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De Frente Y Claro: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”. William Shakespeare

Jueves, 25 de Abril 2019 - 13:35

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Carlos Aguila Franco

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Nuevamente en lo que se ha convertido en una costumbre de AMLO, aplicar frases en su hablar cotidiano, que suele repetirlas, ha utilizado últimamente “Soy dueño de mi silencio”, en una adaptación tabasqueña a la original de William Shakespeare: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”.

Lo señalo para que no suceda lo que con la de “Me canso ganso”, que afirma es frase de él, cuando el texto completo es “Me canso ganso dijo un zancudo cuando volar no pudo una pata se le torció y la otra se le hizo nudo, luego le dio aftosa y hasta se quedó mudo. Ya mejor no le sigo porque luego yo sudo”. Diálogo de Germán Valdés Tintan, en la película Niño perdido de 1947, pero desde que AMLO la utilizó el 1 de diciembre del 2018 en su toma de protesta, dice que es de él. No vaya a salir ahora que la que tropicalizó de Shakespeare, también es de él.

Pero llama la atención cuando ha utilizado esta de “Soy dueño de mi silencio”, analicemos cuándo y porqué. Dado que si en verdad la aplicara por lo que significa, no tendría que estar reculando un día sí y otro también.

El pasado 22 de abril en Veracruz volvió a afirmar “Soy dueño de mi silencio”, al ser cuestionado por la prensa en relación a no hacer declaraciones respecto de la masacre acontecida en Minatitlán el 19 de abril con trece ejecutados más uno fallecido en el hospital, donde siete de ellos recibieron el tiro de gracia. Y antes al contrario de ser congruente con la frase, afirmó: “lo que pasa es que los de la prensa fifí, los conozco aunque se disfracen, empezaron a decir que porqué yo no respondía, tenemos comunicación con el Secretario de Seguridad de forma permanente, pero querían que nos metiéramo en eso (masacre en Minatitlán), me andan cucando, puse en ‘face’ un twitter sobre el Sermón de la Montaña y eso les molestó mucho, sobre los sepulcros blanqueados, porque la verdadera doctrina de los conservadores es la hipocresía, yo soy dueño de mi silencio y no voy a ser rehén de nadie”.

Pero no fue tan dueño de su silencio porque no respondió a los cuestionamientos, pero si hablo construyendo una tesis sobre las culpas de los tres gobiernos anteriores, el de Fox, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, acusados de todo tipo de delitos y corrupciones, pero a quienes hasta el momento de tocar el tema, no les ha fincado responsabilidad jurídica alguna y para llevarlos a tribunales.

Solo habla y habla, y en esta ocasión fue la misma cantaleta: “Lleva tiempo porque dejaron el Estado y el país en una situación lamentable, de conflicto, de crisis, de corrupción, de contubernio entre delincuencia y autoridades, esa fue la herencia que se recibió en el País y en Veracruz, en el caso de la corrupción se tenía una tendencia al alza, pero considerable, no del último sexenio, pasamos del lugar 35 de los países más corruptos del mundo al lugar 136, de 35 a 136, en tres sexenios, los dos de Fox y Calderón y el de Peña, aumentó como 100 lugares la corrupción”.

Y mejor hubiera aplicado lo de “Soy dueño de mi silencio”, o “calladito te ves más bonito”, porque dio datos falsos, al afirmar que en el 2000, nuestro país se encontraba en el lugar 35 de los países corruptos, siendo que la realidad es que estábamos en el 59, antes de que Vicente Fox Quezada, entrara en funciones como Presidente, de acuerdo a la información de Transparency International y del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), organismos que se encargan de este tipo de estudios.

Demostrando una vez más, aparte de mentir, que estar culpando a los gobiernos anteriores, no es sino justificar la falta de capacidad y experiencia operativa, administrativa de estos ya más de cuatro meses de gobierno.

Pero así ha sido y seguirá siendo AMLO, porque el pasado 13 de marzo del 2019, utilizó la misma frase durante su conferencia mañanera al cuestionársele sobre el tema del aborto, afirmando: “En este caso me reservo mi opinión porque no quiero polemizar, no quiero tomar partido. Ya hablé de que represento a todos los mexicanos y a todos les debo respeto. Entonces, por lo pronto, no me meto. Soy también dueño de mi silencio”.

Afirmando que se mantendrá al margen luego de declararse respetuoso de las libertades y si después el caso lo amerita, vería la forma de atender. Agregando que todo su trabajo está orientado a erradicar la corrupción.

Es decir, habla y declara del tema que le preguntan cuándo le conviene, o lo evade contestando otras cosas, “bateándolos” como a él le gusta.

