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La Escuela Normal Superior "Profr. Moisés Sáenz Garza" formando docentes con responsabilidad social

En Monterrey, Nuevo León, los alumnos de 6to semestre Generación 2016-2020 de la Especialidad de Lengua Extranjera de la escuela Normal Superior "Profr. Moisés Sáenz Garza" celebraron con júbilo su término de estudios para dar inicio por espacio de un año a la elaboración de su Documento Recepcional lo cual les permitirá presentar su examen profesional y obtener el grado como Licenciado en Educación Secundaria con Especialidad en Lengua Extranjera (Inglés).

 ¿Qué significa ser Normalista?

 “Es mejorar día a día, aumentar el conocimiento, la cultura, los valores y la formación de uno mismo, para guiar y educar a los jóvenes del mañana”. -Arnulfo Sebastián Frausto Martínez

“Es preocuparse por el futuro de la nación preparando a niños y jóvenes para ello”. - Adán Jared Galindo Campos

“Ser normalista, ha sido una gran experiencia que estoy segura no olvidaré. No sólo he recibido la mejor preparación para educar a futuras generaciones,  también el hecho de formarme como mejor persona y superarme”.- Sara Itzel García Lopez

“Formar educadores”. - Guillermina González García.

Para mí, el ser normalista implica una gran responsabilidad. Un docente es el que inspira al alumno a dar lo mejor de sí para poder superarse.  Tenemos nuestro futuro en nuestras manos”. - Cristina Lizeth Morales Rodríguez.

“Para mi ser normalista es tener el poder en nuestras manos, el cambio hacia las siguientes generaciones, es poder enseñar a formar ciudadanos pensantes y con capacidad crítica, es dejar huella en muchas personas”. - Bianca Patricia Pámanes Campos.

“Es tener el poder de cambiar el futuro del país. Es formar parte de la historia de tus alumnos y convertirlos en alguien mejor. Es potencializar las habilidades de la niñez y la juventud. Ser normalista es preparate para el reto más grande al que alguien se puede enfrentar, el cual es hacer de un individuo, una persona de provecho para la sociedad”. - Janni Marissa Ramírez Olvera

“Ser normalista para mi es aprender cuáles son las herramientas necesarias para lograr un buen desempeño en mis clases y en el aprendizaje de mis alumnos”. - Karina Varela Sánchez

“La vida es divertida y aburrida, es dura pero justa, solo debemos encontrar las personas adecuadas para compartir estos momentos de la vida, creo que yo encontré a  mis personas aquí en la normal”. - Erick Oziel Villagrán Castilleja. 

¡¡¡Felicitaciones a todos mis alumnos, que hoy empiezan una nueva etapa en el ejercicio de la docencia con una visión de compromiso social, humanista y con el propósito de formar mejores ciudadanos que necesita México!!!

Director General

Mtro. Humberto Leal Martínez

Secretario General del STENSE

Mtro. Efraín Hernández Carrales

Coordinadora de la Especialidad de Lengua Extranjera

Mtra. Blanca Esquivel

Referencia

Escuela Normal Superior "Profr. Moisés Sáenz Garza" www.normalsuperior.com.mx

8343.8369 /  8343-8388

Certificados en Iso 9001:2008

 

Contacto

@Mtra_AngelicaMG

www.facebook.com/angelica.murillo.5496

mes.mle.angelicamg@hotmail.com

www.ruizhealytimes.com

Fecha: 
Jueves, 18 de Julio 2019 - 13:10
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Fecha B: 
Jueves, 18 de Julio 2019 - 15:25
Fecha C: 
Viernes, 19 de Julio 2019 - 04:25
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Cuauhtémoc vs Graco

De enero de 2014 hasta marzo de 2015, los 33 gobiernos municipales de Morelos suscribieron un convenio con el gobierno estatal por medio del cual entregaron el mando de sus policías al gobernador Graco Ramírez Garrido (PRD), creándose así el llamado Mando Único, que de acuerdo a la Comisión Estatal de Seguridad Pública morelense es “un sistema de operación y administración policial debidamente homologado, profesionalizado y estructurado, que concentra a todas las corporaciones preventivas municipales y estatales como un solo ente”.

