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Observatorio Ciudadano

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Presidencias por linaje

Una de las figuras políticas que esta semana estuvo muy solicitada y citada en los medios, fue Margarita Zavala a raíz de una encuesta publicada por un diario de circulación nacional, en donde salió bien posicionada como aspirante a la presidencia de nuestro país, en el 2018.

En las diversas entrevistas que concedió a los medios, aseguró que estará en la boleta electoral sea por el PAN o como candidata independiente. No le resto méritos personales o menosprecio su carreta política, pero hay un tema que para mí la alcanza negativamente, en la construcción del país con aspiraciones verdaderamente democráticas como el nuestro, y que es el ejercicio del poder por herencia o lazos de sangre.

En el Poder Legislativo es muy común el tráfico de influencia que han ejercido personajes de la política, para darles una curul a sus descendientes, como Amalia García o Elba Ester Gordillo, por citar dos ejemplos. Los hermanos Moreira, en Coahuila, e históricamente en Michoacán tenemos el caso de los linajes gubernativos con los Cárdenas: Lázaro, Dámaso (hermanos), Cuauhtémoc y Lázaro, abarcando tres generaciones. En estos y en otros casos el velo de la legalidad se puede invocar y sí, el ejercicio del poder tiene bases jurídicas que lo sustentan, pero han demostrado que van en contra de los principios democráticos, más bien caracterizado por cacicazgos y prebendas de familia.

Los coqueteos de perpetuarse en el poder presidencial han sido varios. Desde la “exploración” que se dice hizo Carlos Salinas para su reelección, pasando por la pretendida candidatura de Martha Sahagún y la tres veces candidatura de Cárdenas Solórzano al gobierno federal.

La endogamia política, como la biológica, es negativa al no permitir la incorporación de genes nuevos al sistema de que se trate, y así como en las monarquías hay una lista de aspirantes al trono, en las democracias deberían existir candados que limiten la concepción del ejército del poder como algo que se hereda y a lo que se tiene derecho sólo por los lazos de familia.

Cierto, los procesos electorales hacen legítimo el acceso al poder de los personajes que se encuentran en esos supuestos, pero el asunto trasciende ese escenario. El tema es más de fondo.

Desde la selección de candidatos en los partidos, pesan diferente los apellidos Zavala y Cárdenas, en el PAN y en el PRD, respectivamente, frente a otros como Anaya y Mancera, y aunque se sabe que Cuauhtémoc Cárdenas no será el candidato (pues ya no pertenece a ese partido), ejemplifica cómo las castas divinas adquieren “carta de naturalización” en los partido y, por qué no decirlo, en el imaginario político y colectivo.

La cosa pública no incumbe sólo a las familias que se han adueñado del poder, sino a la colectividad. Como país debemos considerar la constante renovación de los cuadros de dirección de juego político. El ejercicio democrático del poder debe considerar la necesidad de tener las condiciones de generar nuevos actores, mientras que aquellos que han ejercido el poder, sobre todo el ejecutivo, puedan jugar un papel menos protagónico y definitorio, en la perpetuación de los cuadros que hacen política.

Fecha: 
Sábado, 12 de Marzo 2016 - 10:30
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Desafuero forzado

 

Todo parece indicar que en unos días podrá iniciarse el juicio de procedencia para que la diputada al Congreso de Sinaloa, Lucero Guadalupe Sánchez López, sea desaforada y puedan fincársele responsabilidades penales por presuntos nexos con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.

Como es sabido, después de que fueran difundidas algunas imágenes y supuestas pruebas de que la hoy diputada por la alianza PAN-PRD-PT uso documentación falsa para ingresar al penal y entrevistarse con el chapo, la Procuraduría General de la República ha interpuesto en la Cámara de Diputados una solicitud de desafuero que ha de recibir curso legal hasta un dictamen.

