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Con la gracia de Dios

Lunes, 29 de Junio 2020 - 12:50

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Manuel de Jesús Ruiz Nettel

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En los momentos en que los mexicanos estamos en camino de salir del encierro de la cuarentena de la pandemia del COVID-19, las pequeñas señales de recuperación se perciben esperanzadoramente.

    No todos estamos de acuerdo con el semáforo naranja, ni mucho menos entrar a la “nueva normalidad”, pero desgraciadamente se tiene que hacer.

    Las pequeñas señales esperanzadoras son el sinnúmero de personas que se están recuperando del COVID-19, salen todos “madreado” como si les hubiera pasado un camión por encima, pero vivos y con un espíritu anhelante para recibir el futuro con todas las ganas, claro, después de un periodo largo de recuperación, porque el COVID-19 deja secuelas muy importantes.

    Dios es grande, muy grande, tal vez tú no lo veas así, tal vez ni creas en él, pero existe y ahí está esperando que llegues a él y sepas interpretar los pequeños signos de su presencia, ya que él no se presenta como tal, sino que te da pequeñas señales, llámalos ejemplos si quieres, pero en el momento que lo necesitas ahí están las señales, para que corrijas, para darte aliento o simplemente para hacerte saber que ahí está ese Dios que es tierno, amable, amoroso y firme contigo y con lo que quieras hacer de tu vida.

    En los tiempos del COVID-19, Dios está haciendo maravillas. Nos da la inteligencia colectiva para que, de la mejor manera, aprendamos a convivir con el virus mortal. Nos ha dado la inteligencia para que los científicos encuentren la manera de inhibir, engañar o matar al virus y que así los contagiados puedan vivir de nuevo sus vidas.

    Ese volver a vivir ¡es una nueva oportunidad que te da Dios Nuestro Señor! Y no te pide que mejores, ni que vuelvas a lo mismo, te da la libertad de que demuestres humildad de carácter y veas que tu vida no era como debería de ser, que todavía tenías que mejorar un poco ¿Para qué? Nadie lo sabe, a la vida venimos a ser mejores, para eso son las segundas oportunidades.

    La gran mayoría de los humanos se vuelven mejores personas, otros no. No entienden y siguen a los mismo o se vuelven peores seres humanos solo por haber sobrevivido a la mortal enfermedad y haber vencido a la muerte.

    Este fin de semana me enteré de la salida del hospital COVID del Instituto Mexicano del Seguro Social de un colega y amigo. Lo sacaron en silla de ruedas, no salió “Chafirete”, como dice el Secretario de Salud del estado de Chiapas José Manuel Cruz Castellanos, sino que se veía cansado, pero con una sonrisa de una alegría infinita… y como me dijo un doctor que me atendió: “feliz por haber tenido una segunda oportunidad”.

    Tuve la oportunidad de llamarle a mi colega y amigo, le dio gusto que le llamara, a mí me daba gusto que me llamaran y me fueran a ver al hospital. Son las sorpresas de la vida, en los tiempos de enfermedad es cuando ves a los verdaderos amigos, que en la vida normal ahí están, no los ves, pero cuando ellos ven que estas caído, aparecen briosos a cuidarte y ayudarte en lo que ellos puedan.

    Criticar por criticar a los doctores es fácil, pero muy injusto, porque no somos médicos ni eruditos para opinar de uno u otro tratamiento, sino que debemos de respetar lo que hacen los médicos porque lo hacen bien. Durante la pandemia del COVID-19 se han visto miles de casos de gente contagiada que después de caminar en valle de sombras, sale de nuevo a la vida.

    Salen para enseñarnos y ser una pequeña muestra del poder de Dios Nuestro Señor de que tenemos que aprender con el virus del COVID-19 y venga lo que venga caminaremos con él a nuestro lado. ¡Bienvenidos los sobrevivientes!

 


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