Dichos convenios expiraron en el último segundo del 31 de diciembre pasado al concluir los gobiernos de los presidentes municipales que los suscribieron. Para reestablecer el Mando Único es necesario que cada nuevo gobernante municipal acepte suscribir un nuevo convenio con el gobierno del Estado.

El problema es que las diferentes organizaciones delincuenciales no desean que se reestablezca el Mando Único porque eso les impide tener el control de las policías municipales y les dificulta delinquir con la tranquilidad con que lo hacían hasta el día en que se creo dicho Mando.

De acuerdo al gobierno de Morelos, gracias al mando único se logró disminuir el número de delitos de alto impacto. De noviembre de 2014 a octubre de 2015 se registraron 2,722 delitos de este tipo, lo que significa un promedio de 226 delitos al mes, que es la mitad de los delitos que se registraban cada mes en 2012. Además, Morelos pasó del primero al cuarto lugar en la tasa de secuestros por cada 100 mil habitantes.

En su más reciente informe de gobierno, Ramírez Garrido presumió el descenso del número de delitos entre 2013 y 2014: “Un descenso de 8% en la incidencia delictiva general; en especial, una disminución del 16% en los delitos de alto impacto… En el caso del robo de vehículo con violencia… este delito presenta un descenso de 37.8%; en su modalidad de robo de vehículo sin violencia… descendió 17%;  el robo a casa habitación, en su modalidad de robo con violencia… se redujo 34.6%; el robo de casa-habitación sin violencia… 19.8% menos que el año 2013; el delito de homicidio doloso… al concluir el año 2014, una disminución de 33.4%;  el abigeato… se logró disminuir sustancialmente un 57.7% en el número de estos delitos”. Además, las denuncias por secuestro disminuyeron 21.5%, el número de personas secuestradas fue 28.4% menor, mientras que el número de presuntos secuestradores capturados aumentó 15.1%.

Graco Ramírez afirma que la delincuencia organizada presiona a los nuevos presidentes municipales para que no acepten el Mando Único. Es más, asegura que la flamante presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota Ocampo (PRD), fue asesinada el sábado pasado, un día después de asumir su cargo, justamente por estar decidida a suscribir el nuevo convenio y negarse a obedecer a los delincuentes.

Tanto el gobernador como el Comisionado Estatal de Seguridad Púbica, Alberto Capella afirman que el nuevo presidente municipal de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco (PSD), puede estar en contra del Mando Único debido a la influencia o presión que sobre él ejercen personas que le son cercanas y que aparentemente tienen vínculos con la banda criminal Guerreros Unidos, la misma que la PGR acusa de desaparecer y asesinar a los 43 normalistas de Ayotzinapa.

En vista de que Cuau Blanco y otros presidentes municipales no quieren o no pueden suscribir los nuevos convenios del Mando Único, el gobernador decidió actuar y el pasado domingo emitió varios decretos por medio de los cuales asumió de manera “inmediata y temporal”, el mando de las policías municipales de Ayala, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Huitzilac, Jantetelco, Jiutepec, Jojutla, Ocuituco, Temixco, Temoac, Tepalcingo, Tlaquiltenango, Tlayacapan, Xochitepec y Zacatepec.

En exfutbolista Blanco ha dicho que no acatará el decreto del gobernador y que recurrirá a otras instancias, pero la verdad es que no hay mucho que pueda hacer al respecto. En la exposición de motivos de sus decretos, Graco Ramírez anota, entre otras cosas, que “la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver la controversia constitucional 92/2010, ha sostenido que al tratarse de casos extraordinarios, de fuerza mayor o de alteraciones graves del orden público, los gobernadores de los estados tienen la facultad de asumir el mando de las policías municipales de la Entidad” y que “la Carta Magna confiere a los Ejecutivos estatales la libertad de apreciación para actuar en los casos que ellos mismos consideren como de fuerza mayor y de alteración grave del orden publico”.

En este pleito, desde ahora pronóstico que el perdedor será el aguerrido y bronco Blanco, quien dudo mucho haya leído alguna vez el Artículo 115 Constitucional.