Al interior del Partido Acción Nacional, el asunto ha generado un conflicto que versa sobre la responsabilidad de haber postulado a una candidata con esos supuestos vínculos con el Chapo, que sin duda ha lastimado la imagen del partido. Tras un periodo en el cual todos buscaban responsables en el propio PAN, se ha llegado a la etapa de control de daños y manejo político, que ya se ha dado a conocer: linchar a la diputada en la escena pública, tratando que no salpique más al instituto político.

Como en todos los asuntos que tocan a los omnipotentes partidos políticos, el PAN, como si fuera moneda de cambio, votará por el desafuero, si el PRI hace lo mismo en el juicio político que podría instruírsele al gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa.

En el caso específico de la diputada sinaloense, se pueden hacer conjeturas y juicios generales sobre su persona y lo que puede representar para su partido, pero también sobre el significado que pueda tener la presencia de una diputada ligada –aún no sabemos hasta qué punto– con el narcotráfico, en uno de los poderes constituidos del Estado de Sinaloa.

La pregunta que salta, como reacción inmediata, es si es un caso único en la República o es uno de varios que faltan por salir a la luz. La historia reciente de cómo el poder del narco se ha infiltrado en las estructuras del poder, nos recuerda el asunto de Michoacán, en la persona de Julio César Godoy Toscano, quien fue señalado como integrante del cártel de La Familia Michoacana, y fue electo diputado federal por el Distrito I de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

Las fuerzas políticas mexicanas se han visto forzadas, ante evidencias, a esquivar golpes que dañan más su muy deteriorada imagen. El daño a los partidos es evidente, aunque el propio sistema les permite resarcirse en poco tiempo.

Ante el poder económico que ha demostrado el negocio del tráfico de drogas, la pregunta es si la narcopolítica es rentable. Es probable que en sí misma no lo sea, pues a pesar de los muy altos ingresos que se asignan los políticos, frente al negocio de la droga, quedan muy abajo; sin embargo, de manera indirecta lo es, pues su rentabilidad no se expresa monetariamente sino en los niveles de presión para dejar hacer y dejar pasar las acciones implícitas en el tráfico de sustancias ilícitas.

La narcopolítica es la evolución que se ha dado en la relación crimen organizado-poder público, al pasar de comprar policías a imponer personeros en las estructuras del poder, que puedan cabildear y en su caso definir acciones (por medio del tráfico de influencias, por ejemplo) que beneficien o favorezcan la realización de los diversos pasos en el proceso de la producción, tráfico y consumo de drogas, con el correspondiente blanqueo de dinero. Ahí está el quid del asunto.

Fecha: 
Sábado, 05 de Marzo 2016 - 10:00
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Umberto Eco

La muerte de Umberto Eco, la semana pasada, ha dado mucho de que hablar en distintos medios que reconocen a cabalidad la valía de este extraordinario, filósofo, escritor y semiólogo italiano, pilar fundamental de la academia en las disciplinas vinculadas con los sistemas de signos.

Muy a pesar de que uno de sus textos es esencial para quienes estudian comunicación y filosofía, su lamentable deceso pasó inadvertido para muchas universidades.

A Eco, el público más amplio lo conoce por la película El nombre de la Rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986), basada en su novela homónima, que generó también el videojuego La abadía del crimen. Además de la obra ya citada, escribió otras seis novelas: El péndulo de Foucault, La isla del día de antes, Baudolino, La misteriosa llama de la Reina Loana, El cementerio de Praga y Número cero. Aunque en prácticamente todas sus novelas está implícita la influencia de su disciplina como teórico, en tres, a mi juicio esa presencia es más clara: El nombre de la rosa, que tiene elementos de thriller y novela histórica y en donde uno de los elementos esenciales del relato es la segunda parte de la Poética de Aristóteles y en donde se expresan conceptos sobre la humildad clerical y la risa como un aspecto negativo del hombre.

Otra es La misteriosa llama de la Reina Loana, en donde la pérdida de la memoria se vincula a los medios de comunicación y productos de la cultura popular como el cómic, como anclaje de la formación de la edad temprana y la personalidad del personaje en particular, pero de la condición humana en general.

