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Bioética laica: ¿un adjetivo necesario?

Lunes, 23 de Abril 2018 - 15:30

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José Enrique Gómez Álvarez

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“Bioética laica”, “bioética religiosa”. Se han denominado estos dos adjetivos adscritos al sustantivo “Bioética” para intentar diferenciar una bioética racional y crítica de una postulada en dogmas religiosos. Pero propongo que lo que hay que distinguir en la Bioética y no confundir son las motivaciones con las razones.

 

Los defensores de la Bioética laica sostienen que, por ejemplo, que los defensores de oponerse al aborto lo realizan por razones religiosas que quieren imponer a los otros sin racionalidad. La vida del embrión, en esta lógica, es dada solo por la creencia en Dios, en un dios religioso de las grandes religiones y que sería el creador del alma de éste.

Pero creo que aquí la clave para resolver la cuestión y que hace innecesario el adjetivo agregado es distinguir entre motivos y razones. Los motivos son de tipo psicológico y social, mientras que las razones, son las justificaciones deductivas, inductivas u otras de las tesis que se defienden.

Así una persona creyente puede sentirse seguro de su respuesta racional anticipada: por ejemplo, que el embrión, al ser imagen de Dios, merece un respeto a su vida, aun antes de las 12 semanas que legalmente puede abortarse en la Ciudad de México. Sin embargo, a la hora de argumentar puede insistir en que, por ejemplo, la genética de cada embrión es única, desde la misma concepción y que ese genoma es humano, así que es una razón para el respeto del mismo. Dicho de otro modo, su motivación puede ser de origen religioso o antirreligioso por supuesto, pero al hacer ética, si de veras es eso, será con argumentos que tengan un elemento compartible con otros interlocutores.

Lo que sí es cierto es que puede haber una bioética de inspiración cristiana, o judía o budista entre otras en donde los lineamientos y dogmas religiosos dan una orientación hacia la respuesta esperada o congruente con las creencias, pero con la consciencia de que la argumentación será a partir de premisas o elementos comunes con los que no comparten la creencia.

Así, la Bioética, en cuanto el proceso deliberativo es argumentativo con premisas racionales. La motivación de los que argumentan en sí mismo no constituye la necesidad de un adjetivo adicional. Lo que se hace en última instancia es bioética.


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Número 33 - Septiembre 2019
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