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Fecha: 
Martes, 05 de Enero 2016 - 12:00
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¡Claro que fue el Estado! (lo declara el Estado)

Ha quedado oficialmente confirmado por la PGR: fue el Estado el que desapareció a 43 una noche en Iguala. Eso se infiere cuando el poder máximo del Estado —el gobierno federal— saca una investigación del ámbito criminal y la pasa al de los derechos humanos. Si los particulares vulneran los derechos humanos se les llama delitos, pero si hace lo mismo una autoridad de cualquier nivel se habla de derechos humanos.

En la PGR la SEIDO (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada) investigaba los delitos cometidos en Iguala y Cocula el 26 de septiembre de 2014, alcanzó conclusiones, consignó a 111 personas y busca a más. Pero de repente intervino desde allende el Bravo la activísima Comisión Interamericana de Derechos Humanos, misma que había enviado al GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes), cuya principal aportación ha sido descalificar la casi concluida investigación de la PGR. La CIDH se fue de frente y logró que la PGR sacara el caso de la subprocuraduría investigadora de delitos.

La cosa estuvo así. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (ojo con las fechas: en política las casualidades no existen) llegó a México justo en el aniversario de los sucesos de Iguala, y el mismísimo 2 de octubre presentó unas observaciones sobre los derechos humanos en México. Allí dijo literalmente que la PGR “debe adoptar en forma urgente las siguientes medidas fundamentales e indispensables: pasar la responsabilidad de la investigación de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) a la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad…” y otras cosas, todas perentorias para la PGR y poniéndose a las órdenes del GIEI: designar un nuevo fiscal especial, sustituir del todo al equipo que investiga el caso reorientándolo según lo ordenado por el GIEI, y que el GIEI tenga facultades para entrevistar a todo el mundo, incluyendo a militares. Todo bajo el GIEI; es decir, todo bajo la CIDH; es decir, todo bajo Emilio Álvarez Icaza, su secretario ejecutivo.

Dijo con razón doña Isabel Miranda de Wallace: “Si es cierta la afirmación del GIEI, al señalar que el motivo del ataque a los 43 estudiantes tuvo que ver con drogas, estamos ante un delito y no ante un problema de derechos humanos, por lo que el organismo internacional competente sería la Oficina contra la Droga y el Delito perteneciente a la ONU, y no a la CIDH”.

Clarísimo. Pero si la CIDH ordena a la PGR que se vaya a derechos humanos un caso que su propio GIEI identificó como asunto criminal de narcotráfico, lo convierte en asunto político. Habrá en la CIDH un gato encerrado muy pero muy político, ¿o no?

Ni modo. El gobierno federal se hizo chiquito cuando se plegó a la exigencia de sacar todo de la SEIDO. Se rindió a ese individuo de mirada torva y ligas y agendas más que sospechosas llamado Emilio Álvarez Icaza, cuya larga invectiva llena de verdades y medias verdades y plagada de corrección política critica la situación de los derechos humanos en México, incluso mencionando 1968 en Tlatelolco y la “guerra sucia”. Con esos estándares, bien haría dicha comisión en atacar la situación de derechos humanos en Estados Unidos por el asesinato de Martin Luther King en 1968. El caso es que el poder máximo del Estado se arrodilló.

Marcador en la contienda

Estado mexicano y Enrique Peña Nieto: 0 (y menos cero)
Emilio Álvarez Icaza y su CIDH: 1 (y mucho más)

Hay otros problemas. La PGR no deja de decir que la investigación nunca se ha cerrado pero la Ley Orgánica de la PGR no asigna funciones de investigación de delitos a la Subprocuraduría de Derechos Humanos. Palabra que no entiendo. A menos que Aristóteles estuviera loco, se deducen lógicamente varias cosas:

1. La PGR reconoce que el Estado mexicano efectivamente fue el culpable de ataques gubernamentales a los derechos humanos (no ya delitos) esa noche en Iguala. Y no el Estado de Guerrero sino el federal, pues allí está la PGR.

