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Confronta, no conforta

Viernes, 10 de Abril 2020 - 10:30

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Enrique Fernández Martínez

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“Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos los traicionan”.

⎯Benito Juárez

En este 2020 la madre naturaleza nos ha atacado como lo hace regularmente:

En 1347, fue la peste negra; en 1817 y 1923, el cólera; en 1918, la gripe española; y ahora llegó el coronavirus. La madre naturaleza reacciona cuando se rompe el equilibrio y nos enseña que un ser microscópico es más poderoso que todas nuestras armas y ciencia, y nos doblega, nos atemoriza y nos encierra.

Esta pandemia nos deja una lección simple y virtuosa. 

El mundo necesita también de vez en cuando un descanso, pues desde que empezó este enorme problema de salud, los animales y la naturaleza retoman su lugar en el mundo sin temor al ser humano y se pasean; son libres mientras los humanos estamos presos en nuestras casas. ¿Y sí cada año paramos los humanos un mes y le damos descanso al planeta? 

Seguramente la tierra sería un lugar mejor, más habitable y sano. 

Pero eso ¡no va a pasar! Una vez que pase la emergencia, de nuevo volveremos a idolatrar al dinero, al estatus, nos seguiremos alejando de Dios y veremos la pandemia como una anécdota dolorosa. Y conforme pasen los días, olvidaremos esos momentos cuando la tierra se detuvo y por unos días reinó en el planeta un poco de paz.

Volviendo a la realidad… las grandes crisis generan poderosos líderes y también suelen ser la tumba política de otros muchos. En nuestro caso, con tristeza debemos reconocer que la confrontación y no la negociación, ha sido la postura constante del presidente. 

No recuerdo una sola decisión del ejecutivo o de la 4T que no haya estado envuelta en la duda, la polémica absurda, el pleito o el escándalo. No recuerdo una sola acción constructiva y sí decenas de destrucciones, enfrentamientos, discusiones y mentiras, algunas descaradas. 

Sería ocioso enumerar todos los absurdos en los que se ha incurrido en este tiempo, pero  la desafortunada frase del presidente referente a que la pandemia “le viene como anillo al dedo” lo pinta de cuerpo entero. Esa frase encierra el egoísmo y la frialdad de su pensamiento, pues antepone su interés político y personal al interés común y traiciona de golpe toda su historia como defensor social. 

El coronavirus “como anillo al dedo” significa que no importa el sufrimiento ajeno, hay que evitar el propio; que no importa que millones de mexicanos sufran de enfermedad o desempleo, importa que la 4T sobreviva y se fortalezca; todo lo demás es un daño colateral. 

La pandemia se ha encargado de desnudar los enredos de una administración encerrada en sí misma y lejana, cada vez más alejada de la población. La 4T necesita reinventarse y reconciliarse con aquellos que ha dejado solos y que hoy se sienten engañados y abandonados. Este hueco, que el presidente ha generado, ha sido llenado por los gobernadores de los estados de Jalisco, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Guanajuato y Chihuahua, intentado contener el Covid-19 y planteando soluciones a los empresarios locales. Estas acciones de los gobernadores también han sido la respuesta a la negativa del presidente de recibir sus llamadas.

Cada vez más personas en diversos estados hablan de abandonar el pacto federal y separarse de México y formar una nueva nación. Este ha sido un anhelo añejo en muchos estados, sobre todo norteños que por décadas se han sentido alejados e ignorados por el centralismo y la acumulación de poder y presupuesto. Este sentimiento se ha acrecentado con las acciones verticales y promocionales del presidente. 

Sea cual sea el desenlace de esta pandemia, los mexicanos vamos a pagar más por ella debido a la falta de previsión, porque tenemos un presidente que actúa con egoísmo y que en su afán de ser diferente hace y dice cosas que confrontan y no confortan, por su contradicción y su delirante amor al poder. 

Tendremos más problemas en México para recuperemos que la mayoría de las naciones y desde ahora les puedo decir que los culpables serán los empresarios, los gobernadores corruptos, los conservadores, los medios que mal informan porque nos hablan de los logros oficiales. 

Lo cierto es que esas respuestas y culpar al pasado ya es una respuesta automática que ha dejado de funcionar.

El pueblo bueno y sabio siempre ha castigado duramente el engaño y esta vez no debe ser la excepción.

Es por ello que la aprobación del presidente al día 8 de abril, según Mitofsky ya está en 47% y es tendencia a la baja.

El presidente tuvo todo para pasar a la historia como un gran reformador, está pasando a ella como un gran deformador.

 


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Número 35 - Noviembre 2019
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