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De padres de familia a Reyes Magos

Martes, 05 de Enero 2016 - 16:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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¿Quién no recuerda aquéllas mañanas del seis de enero cuando la combinación de curiosidad y emoción nos impulsaba a madrugar para descubrir los regalos que los Reyes Magos nos habían dejado durante la madrugada? Sin duda, todos pasamos por esa experiencia al menos una vez en la vida y la recordamos con singular alegría y cierta nostalgia. En México, la tradición de los Reyes Magos como una celebración enmarcada por juguetes y Rosca de Reyes tiene su origen durante los primeros años de evangelización en el Nuevo Mundo y sigue vigente en la actualidad.

El Santo Evangelio según San Mateo Capítulo 2, Versículos 1 al 12 nos dice: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»… Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.”

Más allá de los juguetes que reciben los niños cada seis de enero ¿realmente reciben lo necesario para disfrutar de una vida digna cuyos derechos fundamentales sean respetados? De acuerdo con datos de la UNICEF en México, se estima que “el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida, 10.1% de los estudiantes han padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional.”  Y de acuerdo a su último informe anual, aunque México ha logrado mejorar sus índices en el acceso a la educación básica, existen otros problemas a los cuales se enfrentan los niños y adolescentes en nuestro país como pobreza extrema, mortalidad infantil y materna en comunidades marginadas, inequidad por ingreso, origen étnico y género sin ignorar que en el mundo “existen 275 millones de niños que son maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandonos” (según datos de la ONU) además de los casos de prostitución, pornografía, tráfico humano, explotación laboral y reclutamiento como soldados en las filas del ejército en el caso de países en guerra y que da lugar a otro problema que empieza a trascender fronteras: los niños migrantes.

María Cristina Rosas, Profesora e Investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, escribe en la revista Etcétera: “La tragedia de los niños migrantes tiene muchas aristas. Muchos países han optado por ofrecer paliativos –generalmente para estar a tono con la presunta “solidaridad internacional” de cara al desastre humanitario imperante en Siria-, como la aceptación de algunos cientos de refugiados sirios.”

Nos encontramos ante una crisis que debemos considerar como una oportunidad para sensibilizarnos ante la población infantil y poner manos a la obra con lo que está a nuestro alcance resolver: nuestros hijos y su entorno. Los niños aprenden jugando y durante algún tiempo los juguetes son la forma en que socializan y se divierten con otros niños pero también requieren atención de nuestra parte, respeto, amor, tranquilidad, tiempo y acceso a otros universos más allá del entorno familiar y escolar como visitas al zoológico, al parque, mecerse en los columpios, jugar en la arena, escalar, brincar, reírse, leer, nadar y hasta donde la imaginación los lleve y nos lleve con ellos porque serán niños una sola vez en su vida y de nosotros depende que el recuerdo de su infancia esté colmado de momentos gratos y felices para que se conviertan en adultos seguros de sí mismos, sanos emocional y físicamente y sensibles a las necesidades de la sociedad en la que viven.

Al estilo de los cuentos de hadas en que una calabaza se convierte en carroza y una humilde doncella en princesa, que el amor a nuestros hijos nos convierta en Reyes Magos para brindarles lo mejor que está a nuestro alcance para que disfruten de una vida bella y no tengan que padecer el horror que los adultos les estamos heredando en un mundo injusto y violento. Démosles razones para celebrar y no para llorar.

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Fuentes

http://www.mexicodesconocido.com.mx/los-reyes-magos.html

http://es.catholic.net/op/articulos/12382/-fiesta-de-la-epifana-o-da-de-reyes.html

http://www.forbes.com.mx/violencia-infantil-la-otra-cara-de-mexico/

Rosas, María Cristina en Revista Etcétera, Octubre 2015, pp. 37 – 40.


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