2. La investigación no se ha cerrado pero le pasan la papa caliente a una subprocuraduría ¡que no investiga! ¿Quién va a investigar ahora? Lo dice la CIDH: un nuevo fiscal a modo del GIEI, luego de “renovar por completo a todos los miembros del equipo que investiga el caso”. Sacar a todos y empezar de cero. Lógico: si en Cocula según el GIEI no pudieron quemar a todos los estudiantes —a pesar de que allí aparecieron restos identificados de dos quemados— toda la investigación de la PGR se va a la basura. Logiquísimo. Punto y sanseacabó.

3. El asunto se pasa al ámbito político. Dice Pablo Hiriart: “Convirtieron una investigación criminal que estaba prácticamente resuelta, en un asunto político transexenal que se va a ir enredando en lugar de destrabarse. ¿Por qué darle largas? Quién sabe. Si ahora hay sectores considerables de la población que no le creen nada a las autoridades, tampoco le van a creer en el futuro.”

Adivina adivinador, y conste que son preguntas: ¿no querrá la CIDH seguir tripulando a la PGR vía sus “expertos” “independientes” para que salga a modo toda investigación sobre Iguala? ¿Y no buscará con todo esto, con el explícito acuerdo de la PGR, seguir propalando la mentira de que el gobierno de Peña (“el Estado”) es el culpable de los sucesos en Iguala? ¿Y con qué objetivos políticos, no de justicia?

A nadie se le ocurrirá distinguir entre el Estado de Guerrero y el federal, menos que nadie a los ayotzinapapás que creen que a sus hijos los desapareció y asesinó el gobierno de Peña (o hasta mantiene secuestrados incluso a los dos muertos, si piden que los 43 aparezcan vivos), todo azuzado por una brutal campaña de mentiras inclementemente propaladas al estilo Goebbels. Hoy la CIDH toma la batuta del coro acusador y pone de rodillas al gobierno federal al obligar a la PGR a balacearse sus pies cuando atiende cosas tan “urgentes, “fundamentales e indispensables”. Si el gobierno peñista quería quedar bien con alguien o hacer buenas relaciones públicas se habrá equivocado del todo. Esta gente toma el pie cuando se le da la mano.

In extremis, habrá que exonerar a las autoridades municipales y a la estatal, liberar a Abarca, a su esposa y a los demás, y dejar en paz a las bandas criminales Los Rojos y Guerreros Unidos (no los menciona el larguísimo informe de la CIDH). Y luego, para ser congruentes, proponer a Emilio Álvarez Icaza como presidente de México en 2024, suponiendo sin conceder que López Obrador no se eternice después de su sexenio.

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Fecha: 
Lunes, 26 de Octubre 2015 - 17:30
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Nos faltan 43

Lo políticamente correcto es que nos pronunciemos por la aparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa. Tras pasar la hoja de la mal llamada verdad histórica de Murillo Karam, se ha abierto un nuevo capítulo en este caso, en busca de saber verdaderamente lo que pasó en septiembre de 2014.

Resulta positivo que el gobierno federal haya aceptado la intervención del llamado Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes y que se hayan firmado una serie de acuerdos para tratar de limpiar la causa y llegar eventualmente a conclusiones creíbles y aceptadas por las partes.

Muchas personas, por desgracia, tenemos la creencia construida en base a la información pública y a la lógica que se desprende de ella, de que los normalistas están muertos. Deseamos estar equivocados, pero es difícil deconstruir esta casi certeza formada a lo largo de poco más de un año.

Desde luego, es obligado respetar el deseo y la esperanza de los familiares de los jóvenes, de verlos en un corto o mediano plazo, vivos. No hay, creo yo, un mejor motor para que este hecho se esclarezca, que la voluntad de los padres y familiares de los desaparecidos, que siguen luchando y buscando los caminos en busca de la verdad.

