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De marchas y desfases

Martes, 07 de Mayo 2019 - 13:15

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Jaime Guerrero Vázquez

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Algunos analistas y periodistas han señalado que se está acabando el “efecto teflón” que protegía a López Obrador de sus (muchos) errores. Sobre este asunto vale la pena repasar dos ideas.

Primero: el desfase. Se puede afirmar que el presidente López Obrador marcha más rápido que su gabinete. Es decir, la voluntad de hacer cosas del presidente y las muchas promesas que hace están siendo más veloces de lo que sus mujeres y hombres de confianza pueden efectivamente hacer. Ejemplos hay muchos: AMLO decreta que se haga la refinería Dos Bocas, pero resulta que hay que cumplir con una serie de trámites y estudios. Lo mismo pasa con Santa Lucía y el tren del Istmo o el Maya. En los programas asistenciales las cosas también van lentas. Los programas para que los jóvenes aprendan un oficio no terminan de aterrizar y los empleos que están logrando (limpieza de locales o bien mensajeros) no les están enseñando ningún oficio. En el manejo del presupuesto o la convocatoria para la inversión privada pasa algo muy similar.

Los que ven con buenos ojos a la 4T señalan que son errores naturales de novatos. Es el precio del aprendizaje. Los que ven con malos ojos a la 4T señalan que son signos de que no se puede hacer todo lo que desea y manda el presidente y que el país marcha a un desastre. Sea una cosa u otra, el hecho es que este desfase entre promesas presidenciales y realidades está comenzando a causar desconfianza, alejamiento de la figura presidencial y, en muchos casos, enojo (CNTE, personas de la tercera edad que no han recibido su pensión, empresarios, etc.).

Segundo: la marcha. Algunos diarios aseguran que el domingo 5 de mayo protestaron contra AMLO 10 mil personas, otros elevan la cifra hasta 15 mil. Todos ellos pidiendo que renuncie o rectifique, que cambie su lenguaje, etc.  En cualquier caso, no parece preocupante para la causa de López Obrador. Sin embargo, hay que señalar que ninguna de las marchas que convocaron pidiendo la renuncia de un presidente tan impopular como Peña Nieto logró reunir tal cantidad de gente. Ahí hay un fenómeno que explicar. Desde luego, los partidarios del mandatario podrán decir que fueron pocos o que son fifís, pero es interesante señalar que no fueron acarreados. Tal vez lo más importante no fue la marcha en sí, sino la reacción presidencial. Si AMLO continúa metiendo la pata, afirmando cosas que no son ciertas y atacando a los que no piensan como él, seguirá alimentando las manifestaciones en su contra. La verdad, es poco probable que modifique su conducta, así que el desgaste continuará.

Pero hay un peligro más allá de todo esto, un peligro que amenaza a la 4T y al resto de los partidos. Ese peligro es la posibilidad de que surja un líder o un movimiento de ultraderecha que desplace a todos. Un ejemplo de ello son los errores de López Obrador en el tema de la migración. Su doble lenguaje ocasionó la molestia de los Estados Unidos y ahora de los países centroamericanos, así como la presencia de miles de personas migrantes que empiezan a ser señalados y tratados como indeseables. Hasta ahora, hay pocas voces que pidan su expulsión, pero cada vez son más. Su política asistencialista está molestando a un sector de la sociedad que piensa que las personas deben ganarse el pan con trabajo. La tolerancia hacia los excesos de grupos como la CNTE también está ocasionando enojo. La ultraderecha avanza. ¿Cuánto? ¿Cuándo?


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Número 35 - Noviembre 2019
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