Número cero, cuya trama, un tanto paródica, gira en torno al periodismo y un hipotético y siempre en proyecto Domani, un diario que se estima utilizar para chantajear a personajes encumbrados o de la política. Es una obra en la que utiliza algunos de los conceptos sobre la objetividad pretendida del periodismo, la ética y el profesionalismo de esta actividad informativa, conceptos que ya habían sido publicados, en forma de libro, en Cinco escritos morales (Lumen, 1997).

Como incontrolable defensor de las ideas y el pensamiento, mostró sus reservas a proyectos como la Wikipedia, lo mismo que a las redes sociales. Sobre estas última llegó a decir que dichos recursos tecnológicos generaron una invasión de imbéciles, al tiempo que permitieron hablar a multitudes de idiotas.

Aún con la defensa a ultranza de la libertad de expresión, podemos considerar que en este último asunto hay algo de razón.

Fecha: 
Sábado, 27 de Febrero 2016 - 10:30
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Francisco, políticamente incorrecto

Pueden ser múltiples las lecturas de la visita de Su Santidad Francisco a nuestro país. Una exploración somera de mi entorno mediato e inmediato, indica que la feligresía católica quedó muy complacida, contenta y con la fe y la esperanza revivificada, por los múltiples mensajes que el Papa Francisco expresó durante su estadía en México.

Más allá de las estadísticas que señalan el apuntalamiento de otros credos, la religión católica sigue siendo la más importante en número en nuestro país, al que podemos caracterizar como católico y guadalupano.

Los encuentros pastorales de Francisco con diversos sectores o grupos sociales son, creo yo, el pulso del valor a posteriori de la visita papal. En ellos, además de los pronunciamientos, fuertes muchos de ellos, de los feligreses, se dieron señalamientos breves pero puntuales sobre lo que pasa en nuestro territorio nacional.

Desde hace casi un año, el Papa hizo una alusión a la situación de inseguridad de México, cuando en una carta a un miembro de la organización argentina La Alameda, Gustavo Vera, advirtió del riesgo de que el país sudamericano se “mexicanizara”, advirtiendo “estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”, indicó el Papa, en referencia al avance del narcotráfico en su país.

Durante su encuentro con jóvenes mexicanos, en Morelia, escuchó de cuatro de ellos algunas de las preocupaciones que al parecer son comunes a la juventud, quienes se encuentran sin esperanza en el futuro y preocupados por la impunidad que reina en México, una desesperanza que, dijo el Papa, los hace vulnerables para la criminalidad. Ahí en ese encuentro, el Papa habló de la corrupción, la inseguridad y otros temas sensibles para el gobierno y ejemplificó: “Cristo nunca les pediría que se volvieran sicarios”, en alusión a los mecanismos que el crimen organizado utiliza para engrosar sus filas bajo la promesa de dinero y bienes materiales, tan recurrente en México.

En el CERESO de Ciudad Juárez, el Papa volvió a señalar situaciones lacerantes para quienes tienen un ápice de sensibilidad social, al decir que las cárceles son un síntoma de cómo estamos en la sociedad y que “el problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social”. Ahí escuchó a la reclusa Evila Quintana quien, además de hablar de la situación de quienes purgan una condena, dio gracias al pontífice y dijo “Hoy Su Santidad se ha hecho uno de nosotros en la cárcel”.

La lectura que la población puede encontrar en la visita papal es de plena empatía con las situaciones que a diario se viven en nuestro país. En este sentido, es evidente que a Su Santidad Francisco correspondía escuchar paciente los “pecados nacionales”, pero ante ellos, expresó puntos de vista que si bien se podrían ubicar en el marco de propósitos pastorales, incomodan a las estructuras del poder.

Fue prudente el Papa al decir, con anticipación a su llegada, que su viaje era pastoral y no de Estado. Aunque hubo mesura y tiento al momento de decir las cosas, el Papa hizo señalamientos fuertes que políticamente pueden ser calificados de incorrectos. La Ciudad de México, Ecatepec, Chiapas, Morelia y Ciudad Juárez, fueron los escenarios sí para una catarsis mexicana, pero también los espacios de un posicionamiento político del máximo jerarca de la iglesia católica.