¿Por qué un hecho como este nos confronta como sociedad? La respuesta más importante es la gravedad del asunto. No podemos aceptar que hoy en día se sigan desapareciendo personas por los motivos que sean. “Ni vivos ni muertos” es el título del libro de Federico Mastrogiovanni que abunda en cómo se llega a este estado de indefinición sobre seres humanos: no están vivos, pero tampoco están muertos, porque no hay certezas. Ahí radica la trascendencia de esta nueva etapa en la investigación, pues a través de los mecanismos que se han establecido con los expertos, el objetivo es encontrar ese dato preciso que nos de ese mínimo y doloroso porcentaje de certeza de la muerte o jubilosa certeza de vida.

No es una metáfora decir que los ojos del mundo están puestos en México. La prensa, y con ella la sociedad internacional, siguen a detalle cada revelación o acción que trasciende. La comunidad de naciones espera también, como nosotros, que se esclarezca si ha sido una acción desde el Estado o fue en acontecimiento entre civiles (el narcotráfico es una línea de investigación), en donde se dio la participación desafortunada de las fuerzas del orden, con el saldo que todos conocemos.

Habrá responsables con nombres y apellidos, a quienes se tendrán que encaminar procesos judiciales por los delitos que las investigaciones determinen. Por lo pronto, es Estado mexicano es el primer “indiciado”, pues faltó a su deber de proteger la integridad física de por lo menos 43 ciudadanos.

Todos tenemos, respecto al caso Ayotzinapa, una idea que se modifica o no, cuando algo emerge. Poniatowska deseó en la FIL Zócalo que “Alguna vez volveremos a ver a los 43 que nos faltan y les rendiremos el homenaje que se merecen”; Javier Cicilia dijo que estaba molesto por la forma en que los familiares de los estudiantes y las organizaciones que los apoyan han centrado todo su esfuerzo y atención únicamente en la desaparición de los 43 jóvenes, cuando en el país son miles las víctimas de la violencia generada desde el Estado (http://aristeguinoticias.com/2010/mexico/javier-sicilia-se-dice-molesto-con-familiares-de-los-43-normalistas/); mientras que Cuauhtémoc Cárdenas señaló “Seguir las rutas del dinero sucio podrían contribuir a esclarecer el caso” (http://www.ccardenass.org/index.php?option=com_content&view=article&id=259:por-mexico-hoy-las-tareas-inmediatas&catid=35:pronunciamientos&Itemid=56).

“Nos faltan 43”, es tan cierto como que nos faltan muchos más, derivados de otras acciones, pero lo que se impone es dar el beneficio de la duda a esta nueva etapa y esperar a que haya resultados serios y contundentes que apunten con certeza a la verdad histórica que, sobre Ayotzinapa, todos queremos conocer.

Fecha: 
Sábado, 24 de Octubre 2015 - 10:00
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El reporte Innsbruck

En fechas recientes han aparecido algunos artículos que sugieren que los análisis de ADN (nuclear y mitocondrial) realizados a los restos óseos de los 43 mexicanos desaparecidos son insuficientes para lograr una identificación plena y satisfactoria.

Los restos óseos fueron enviados al Institut für Gerchtliche Medizin Medizinische Universitat Innsbruck (IGM) en Austria, para su análisis genético forense con el fin de establecer la identificación de los fragmentos.

Animal Político en su versión del 20 de Enero del 2015 Caso Ayotzinapa: Científicos de Austria no logran identificar los restos incluyeron el artículo mencionado más el comunicado de prensa de la Procuraduría General de la Republica (PGR) fechado el 20 de enero más un reporte de IGM que consta de 12 páginas en español fechado el 12 de enero del 2015. El reporte de IGM dice que recibieron 16 muestras de fragmentos óseos, donde cada muestra contenía diferente número de fragmentos y que a cada muestra se le asignó un número de muestra tal como lo señala el protocolo de recepción. Sin embargo cada muestra solo describe el número de fragmentos y no dice si son del mismo muerto, lo cual plantea la primer incertidumbre.

El reporte agrega que se realizaron análisis de ADN nuclear y mitocondrial por los métodos de repeticiones cortas en tándem (STR) y de reacción en cadena usando una polimerasa (PCR); ambos son métodos convencionales en este tipo de análisis. Las conclusiones del reporte fueron: los resultados no arrojaron resultados alentadores para cada perfil de ADN mitocondrial convencional. Dicha conclusión tan breve desmiente lo reportado por varios medios de comunicación, incluyendo la propia PGR que en un afán protagónico han aumentado o tergiversado la información.