En el mismo tenor, el 26 de marzo, otra vez aplicó la mima frase: En medio de los gritos de un enjambre de reporteros locales que reclamaban “información”, “información” en el aeropuerto de Mexicali, Baja California, el presidente AMLO se abrió paso entre seguidores e informadores sin responder preguntas. “Soy dueño de mi silencio”, exclamó el Jefe del Ejecutivo, en medio de los reclamos de los reporteros. “Nosotros que culpa tenemos, también queremos una respuesta”, señaló una informadora “Voy a hablar de eso pero no así. Ya parecen prensa fifí”, subrayó, tras sentenciar un “no a las entrevistas banqueteras”. En medio del tumulto, una reportera cayó al piso y aunque AMLO intentó ayudarla a levantarse mientras le indicaba “párate”, “párate”; la joven finalmente pudo ponerse de pie.

¿Será acaso que las entrevistas banqueteras no le gustan porque no hay quién le pregunte a modo favorable?

Y el 9 de abril del 2019, se olvida de la frase y le exigió al diario Reforma revelar la fuente que le filtró el borrador de la carta enviada al Rey de España. Ante lo cual y como bien señaló el 10 de abril en Impacto MX, Roberto Cruz. “El Presidente Andrés Manuel López Obrador propuso derrumbar teorías y conceptos de Comunicación y Periodismo pidiendo que los medios, como lo hizo directamente a Reforma, revelen sus fuentes “en aras de la transparencia (regla de oro de la democracia)”. “Porque la vida pública”, dijo, “tiene que ser cada vez más pública”.

Desde hace días, el Presidente trae atravesado en la garganta un hueso o una espina que no le permite la tranquilidad absoluta: ¿Quién carajos filtró a Reforma su carta al Rey de España, Felipe VI, donde exige disculpas de su país por las atrocidades de la Conquista de hace 500 años?  Por supuesto, entre los sospechosos están el Gobierno español y el mismo Rey.

Lo que no sabemos es si López Obrador llegará al límite de hacer pasar al frente a todo aquel de su confianza cercano a la información oficial para que, quizá en nombre de la “Cuarta Transformación”, el atrevido confiese.

Pero el Presidente olvida que “en aras” de proteger y acorazar la información que como gobernante está obligado a dar a los gobernados, a la sociedad o, cuando menos, a los 30 millones de votantes que le dieron el triunfo el pasado 1 de julio, hace dos semanas, en Mexicali, regañó y advirtió a reporteros que en coro exigían “¡información, información!” que él no daba “entrevistas banqueteras” y que ellos (los reporteros que hacían preguntas) se parecían a la prensa “fifí”.

Eso es lo de menos. La peor parte la llevó una reportera que insistió en preguntarle por qué no respondía: “Así como tienes tú derecho a preguntarme, yo también tengo el derecho a no contestarte”, respondió el Presidente, que todos los días en su “mañanera” habla de honestidad. “¿Por qué?”, insistió la reportera. “Soy dueño de mi silencio”, respondió casi a punto de soltar al tigre. No fue la única vez que el Presidente defendió su derecho al silencio. ¿Por qué, entonces, su suspicaz sugerencia a revelar la combinación de la caja fuerte de la información?”.

Sin duda alguna a AMLO le satisface seguir con sus calificativos de la prensa fifí, periodistas críticos, además de inventarse adversarios, como los conservadores y neoliberales. En esa línea, lanza ataques, injurias, llegando a humillar, señalar públicamente a quienes no coinciden con él, se atreven a criticarlo, o peor aún, a mostrarle sus errores. Llegando al grado de amenazas, como “si se pasan ya saben lo que sucede”, que además, quiera o no aceptar que es amenaza o advertencia, coarta la libertad de expresión, que es la libertad de pensar, escribir, opinar, disentir y de manifestarse. Existen voces y plumas críticas, a los que ha denominado y calificado como “FIFIS”, porque no todos son ni serán aduladores, preguntadores a modo, o “prudentes” como le gustan.

No debe olvidar dos frases importantes AMLO: “La Verdad Os Hará Libres”, y “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Que de aplicarlas, mostrará y demostrará no solamente estar a la altura de ser Presidente de una Nación, sino de que realmente respeta y aplica la democracia real, no la de palabra, que queda en la Promesa y en el Compromiso de campaña incumplidos. Y si no lo hace, que la Nación se lo demande. Tiempo al tiempo.

carlosaguila_franco@hotmail.com

@CarlosAguilaFra


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Número 29 - Mayo 2019
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