Fecha: 
Sábado, 20 de Febrero 2016 - 10:00
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Quecosaedro reformativo

No es cierto que esto de las reformas más recientes a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos sea cosa de iniciados o doctos en el derecho y más específicamente en el derecho constitucional. No es verdad, insisto. Es algo que nos compete a todos.

En su libro ¡No te prives! Defensa de la ciudadanía, Fernando Savater reúne una serie de escritos publicados en periódicos españoles, en los que hace eso: una defensa de la categoría de ciudadanía y un plan para reivindicar el concepto de políticos, no sólo relativo a los llamados políticos de profesión, sino justamente a los ciudadanos empoderados como tales, tomando las riendas de lo que se denomina como “democracia participativa” en favor de las determinaciones que atañen a la colectividad.

Y se refiere, como casos específicos, a las acciones separatistas del País Vasco y de Cataluña, en donde plantea la tesis de que compete a todos los españoles, y no sólo a los vascos y catalanes, decidir la escisión de esos territorios,  pues la ciudadanía española está constituida no sólo por cuestiones regionalistas sino por el grueso que da sentido a la nacionalidad.

Este principio opera para el caso que nos ocupa, respecto a ese ente indefinido que parece estado pero que no lo es; que formalmente es la sede de los poderes federales y la capital de la república, pero que en el imaginario colectivo ya no es ni lo uno ni lo otro.

En la constitución de los pueblos los llamados “mitos fundacionales” juegan un papel trascendente para el establecimiento del contrato social y para la construcción de la identidad nacional, a través de diversos símbolos que representas esos mitos. En estos sentidos importaba a los ciudadanos del país expresarse sobre la desaparición del Distrito Federal, y con ello la desaparición simbólica de lo que puede representar para todos los mexicanos la columna del ángel, el Palacio de Bellas Artes, el Monumento a la Revolución, el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana, etcétera, pero también sus calles y avenidas, su zócalo “en el que cabe la más recia tempestad”, sus museos, sus restaurantes, su gente –por qué no decirlo–: la ciudad de los palacios ha desaparecido en su sentido identitario y ahora sólo pertenece a los ¿capitalinos? Aunque la reforma estipula, en el artículo 44, que la Ciudad de México es la sede de los Poderes de la Federación y la Capital de la República, no hay tal. Ese territorio superpoblado, hipercontaminado, inseguro, etcétera, era parte de cada uno de los que habitamos el país que nos reconocemos “mexicanos” y ahora pertenece a los habitantes de lo que hasta hace días era el Distrito Federal.

Han calificado como histórico este cambio en el estatus jurídico de la hoy Ciudad de México. La “reforma política” para ésta, ha dado muestra, una vez más, de la ineptitud y agandalle de los políticos.

El colmo de esta reforma es el diseño de la asamblea constituyente que discutirá la “anhelada” Constitución Política de la Ciudad de México. Se conformará de cien diputados: sesenta por el principio de representación proporcional (ni siquiera electos por mayoría), catorce senadores de la República, catorce diputados federales, seis diputados designados por el Presidente de la República y otros seis designados por el actual ¿gobernador? de la Ciudad de México. Yo ya no entiendo: un cuerpo legislativo, órgano representativo por excelencia, con miembros DESIGNADOS por otros poderes (ejecutivo federal y local, así como por el Congreso de la Unión) y por los partidos políticos. Si a caprichos u ocurrencias vamos, por qué no diputados de los congresos locales, o la CONAGO, o el sindicato petrolero o quienes sean, mas no los ciudadanos.

Quecosaedro era una revista de crítica política de los años 70s-80s, que se asumía como algo sin forma definida e inentendible. Muchas de las cosas que están pasando en la política mexicana parecen tener ese mismo perfil.

Fecha: 
Sábado, 06 de Febrero 2016 - 10:00
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¿Derecho a la identidad?

