Se encuentra usted aquí

De la maldad que habita en cada uno de nosotros...

Martes, 26 de Abril 2016 - 18:00

Autor

tere_vale.jpg
Tere Vale

Compartir

Estupefacta presencio la vocación mundial por la destrucción de los partidos políticos. Aquí en México, un buen número de medios de comunicación y la ciudadanía en general se afanan día tras día por demoler la imagen del partido que se les ponga enfrente. Sus argumentos: todos los políticos son rateros, abusivos, corruptos, irresponsables, abusivos en fin… una lacra para la sociedad. En cambio y de acuerdo a esta posición, los ciudadanos son perfectos, ilustrados, honestos, interesados por el bien común… y los políticos vienen de otro planeta, no parecen mexicanos… el maniqueísmo de este pensamiento rústico y simplista es, al menos para mí, intolerable. Quizá reacciono así por que a mí sí me ha tocado vivir en un país, Venezuela, bajo una dictadura militar donde no existían esas “entidades del mal”, los “malévolos y execrables” partidos políticos. El pensamiento único, la falta de contrapesos, la imposibilidad de contar con instituciones que canalicen y ordenen la búsqueda del poder son el resultado de la falta o desaparición de estas instancias políticas tan despreciadas en México. Tuve la oportunidad de entrevistar largamente y conocer al gran escritor Fernando del Paso hace unos cuantos años, pero su discurso en España al recibir el Premio Cervantes me dejó simplemente conmocionada. Dice que México va en camino de convertirse en un “Estado totalitario”, habla de una “ley Atenco” que habilita a la policía para apresar y disparar al “pueblo bueno”. Desde luego el mal habita en todos y cada uno de nosotros, así es nuestra imperfecta especie, pero de ahí a vivir al borde del totalitarismo en mi país, creo que hay un abismo. Desde luego a buena parte de la intelectualidad mexicana, dadas sus fobias y filias, le interesa y le adorna decir que el PRI es el padre de todos los males, sin recordar siquiera que otros gobernantes de otros partidos, como Felipe Calderón, panista, desataron este torbellino de desapariciones y muerte que se da aún en algunas zonas de la República Mexicana. El problema no son los partidos, el problema somos los seres humanos, ciudadanos o políticos, empresarios o gobernantes, y creo que por el contrario el estado de derecho y los difamados partidos políticos guían y controlan el talante sanguinario y ambicioso de los humanos. No veo que a la ciudadanía le importe mucho la tortura (las encuestas muestran que la mayoría piensa que esta bien que se le practique a secuestradores, violadores y narcotraficantes) o la discriminación (ahí están las mujeres, el 50% de la población, violentadas, acosadas, asesinadas, etc.) sin que a ese pueblo bueno le importe un bledo. En fin, después de ver con entusiasmo la nueva temporada de Game of Thrones me siento muy contenta de que en este país donde vivo y trabajo y puedo decir lo que pienso, con todo y sus graves problemas, existan instituciones y desde luego partidos políticos, con todos sus defectos ellos forman parte del principio de ley y orden que todos deberíamos de buscar y consolidar… Yo digo no a la ley de la selva que la intelectualidad añora. Seguimos siendo los mismos australopitecus de siempre… En el mundo de la psicología no se conoce a fondo ni el cómo ni el porqué del terrorismo. ¿Cuáles son los mecanismos emocionales e intelectuales que empujan a un ser humano a suicidarse y destruir a muchos otros a quienes ni siquiera conoce? ¿En verdad se trata de una conducta que tiene que ver con la defensa a ultranza de una ideología? ¿Qué tipo de personalidad es susceptible a ese tipo de lavado de cerebro que los impulsa a matar y torturar sin un estímulo claro que lo explique? Y volvemos entonces, ante estas preguntas, al tema recurrente de la maldad. ¿Será que todos los humanos somos capaces de arrinconar a esa corteza cerebral que nos ha permitido vivir en convivencia y que tantos millones de años nos llevo conseguir? Comencemos por decir que una de las pocas conclusiones a la que han llegado los expertos es que no existe una psicopatología que explique el terrorismo. A partir de los terribles acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, un buen numero de académicos en las mejores universidades del mundo se han interesado por el tema. Pero a pesar de ello y de un buen número de investigaciones al respecto, quien espere respuestas claras y sencillas con relación al tema están equivocados. El que se estudie y hable del tema no necesariamente significa que entendamos mejor el proceso… y mejor lo dejamos aquí hoy. Besitos a los niños…


Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis

No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER