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Crónicas del año cero (XXXII): El fin del capitalismo

Martes, 03 de Septiembre 2019 - 13:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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El fin del capitalismo ha sido sentenciado muchas veces en la historia; desde Marx hasta Chávez y Maduro, se ha repetido que el capitalismo se derrumbará y dará paso a… otra cosa. Sin embargo, cuando despertaron, el capitalismo seguía ahí, pero no tan campante. Esta vez, quienes vaticinan el fin del capitalismo no son integrantes de una célula extremista o un partido comunista, sino un aburrido grupo de científicos y profesionales finlandeses que parten de una base que se escucha terriblemente razonable: el mundo de la energía barata y los recursos naturales que parecían infinitos está llegando a su fin.

En efecto, por varios cientos de años se han usado la leña y el carbón, en los últimos cien años se desarrolló la industria del petróleo y las gasolinas. Todos ellos materiales no renovables y contaminantes. La ventaja que proporcionaban estos combustibles es que fueron relativamente baratos durante mucho tiempo.

El informe Governance of Economic Transition de la Unidad de Investigación Bios fue publicado el mes de agosto pasado y obedece al hecho de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) debe publicar en este año su nuevo Informe Global para el Desarrollo Sostenible. El objetivo es contar con una base científica en la elaboración de políticas que permitan terminar con la pobreza y el hambre para el año 2030. El grupo finlandés aborda el problema de la gobernabilidad en una obligada transición económica marcada por tres factores: el cambio climático, la caída en la tasa de retorno energético (es decir, la cantidad de energía que se necesita para producir energía) y la pérdida de biodiversidad.

En el informe se dice que los países están ignorando estos factores y apuestan por medidas de mitigación, pero sin el ánimo de cambiar el modelo económico existente. La realidad, según este documento, es que el mercado, los hábitos de consumo y un Estado poco participativo ya no pueden proponer soluciones de largo plazo. El grupo Bios y otras organizaciones apuntan a la necesidad de que los países hagan compromisos más serios y más radicales. Es un hecho que las teorías económicas dominantes fueron desarrolladas en la era de la abundancia energética.

La gran pregunta, más allá de que se puedan discutir las ideas de BIOS, es si las grandes masas humanas, sobre todo de los países ricos, estarían dispuestas a reconstruir sistemas de energía, de transporte, de construcción, de agua potable, de interrelación con otras especies e, incluso, a cambiar los hábitos alimenticios para disminuir drásticamente el consumo de carne de res y los lácteos.

La respuesta más probable sería negativa. Según el estudio, el espacio para tomar decisiones no es mayor a una generación. Hoy en día, algunos países están muy avanzados en el uso de las energías alternativas, el cuidado de la biodiversidad y el frenar el cambio climático. Sin embargo, son pocas naciones y sus tecnologías y compromisos no están extendidos. En contrario, países como Estados Unidos (Trump), Brasil (Bolsonaro) y México (López) están apostando al regreso de tecnologías y materiales como el petróleo, el carbón y la leña. China es otro gran contaminante sin compromisos.  

Ese es el panorama real, lo demás es ficción tranquilizadora, sin ciencia de por medio.


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Número 35 - Noviembre 2019
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