 

Aunque son asuntos aún vigentes en la agenda nacional, me parecía un exceso hablar del Chapo, de Moreira o de la destrucción de manglares, de lo que se ha escrito y se está comentando aún mucho. Mas por la radio me enteré de la visita que haría el presidente Peña a Chiapas (al final fue Osorio Chong) para garantizar, decían, en derecho de los indígenas a la identidad.

En principio me pareció una confusión de términos o un absurdo, pues las cuestiones identitarias se dan de manera espontánea y natural, pues al nacer se “activan” las cuestiones identitarias en muchos sentidos y escenarios: se es mexicano y a la vez chontal, cora, purhépecha, varón, etc.

Cada persona tenemos un juego de identidades que ejercemos según la situación y la confrontación con terceros. No opera en la soledad. Sirve para diferenciarnos de los demás o formar grupos con finalidades iguales que posibilita y llena la necesidad sicológica del sentido de pertenencia de cada persona. Frente a un indígena, yo soy un forastero citadino y nos diferenciamos, pero él y yo somos mexicanos, agrupándonos. Lo mismo sucede con la identidad de género, la profesional y todo lo demás.

Pensé pues que era una tontería o una ocurrencia de la presidencia de la República, pero el asunto era más grave de lo que en apariencia era, pues en pleno siglo XXI hay mexicanos que no tienen un documento que los identifique como tales. La acción gubernamental es en realidad garantizar que cada mexicano tenga un documento que lo acredite como tal.

Sí, seguramente en las comunidades indígenas en las que viven se les conoce por su pertenencia al grupo y se sabe que nacieron ahí, quiénes son sus padres, a lo que se dedican, si son priístas o perredistas o lo que sea, pero no contar con una acta de nacimiento los margina de los derechos sociales que por ley y por nacimiento tienen.

Aunque para algunos casos ha bastado tradicionalmente la constancia de bautismo, las actuales políticas públicas exigen documentos expedidos por la autoridad civil. Sin ellos, no se puede acceder a la educación, la salud o programas de asistencia social que operan diversas dependencias de las administraciones municipales, estatales o federales.

El derecho a la identidad camina en dos vías paralelas: de ordinario, el que te dan los demás ciudadanos bajo un acuerdo tácito de saber quién eres y el otro, el oficial, el que te otorga el estado que nos hace partícipes del acuerdo social de saberse y reconocerse como sujeto de derechos y obligaciones.

Es algo en lo que nunca o pocas veces pensamos. Damos por hecho que quienes se sienten y son mexicanos pueden ejercer las prerrogativas que las leyes nos confieren y hemos visto que no; que hay personas que han alcanzado la tercera edad sin haber tenido un documento, insisto en ello, que les permita ser ciudadanos de nuestro país, con derecho a votar y ser votados, sintiéndose parte del país.

Fecha: 
Sábado, 30 de Enero 2016 - 10:00
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Privilegio de Moreira

Pareciera que hasta en los procesos judiciales los políticos tienen privilegios. Para que tengan un proceso a la altura de su “status” de ricos políticos y no de pobres, como categorizaba a esta “clase ciudadana” el también político Carlos Hank González, la justicia a Moreira la hará, faltaba más, un tribunal extranjero, el español y no uno mexicano.

Más allá del sarcasmo, debemos entender que desde luego no ha sido la opción del implicado en varios delitos, sino la iniciativa extranacional mexicana: la fiscalía anticorrupción española.

El territorio mexicano parece que no es la mejor jurisdicción para que los tribunales juzguen a quienes cometen delitos en las más altas esferas de la administración pública, pues el sistema político se encarga de arropar a presuntos implicados en casos de corrupción, lavado de dinero, etcétera, cuando los señalados pertenecen a la élite gobernante. Es lo mismo si el personaje es del PRI, el PAN o el PRD (pronto podremos decir de MORENA, seguro). La estrategia implícita parecería ser “hoy por mí, mañana por ti”, de tal manera que se cubren las espaldas ante futuros aprietos legales.

