malo el corporativismo, cuando a la iniciativa privada no se le ocurre ni se le ocurrirá, desmantelar la COPARMEX, la CANACINTRA, la CONCANACO o el CCE.

¿Entonces cuál fue la insistencia en desmantelar la CNC, la CTM y la CNOP?

Si alguna desgracia podemos lamentar de los últimos años, es la larga agonía del PRI, presidido ahora ni más ni menos que por “Alito” ...

“Alto” parece haber sido contratado por el Peje Lagarto para darle la puntilla al PRI.

A López Obrador, su ambición senil irrefrenable, no lo va a eternizar en Palacio Nacional, sino que lo va a llevar de regreso a La Bombilla.

La razón por la que el intocable Salinas de Gortari no buscó la reelección, es porque teniendo tantas o más ambiciones personales como el Peje Lagarto, tiene a diferencia del tabasqueño, muchísima más inteligencia e instinto de conservación, y sabe que, si hubiera buscado reelegirse, el muertito no habría sido Colosio sino él.

Gracias al caos inaugurado el 1º de diciembre de 2018, México está llamado a vivir la turbulencia política de 1928.


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Número 35 - Noviembre 2019
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