En un comunicado posterior del IGM que desafortunadamente no está fechado pero que puede verse en: http://gerichtsmedizin.at/successful-dna-analyses-mexican-remains.html se confirma que los métodos convencionales no arrojaron resultados satisfactorios que permitieran la identificación. El laboratorio de Innsbruck siguió investigando la metodología más adecuada y analizó las muestras utilizando un protocolo específico para muestras muy dañadas, el Primer Extension Capture Massively Parallel Sequencing (PEC MPS). En nueve de las muestras se encontraron ADN mitocondrial, pero solo en dos se pudo verificar ADN mitocondrial humano, es decir, que corresponde a dos de los desaparecidos (Alejandro Mora Venancio y Jhosivani Guerrero de  la Cruz). Cabe aclarar que estos resultados son incuestionables pues el ADN mitocondrial humano es altamente específico pues solamente existe en nuestra madre y en nuestros hermanos, es como el sello de la casa. Para ello, el laboratorio de Innsbruck tuvo que haber recibido muestras de ADN mitocondrial de las 43 madres para comparar con los fragmentos óseos de las muestras.

Es válido aseverar que los hallazgos de ADN mitocondrial identifican plenamente a dos de los jóvenes desaparecidos. En uno de los casos (Alejandro Mora Venancio), la identificación resulta con un índice estadístico indudable, donde posiblemente los restos óseos no se mezclaron con los de otros individuos ni la degradación de los elementos ambientales afectaron la muestra. Recordemos que las muestras sometidas solo están descritas como fragmentos óseos pero nosotros no sabemos si en esa mezcla iban huesos de diferentes cadáveres, lo cual de ser así reduciría la calidad de la muestra y arrojaría resultados con bajo índice estadístico. Es posible que la muestra que contenía los restos de Jhosivani haya sido mezclada con los restos de otro u otros cuerpos. Además, recordemos que estas muestras estuvieron expuestas a un medio ambiente caliente y húmedo que favorece la descomposición. Otra situación que debemos imaginar es la escena del crimen: estos cuerpos fueron tratados con violencia, posiblemente desmembrados donde los fluidos de los cadávres se entremezclaron tanto que el ADN mitocondrial no pudo haber sido extraído ni concentrado en un nivel aceptable para el análisis y,  aún así, los resultados mostraron cierta correspondencia con un ADN puro de los familiares de los occisos, obtenido en un ambiente de laboratorio.

En cualquier análisis químico (forense, industrial, endocrinológico, por ejemplo) el resultado del análisis será siempre proporcional a la calidad de la muestra y a la metodología que se use para muestrear. Los resultados de paternidad y de identificación forense garantizan una probabilidad de 99.99%; pero las muestras son obtenidas en ambientes controlados y en condiciones asépticas, lo cual no fue el caso de este lamentable incidente.

Los comentarios de algunos medios de comunicación y las entrevistas que algunos "reporteros" logran solo llenan de vergüenza a la sociedad mexicana. Desafortunadamente, éste y otros casos contienen elementos muy complicados que están fuera de su entendimiento y comprensión y en lugar de educar e ilustrar a su público lo desinforman con versiones corregidas y aumentadas contribuyendo al chisme y al rumor, que tanto nos perjudica. Nuevamente, insisto en que en México, al menos en el DF hay profesionales muy calificados en el IPN, la UNAM y tal vez la PGR, que podrían explicar estos casos sin tanto protagonismo ni tanta insidia.

Tengamos en cuenta que la verdad es única y que ya estamos en edad de conocerla.   

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Lunes, 05 de Octubre 2015 - 17:30
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Yo no fui ¡fue Teté! (Fue el Estado)

Los muchos crímenes cometidos en Iguala el 26 de septiembre de 2014 tomaron por sorpresa al establishment de izquierda. Por unos días no supieron qué hacer ni qué decir: el gobierno municipal de Iguala era de izquierda, su policía obedecía a un presidente municipal de izquierda, y el gobierno estatal también era de izquierda. En esos primeros días los “intelectuales” y comentócratas de izquierda se quedaron pasmados, confusos, paralizados.

