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Confianza Institucional dinamitada

Martes, 28 de Junio 2016 - 17:00

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Israel Aparicio

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Nochixtlán Oaxaca y sus muertos dejaron al descubierto de nuevo las artes tramposas, excesivas y radicales de las partes al buscar posicionar una tragedia en la opinión pública. Cualquier estrategia para incidir a favor o en contra del conflicto por la aplicación de la reforma educativa, se utiliza sin el menor pudor. Ya sea por la reacción de una emboscada a la policía federal, o la terrible reacción policiaca ante los simpatizantes del movimiento magisterial de la CNTE.

Una vez más, fuimos testigos de cómo las partes polarizadas de este conflicto no dudan en lucrar con la muerte justificando sus irresponsables acciones. A casi más de una semana no se ha explicado bien que dió origen al enfrentamiento que dejó ocho personas muertas por disparos de bala, las autoridades no atinan a dar una versión creíble de qué paso después de que se intentó desalojar a los manifestantes que cerraban la carretera en Nochixtlán, ¿quién fue? y ¿cómo se inició dicha balacera?

Fue un golpe desastroso a la credibilidad de la Policía Federal el que las agencias noticiosas internacionales demostraran que sus fotos con las fuerzas policiacas armadas eran reales y que desmentían la versión de la autoridad sobre la hora inicial de la reyerta. Las instituciones de justicia y el orden no se pueden permitir un ridículo internacional de estas proporciones

No es nueva la falta de un protocolo exitoso de la Policía Federal que se aplique en estas situaciones de enfrentamientos, disturbios, desalojos. Es común que no se logre controlar estas crisis, sin los acostumbrados excesos, que los detenidos correspondan a los presuntos culpables, y que deje de haber dudas razonables sobre un actuar profesional y parezca más una total improvisación.

De ninguna manera quiere decir que toda esa masa de organizaciones sociales, muchas con orígenes guerrilleros, tengan un proceder impecable, que su lucha sea por la justicia social y la calidad educativa en México. Claro está que existen en toda esa mezcolanza provocadores profesionales, que buscaron y lograron mártires que sean usados para sus muy diversos propósitos, que van desde torpedear la reforma educativa, la desestabilización del estado y la insurgencia total. El no tener medidos los alcances y los motivos de cada grupo radical en la CNTE abona al descontrol y episodios violentos que se viven en Oaxaca, que padece toda la población por bloqueos, falta de servicios y hasta distribución de alimentos.

Desde el gobierno federal, las policías, las diversas instancias de justicia, no tienen claro la importancia de la adecuada comunicación durante el desarrollo de una crisis.  En estos tiempos de la inmediatez, cuando las redes sociales hierven con información de todo tipo, es cuando más certeza se espera de la información oficial. Es crucial en esas horas de algidez que se proporcionen datos fríos, certeros y que se combatan en la medida de lo posible, todas las versiones excesivas y tendenciosas que surgen sin control alguno en las redes sociales.

Ante la imposibilidad de ser testigo presencial en estas situaciones, las dificultades que enfrentan los medios de comunicación tradicionales para su labor, la lamentable muerte de un fotoperiodista al parecer a manos de grupos radicales, y la creciente polarización de la sociedad ante este conflicto, es de imperiosa necesidad que la autoridad se guíe con pies de plomo y haga presencia informativa de forma pulcra y exacta en esos momentos de crisis.

Es imperdonable escudarse detrás del silencio y de la lejanía de un frío escritorio de la SEP. Aurelio Nuño delegó toda la responsabilidad en Osorio Chong que como bombero exhausto no acaba de apagar un incendio, cuando sus correligionarios le han creado otro con su negligencia. Todos estos factores hicieron posible que la CNTE pudiera sentarse a negociar en el Palacio de Covián con condiciones distintas a las de hace unos días y meses. Las reacciones tardías y el desastroso funcionamiento de los organismos de inteligencia provocan que un incidente previsible escale a proporciones estratosféricas.

Al final la confianza en las instituciones, los gobiernos, las policías y todo el sistema político termina explotando en mil pedazos ante estos acontecimientos que cimbran y desafían el estado de derecho en México. Ayotzinapa así empezó y fue el talón de Aquiles del régimen, es imperdonable que no hayan aprendido a realizar un manual de crisis ante tantas situaciones desafiantes que enfrentan en su ejercicio diario de gobierno.


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