Tras del arresto de Humberto Moreira en España, el PRI ha dicho lo evidente: “son las personas y no las instituciones quienes comenten los ilícitos”. Sí, pero esa verdad de Perogrullo conlleva una serie de proyecciones que van más allá del implicado y que es, justamente, el deterioro de la imagen de los políticos profesionales, de los partidos y del PRI en lo particular y eso nadie lo puede evitar. Deteriora también la percepción de la ciudadanía respecto de las instituciones que tienen que ver con la procuración y la impartición de justicia.

La suspicacia y el enojo ciudadano crece cuando es necesario que una instancia extranjera actúe y haga la tarea de las instituciones de la República: en el caso del Chapo Guzmán, la ciudadanía tiene más confianza en la justicia norteamericana y prefieren la extradición, misma que evidenciaría las debilidades de las instituciones mexicanas; en el caso Moreira, la ciudadanía abierta o calladamente aplaude la intervención española, por la inacción que ha mostrado el gobierno mexicano ante un caso más de abuso de poder en beneficio personalísimo.

Parece pues que en el sistema de justicia mexicano no hay términos medios, o mejor dicho, términos justos: o se da una sobreprotección a la crema y la nata de la política, o una infraprotección al ciudadano común.

Lo curioso del asunto es que estos dos versiones de México han aprendido a convivir, no obstante la indignación y el enojo ciudadano. Aunque el andamiaje jurídico parece abarcar la calificación de acciones constitutivas de delito, la maquinaria política ha evitado que la justicia termine llevando a proceso y finque responsabilidades a servidores públicos con evidencias de haber delinquido.

El caso Moreira es sin duda un asunto que merece la atención no sólo de la ciudadanía, insisto, enojada, sino de los gobiernos que deben sentar precedentes de que no debe haber un caso más de corrupción a esos niveles de escándalo. Va en favor de las instituciones –incluyendo la presidencial-, pero es como pedir peras al olmo.

Fecha: 
Sábado, 23 de Enero 2016 - 10:00
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La noticia como espectáculo

Tanto en Cinco escritos morales como en su novela más reciente Número cero, Umberto Eco trata de demostrar y argumentar que la objetividad periodística es muy poco posible y que es solamente una aspiración que debe guiar el trabajo de los profesionales del periodismo.

Como la sociedad toda, el periodismo y la manera de hacerlo y la forma de  comunicar la información se ha ido transformando durante el tiempo, moldeándose a las “exigencias” de los públicos que consumen información, sí, pero también por los intereses y perspectivas de quienes venden información.

Tomo el caso de la revista Epoca. Dirigida por Abraham Zabludovsky, que venía de la televisión, tenía un estilo casi telegráfico en su redacción, era en extremos sintética. Ahora, las diferencias que impone la Internet, obliga a pensar en textos cortos versus textos largos; los primeros para impresos, los otros, los más extensos, para las plataformas digitales.

Eso es en cuanto a la forma. Por lo que ve al fondo, en los últimos años se ha venido dando una transformación del periodismo, impulsado en gran medida por la televisión, que se basa en la espectacularización de las noticias: la información ofrecida al público como una puesta en escena que busca la emotividad, el dramatismo, la disposición aventurera y la comicidad.

El caso de Florance Cassez es emblemático: una puesta en escena presentada como hecho noticioso en tiempo real. Pero el problema de fondo es que la excepción se está transformando en la regla, para algunos medios. Ciertamente hay medios y periodistas que buscan la objetividad a la que se refiere Eco. A esos, afortunadamente, los podemos identificar.

¿Qué tanto aporta a la objetividad y a la construcción de una sociedad informada y responsable, ver el túnel por el que se escapó el Chapo? ¿Abona a la objetividad periodística, mostrar los charcos de sangre o las perforaciones en las paredes por los impactos de bala, en el operativo de la captura del capo? Aunque el asunto es más evidente en la televisión, por las características del medio, esta tendencia ha permeado en medios impresos y medios en línea que por lograr una mayor cobertura o ampliar sus públicos, trivializan o banalizan los contenidos.

