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Algo de Educación: Educación para el bienestar. Contenido: 15ª Parte. Participación de los padres de familia.

Lunes, 10 de Junio 2019 - 13:25

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Raúl Rosales

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El CONTENIDO que hoy nos ocupa, relacionado con la consulta previa a la toma de posesión de la actual Administración Federal, en el renglón de la educación, titulada EDUCACIÓN PARA EL BIENESTAR, que de seguro se recibieron múltiples propuestas al respecto, y que al parecer en lo que contiene, lo hasta hoy publicado, Decreto de Reforma Constitucional, de forma general se sigue dando la PARTICIPACIÓN DE LOS PADRES DE FAMILIA, como se ha venido haciendo en lo que señala la normatividad y desde algunos sexenios anteriores de manera institucional a través de organizaciones de índole social, que lleven el apoyo, respaldo, sugerencias, orientaciones y en su momento las tomas de decisiones,  dentro de los centros educativos, que en muchas de las ocasiones se encuentran un tanto separadas de la relación o participación directa de padres o madres de familia con los desempeños que ya corresponden a sus hijos, de manera directa dentro de la escuela o los grupos como alumnos, en lo que pudiera llamársele, relación maestro-alumno, lo que pudiera ser, una de las causas principales de la falta de poder llevar un proceso de aprendizaje más agradable y efectivo del alumno. En lo que corresponde a la situación de carácter normativo, ya se incluían en aquel entonces, a los padres de familia, como parte integrante de la sociedad, como se comentó arriba, pero destacar la intervención en lo que directamente corresponde a los aprendizajes o formación en general de los hijos como alumnos.

Puede ser válido hacer un poco de remembranza sobre la participación de algunos padres de familia en unas 4 o 5 décadas atrás, cuando a muchos de los que ya tenemos tiempo peinando canas, nos tocó que nos fueran a “entregar” al maestro de grupo o al director de la escuela “con toy nalgas” y nomás los ojos de nosotros les encargaban, con el único fin de que hicieran que nos comportáramos bien y de que aprendiéramos (de memoria) lo que el profesor nos enseñaba, todo esto como parte de la estricta formación que la familia quería imponer a sus hijos y en este caso, contar con la colaboración de la escuela. Esta situación un tanto de “formación estricta,” fue más de tradición en el sistema práctico de educación, que en el formativo, pues en ninguna ley, norma o reglamentación, existían tales disposiciones, pero desafortunadamente se daban y de vez en cuando, aún se dan, aunque con sanciones, si es que se evidencia la acción, para quienes las siguen aplicando como medio de aprendizaje o de disciplina grupal o escolar.

Cabe precisar que en esos tiempos, ya se encontraban dentro de la reglamentación para las escuelas de educación básica, lo relacionado con la Organización de la Sociedad de Padres de Familia en cada una de las escuelas, cuya función principal era la de apoyar económicamente de forma organizada, en la problemática que confrontara la institución en ese aspecto, incluido el material y muchas veces en lo correspondiente a lo relacionado con la infraestructura, que de momento se fuera necesitando. Tuvieron que pasar algunos años para que el funcionamiento de las acciones de la Sociedad de Padres, se viera reforzada con la implementación de los Consejos de Participación Ciudadana, partiendo de los Consejos de Participación Escolar, recorriendo diferentes niveles hasta llegar al de nivel NACIONAL, al igual que las ASOCIACIONES DE PADRES DE FAMILIA, donde por cuestión reglamentaria, ya eran incluidos los diferentes actores del proceso educativo, tomando en cuenta para tal fin, desde los alumnos hasta autoridades y representaciones diversas de la sociedad en general, en el ámbito geográfico del Centro Escolar, sumando también la parte sindical del magisterio y la misma sociedad de padres.

Hay que resaltar el hecho que a partir de la implementación de los Derechos Humanos, dentro de la legislación, la intervención de los Padres de Familia, se empezó a dar de forma más directa ante los centros escolares, por la necesidad de coordinarse con los maestros en los aprendizajes y en general la formación de los hijos como alumnos de las instituciones escolares, bajo los lineamientos de esas disposiciones de carácter universal, mismas que en muchos de los casos se desconocían en su totalidad, y aplicaban casi de manera normal, lo que correspondió en su momento al tradicionalismo “de férrea autoridad” observando principalmente la cuestión de los castigos diversos que se les imponía, en muchos casos con la autorización y PARTICIPACIÓN DE LOS PADRES DE FAMILIA.  


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Número 33 - Septiembre 2019
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