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Caso “Rousseff”: ¿Y los Juegos Olímpicos?

Sábado, 30 de Abril 2016 - 10:00

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Carlos Sagaón Ruiz

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Acompañada de la frase “Vamos a promover cambios en la legislación actual para acabar con la impunidad, que es la protectora de la corrupción”, tomó protesta para asumir la presidencia de uno de los países con mayor número de escándalos políticos, la ex ministra de Minas y Energía y Jefa del Gabinete Civil, Dilma Rousseff. Brasil se sumergió en un mar de esperanza. Rousseff prometió disminuir exponencialmente la pobreza y posicionar a Brasil como un país ampliamente reconocido internacionalmente por un buen acogimiento en La Copa Mundial Brasil 2014 y los Juegos Olímpicos Río 2016. La comunidad brasileña confió al grado de reelegirla, obteniendo a cambio un aumento considerable de pobreza y desempleo, y una ficha internacional como una de las peores cedes del evento deportivo de la FIFA.

Salieron entonces a la luz una serie de controversias en torno a los de la insignia “Verde-Amarela”. Partiendo de la acusación al ex presidente Lula da Silva que desató el conflicto de sobornos en Petrobras (que afectó al gobierno de Dilma al formar parte del gabinete del entonces presidente). Han estallado una serie de conflictos sociales y políticos, como las declaraciones del oficialista Delcídio do Amaral, quién acusó a Rousseff de liberar de prisión a distintos involucrados en el caso Petrobras, o el supuesto dinero desviado de obras públicas para la campaña de reelección en 2014. Rousseff tuvo que lidiar con un sin número de manifestaciones exigiendo su renuncia.

Sin embargo, el campeón de todos estos descubrimientos se dio en Octubre del año 2015; se reveló públicamente que Rousseff violó normas fiscales y maquilló el déficit presupuestal de Brasil. Por ello, el Congreso de Brasil inició el proceso de Impeachment o juicio político, en base a 5 pasos. Para abril del presente año, dos de los ya mencionados se llevaron a cabo, al convocar el juicio y haber sido autorizado por la cámara de diputados.

Se espera que el próximo 15 de mayo se discuta en la Cámara de Senadores y, de ser aprobada, Rousseff quedaría oficialmente suspendida del cargo y el juicio entraría en vigor, con un plazo máximo de 180 días en los que el Vicepresidente Michel Temer ocuparía el cargo. Si el proceso continúa y el juicio procede en contra de la portadora de la banda Presidencial, el caso regresa al Senado y finalmente, si este es nuevamente autorizado, Dilma Rousseff quedaría fuera de la oficina Presidencial de por vida. Si esta suposición se concreta, Temer asumiría la Presidencia hasta el fín del régimen, en 2019.

El grave conflicto a nivel internacional, es el compromiso de Brasil para ser cede de los Juegos Olímpicos, a celebrarse este año en Río de Janeiro. Días después del fallo de los diputados brasileños, el Comité Olímpico Internacional realizó un comunicado, donde declararon que “Río 2016” está progresando en la planeación de  manera deslumbrante y a pesar de la desafortunada situación política del país sudamericano, los Juegos Olímpicos se efectuarán con normalidad.

Los ensayos del encendido de la llama olímpica se están llevando a cabo en el transcurso del mes de abril. En persona, el COI del Comité supervisó la ceremonia tradicional y en una breve entrevista, expresó su inconformidad con la problemática en torno al caso “Rousseff” y evitó expresar opinión sobre el  tema, argumentando únicamente que se trataba de un conflicto mayor, que       atenta contra la visión y armonía de la festividad Olímpica. Afirmó que, de ser suspendida la presidenta, el Comité Olímpico evaluaría el inmediato desempeño del vicepresidente y esto podría originar decisiones desafortunadas para losatletas de las distintas disciplinas. Sin añadir mayor comentario, se despertó incertidumbre e inquietud, que ha sido expresada por diversos competidores de naciones distintas.

Adicionalmente, el conflicto político de Brasil ha afectado la posición amena de los Juegos Olímpicos y esto ha traído como consecuencia, la renuncia de participantes, como el golfista australiano Adam Scott, quién anunció su salida del evento a causa de una “agenda saturada”. Curiosamente, el campeón mundial renunció tres días después de haber sido cuestionada su posición en torno a la situación de Dilma Rousseff.

A pesar de este “gancho al hígado”, otros atletas, como el brasileño Neymar Jr. han manifestado su apoyo a los Juegos, sin tomar en cuenta la gravedad en el gabinete del país anfitrión.

Opino que celebrar un evento donde prolifera la paz y la alegría, en un país inconforme con su situación, que además no está en condiciones de sustentar tal festividad, se antoja contradictorio. ¿Realmente queremos una fiesta de unión internacional en un país que no está unido ni con los suyos?

“En Brasil es así: Cuando un pobre roba va a la cárcel, pero cuando un rico roba, se hace ministro”
-Lula da Silva. Ex presidente de Brasil

Irónico, ¿No?


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Número 33 - Septiembre 2019
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