Hay medios y periodistas que han hecho su carrera explotando el escándalo. Es su “estilo” y su derecho. Si bien es cierto que hay un sector del público que está harto de noticieros con una extraña mezcla de reality shows (caso Bejarano), también lo es que otro sector, tal vez mayoritario, impulsa con el consumo de esos productos de comunicación a que se sigan produciendo este tipo de contenidos que permiten incrementar la audiencia y con ello elevar la cotización de los espacios publicitarios.

Asistimos, con la captura de Joaquín Guzmán Loera a un caso más de banalización de la información transformada en espectáculo, con historias paralelas y notas de color, que aderezan el pastel que algunos llaman objetividad. Como en los largos créditos de cualquier película hollywoodense, los personajes son muchos: desde luego el chapo, como principal y los secundarios y de comparsa que incluyen, a las autoridades judiciales (y otras de más alto rango) y de la farándula como Kate del Castillo y Sean Penn.

Al parecer sin darnos cuenta, las leyes del espectáculo, que son distintas a las del rigor periodístico, ha adquirido tal preeminencia que lo que antes se esperaba de los informativos (coadyuvar a la formación de la opinión pública) ha quedado relegado por el ansia de entretener. En ese camino hemos perdido mucho.

Fecha: 
Sábado, 16 de Enero 2016 - 10:00
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Después del CONACULTA

De las últimas acciones en el periodo ordinario del Congreso de la Unión correspondiente al 2015, destaca el decreto por el que se reforma la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, para crear la Secretaría de Cultura. El presidente Peña Nieto manifestó en el informe de gobierno, su deseo de transformar el CONACULTA en una secretaría de Estado y la acción se completó con la publicación del citado decreto en el Diario Oficial de la Federación correspondiente al 17 de diciembre pasado. Días más tarde el propio presidente dio posesión del cargo de secretario a Rafael Tovar y de Teresa, que se venía desempeñando como titular del desaparecido CONACULTA.

Con la creación de la Secretaría de Cultura se pone fin a una serie de disputas al interior del organismo desaparecido, en las que se cuestionaba la dependencia o no de instituciones como el INBA y el INAH. El decreto de creación del CONACULTA absorbió a esas instancias aunque aquellas tuvieran su propia Ley Orgánica, y ahora con la reforma a la Ley Orgánica de la administración pública, se modifican las leyes orgánicas de aquellas dependencias que por su naturaleza ahora pertenecen sectorialmente a la Secretaría de Cultural.

Tras el anuncio de creación, diversos actores de la cultura como Vicente Rojo, Eduardo Matos Moctezuma y Elena Poniatowska, entre otros manifestaron sus acuerdos y desacuerdos, de la misma manera que trabajadores del sector.

Para el especialista en medios de comunicación Gabriel Sosa Plata, una de las grandes deficiencias del decreto y de la propia dependencia creada, es el papel de los medios de comunicación públicos que queda de manera casi testimonial y sin una definición clara, muy a pesar de que en el decreto se establecen atribuciones en materia del uso de los medios de comunicación entre la SEP y la secretaría recién creada, para dar impulso a los contenidos educativos y culturales.

Aunque algunas de las funciones y objetivos de la Secretaría de Cultura corresponden a las que tenía CONACULTA, la elevación del rango sí constituye un avance pues adquiere otro estatus que le permite intervenir en otros programas sociales en donde el lado de la cultura estaba ausente o era meramente protocolario.

No es, como dice Poniatowska, la creación solamente de puestos burocráticos, sino la armonización de planes y programas que, por lo menos en el papel, han de impulsar la industria cultural en México y la difusión, conservación y promoción de manera más contundente, de los patrimonios culturales tangibles e intangibles de la nación, así como el apoyo a la creación en las diversas áreas de la alta cultura y de la cultura popular.

El acento y el reto para esta nueva estructura, es incidir en el fondo y no en la forma. La política cultural federal ha de sustentarse en dos bases que han de ser sólidas: la diversidad y la pluralidad, que implica, necesariamente, apertura a las nuevas concepciones del arte y la propia cultura y amplitud en el cobijo a las voces discordantes en franco diálogo con los paradigmas tradicionales que han imperado en el sector.