Luego de los crímenes del 26 de septiembre, el día 30 alabó Julio Hernández en La Jornada el Día del Maíz; el 2 de octubre culpó a la autoridad municipal de Iguala pero ya el 7 criticó a Peña. El 1º de octubre Sergio Aguayo escribió sobre Tlatlaya y Tlatelolco, no sobre Ayotzinapa. El 2 de octubre Lorenzo Meyer tampoco mencionó Iguala: pidió no olvidar Tlatelolco. El 3 de octubre Juan Villoro narró una anécdota de Acapulco. Carmen Aristegui escribió sobre el Poli el 3 de octubre y puso la palabra Ayotzinapa sin decir nada, al lado de Tlatlaya. René Delgado el 4 de octubre tocó de soslayo el tema. Denise Dresser (que recientemente se solazó en la tv con evidente placer y visible deleite cuando uno de los expertos de la CIDH contradecía el informe de la PGR de Murillo) el 6 de octubre se lanzó contra el Ejército y Tlatlaya; nada de Iguala.

Clamoroso silencio inicial de los izquierdos que igual de clamorosamente reprochan la inicial inacción federal ante un caso de jurisdicción local. Sólo hasta dos semanas después empezaron a criticar a las autoridades (federales). #FueelEstado apareció en Twitter el 21 de octubre de 2014, casi al mes.

Gerardo de la Concha criticó tempraneramente ese silencio. Mencionó a Sergio Aguayo, Elena Poniatowska, Pago Ignacio Taibo, Javier Sicilia, David Huerta en “Iguala: el Tlatelolco de la izquierda” (La Razón, 5 de octubre de 2014): “Si hacemos un ejercicio de imaginación pensemos que las autoridades responsables de Guerrero e Iguala hubieran sido priistas, entonces el tema no habría sido callado por los que menciono en este texto y, además, toda la legión cultural de izquierda ‘alzaría su voz’ y la indignación, convertida en un clamor, estaría desbordada y, por supuesto, sería justo.”

Lo que les pareció justo semanas después, ya metabolizado el suceso y tras una tan copiosa como sospechosa andanada en redes sociales, fue la frase salvífica “Fue el Estado”. No han dejado de criticar y marchar desde que a alguien se le ocurrió culpar al gobierno federal; muy amigos de la verdad, claro. El mismo de la Concha escribió el 2 de noviembre: “Del silencio pasaron al ruido, con tal de no hacer ninguna autocrítica y de mantener así el status quo en el que medran.”

Algunos ilusos quisiéramos que atendieran a los hechos sin el prejuicio ideológico- geométrico de sólo acusar un crimen si lo comete el enemigo, como ordena el infinito catálogo de la corrección política. Quisiera que quien pide justicia y marcha exigiendo que aparezcan vivos los 43 (incluyendo a los dos demostradamente asesinados y quemados) pidiera investigar en serio al director de esa escuela y al intocable Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué puso de candidato a Abarca si conocía sus antecedentes?

Hablando del Peje, la frase “Fue el Estado” es ocurrencia de un genio, y lo digo sin ironía. Es deliberadamente equívoca, la menos eficaz posible para identificar a un criminal pero la más eficaz posible para culpar a un enemigo común muy paladeable que encarna todo lo odioso —el PRI, el sistema político, Televisa, la corrupción, el “fraude electoral”, la oligarquía, la “burguesía”— y se personifica en el político más impopular: Enrique Peña Nieto.

El Estado son los tres poderes, las instituciones, el territorio, la Nación, pero al oír “fue el Estado” nadie piensa en Abarca, el Estado de Guerrero, el estado de cosas o el estado de ebriedad sino en el gobierno federal. Es genial una frase pegajosa que echa la culpa a un muy, pero muy conveniente adversario unánime, al punto de exhibir la foto de Peña junto a la de Díaz Ordaz. Resulta lógico, si fue el Estado.

