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AMLO, el hombre que estaban esperando los medios

Lunes, 16 de Julio 2018 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es, sobre todo, un show man, un hombre que hace política en función de aquello que los medios consumen. Los medios, por otra parte, son adictos al espectáculo, sea de índole deportiva, artística o política. No están interesados en la profundidad, en el análisis o la verdad, están interesados en ganar la atención de los consumidores, en superar a los competidores. Por esta razón, AMLO y los medios son un matrimonio hecho en el cielo.

Cuando el casi presidente electo atravesaba el desierto de las derrotas, los medios lo buscaban. Él rechazaba los encuentros y, al mismo tiempo, se decía víctima de una especie de complot de silencio. “Me quieren callar”, llegó a decir. Cuando aceptaba una entrevista siempre era bajo sus condiciones. Largas parrafadas que duraban mucho y decían poco. Preguntas incómodas eran rechazadas o simplemente soslayadas. Cuando algo lo alcanzaba, decía que eran infundios de la famosa mafia del poder. ¿Por qué aceptaron los medios esta relación con López Obrador? La respuesta es compleja y tal vez tiene que ver con culpa: no querían parecer títeres del poder. Tal vez medios menos vergonzantes simplemente hubieran mandado al diablo los chantajes, pero no lo hicieron. En todo esto, AMLO no hizo nada ilegal o indebido, al contrario, mostró habilidad política.

Desde que comenzó a llamar la atención de los medios en los años 90, el político tabasqueño ha ido perfeccionando su puesta en escena. Ahora es impecable. Al otro día de que el INE anunció que todo indicaba que había arrasado en las elecciones, prácticamente borró a todos los demás actores políticos. Sólo el Mundial de futbol pudo con él en la competencia por la atención de la prensa. Que Pompeo, el poderoso enviado de Donald Trump, y su comitiva se reunieron con Enrique Peña y Luis Videgaray, vamos, eso a nadie importa. Interesa que estos enviados del imperialismo fueron a la casita de clase media en la Roma a hablar con el hombre elegido por uno de cada dos mexicanos y mexicanas. Eso es noticia. Comentaristas y analistas usualmente críticos se preguntan con candor si el nuevo presidente podrá cumplir todo lo que prometió o bien esperan que ahora sí saque la casta ante Trump.

AMLO sigue adelante, cada día da noticia y eso encanta a los medios; ya no tienen que pensar o reflexionar, para qué esforzarse en analizar o revisar tediosos boletines de prensa. El que será el nuevo Ejecutivo es noticia en sí mismo. Sus anuncios son espectaculares. Semana de seis días y 48 horas para los trabajadores de  confianza. Que el mundo occidental marcha hacia menos hora de oficina y trabajo desde casa. No importa, semana de seis días y 48 horas. ¿Se logrará una mejor productividad? Seguramente no, pero no importa, el show debe continuar. Los sueldos son otro caso aparte. Quitar los seguros de gastos médicos, los viajes y el celular pagados con recursos públicos es correcto, pero castigar al sueldo es otra cosa. ¿Cuándo pagarle a alguien que ha estudiado seis años de primaria, tres de secundaria, tres de prepa, cinco de universidad y otros seis de maestría y doctorado. Poco, igualémonos abajo. Pero el problema no son los salarios altos, sino los bajísimos salarios de la gran cantidad de trabajadores. No importa, hay que evangelizar con el ejemplo.

El show sigue para beneplácito de los medios. 


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Número 33 - Septiembre 2019
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