Fecha: 
Sábado, 09 de Enero 2016 - 10:00
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Periodismo en aprietos

La actividad periodística es apasionante. La diferencia con otras actividades y profesiones, es que tiene la idea de compartir: se comparten ideas e información; opiniones o simples puntos de vista sobre asuntos que para algunas personas pueden ser trivialidades o que por su impacto determinante en la vida de los demás constituyen un elemento en la toma de decisiones.

Es la única profesión, por decirlo de esta manera, que tiene cobijo constitucional en prácticamente todos los países del mundo, porque conlleva el ejercicio de la libertad de expresión y eso es valioso.

Por su incuestionable influencia en la conformación de la llamada “opinión pública”, la información ha sido objeto de mercadeo en el mejor de los sentidos: se vende información y se trafica con ella a través de los medios de comunicación colectiva.

Dos asuntos coyunturales traigo a la mesa de las ideas, vinculadas con la actividad del diarismo informativo: por un lado, el señalamiento que hace el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, que vincula al vicepresidente del diario unomásuno y Diario amanecer, con actividades relacionadas con el tráfico de drogas, por una supuesta relación con Los Cuinis; y, por otro lado, el cierre de La Jornada Michoacán y La Jornada Jalisco, ambas producidas por la empresa Editora de Medios de Michoacán, S. A.

Con relación al primer asunto, trascendió a través de El Universal, por lo menos, que en efecto el Departamento del Tesoro norteamericano ha incluido en su lista de narcotraficantes a Naim Libien Tella, vicepresidente del diario y a cuatro empresas mexicanas que incluyen al diario unomásuno.  Asegura el gobierno norteamericano que “a través de su relación con Naim Libien Tella, la organización de tráfico de drogas Los Cuinis ha utilizado el periódico mexicano Unomásuno para impulsar sus actividades de tráfico de drogas”.

En respuesta a la acusación norteamericana, el diario ha publicado un comunicado en el que, desde luego, Libien Tella niega cualquier nexo con organización criminal alguna y en defensa de él y de los dos diarios bajo su vicepresidencia, pondera que la línea editorial ha sido “crítica y veraz” y “ha exhibido a los carteles que envenenan a mexicanos y Estadounidenses (sic)”.

Sin que necesariamente signifique algo, llama la atención que el rotativo haya permitido la publicación de un texto mal redactado y con errores ortográficos “de primaria”, firmado por el inculpado casi a título personal, y no el presidente (Naim Libien Kaui) o el director del diario, exculpando al medio y, desde luego, a sus trabajadores.

El caso de La Jornada Michoacán y La Jornada Jalisco es distinto. Con su apertura, se abrió el abanico informativo en Morelia y Guadalajara, respectivamente. Gozaba de la preferencia de un sector importante de la población, además del atractivo que significaba el encarte de la edición nacional de La Jornada.

En los último dos a tres años, fue patente cierto relajamiento de la línea editorial y con ello el alejamiento de ese público que simpatiza con el diario nacional, pero no más: las jornadas Michoacán y Jalisco han dejado de publicarse por el incumplimiento del pago de contraprestaciones económicas, según el contrato de Editora de Medios de Michoacán con DEMO Desarrollo de Medios, S. A., propietaria de la marca La Jornada.

Aunque son casos distintos, es lamentable lo que ocurre y ha ocurrido en ambos medios, los dos con hondas raíces en el grupo de periodistas que salieron de Excélsior con Julio Scherer García. El unomásuno ha dejado de ser, desde hace décadas, el diario de avanzada que fue, hay que decirlo, con Manuel Becerra Acosta. Se seguirá publicando, sin duda.

Más difícil y lamentable es el caso de las jornadas regionales de Michoacán y Jalisco. Se cierra un medio y con ello la posibilidad de encontrar voces con las que se puede coincidir o no, pero que sin duda amplían el panorama informativo y de opinión.

Fecha: 
Sábado, 19 de Diciembre 2015 - 10:00
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