Los que claman por justicia no están viendo a cuando menos 111 presos, entre ellos Abarca y su esposa y los meros meros de los Guerreros Unidos; sólo será justiciera su justicia si encarcelan a Peña. Y no alabo su hasta hoy lamentable manejo de esta crisis. El gobierno federal se ha balaceado las extremidades inferiores y se ha puesto de pechito ante las calumnias e infundios de sus mucho más astutos adversarios. No soy amigo de Peña pero más amigo soy de la verdad.

Dos sucesos muy diferentes (Tlatelolco e Iguala) le parecen iguales al que piensa poco y grita mucho. Desde el Colegio de México (!!!) Sergio Aguayo asocia un crimen ejecutado por el gobierno de México hace 47 años, a un ataque de bandas rivales por controlar la heroína. Sólo mala leche o llana estupidez permiten un salto cuántico de tal calado, que resulta obvio: fue el Estado, léase Peña.

Mientras tanto, la izquierda y sus “intelectuales”, su prensa, su comentocracia y sus masas exigen que aparezcan con vida los 43, incluso los dos demostradamente asesinados. No hablan de Gonzalo Rivas, empleado de una gasolinería de Chilpancingo, quemado vivo por los ayotzinapos el 12 de diciembre de 2011 cuando incendiaron la gasolinería donde trabajaba. Ese homicidio, el incendio y los robos de camiones no son delito porque no hay que criminalizar la protesta social. Y como no hay ayotzinapos delincuentes, fue el Estado.

Sólo un negocio tan jugoso como el narcotráfico produce criminales capaces de despellejar vivo a un normalista tras sacarle los ojos, matar a mansalva, quemar gente y esparcir sus cenizas. Eso demuestra que fue el Estado.

Los que cayeron bajo las fuerzas federales (Policía Federal y Ejército) están vivos pero los victimados por la policía de Abarca y por sus socios están muertos. Lógico: fue el Estado.

El abogado de los ayotzinapapás Vidulfo Rosales dice que el Cochiloco, que les ordenó ir a Iguala, no era criminal infiltrado sino estudiante ejemplar, comisionado de Orden y Disciplina (!!!) y de conseguir 25 camiones (sólo se habían robado 10 ese día). Sidronio Casarrubias, capo de los Guerreros Unidos, dijo “Los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar” luego de que la esposa de Abarca ordenó “dar un escarmiento” a los normalistas. Y López Astudillo (de ese mismo cartel criminal) los secuestró, asesinó e incendió. Indudable: fue el Estado.

Los ayotzinapapás pidieron al presidente “comprometerse a estar de lado de la verdad y no de la mentira” lo cual está muy bien pero en su punto 6 le exigen “cesar los intentos de criminalización de los normalistas”. Siempre se supo de bandas criminales y tráfico de heroína y si buscan la verdad habrá que averiguar esa línea, digo yo, pero “no hay que criminalizar la protesta social”. Y con toda verdad, acusan, fue el Estado.

Y es que claro, claro, hay que encontrar la verdad verdadera y hacer justicia ora si que bien expedita y rete pronta y por eso que inmediatamente renuncie Peña y buscar la verdad a secas, claro que sí, cómo no, pero sin criminalizar a nadie ni investigar nexos con el narco porque oiga usted, no hay que ser, es que resulta de que fue el Estado y esa es la única verdad porque pos así fue ¿o qué no? y respeten a la normal de Ayotzinapa y no investiguen a su director ni a los muchachos, a los chicos, a los esforzados estudiantes que no son criminales aunque incendien gasolinerías y se roben camiones porque querían ser mentores de generaciones de guerrilleros y es de que como te venía diciendo no, hombre, no hay que ser, porque sabes que hay que ser adultos y no, yo no fui, ¡fue Teté! oséase, ¡fue el Estado!

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Lunes, 05 de Octubre 2015 - 17:00
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La reunión de ayer

El presidente Enrique Peña Nieto y algunos de sus colaboradores se reunieron ayer en la tarde con 120 personas, entre quienes estaban padres y familiares de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, Guerrero, que fueron secuestrados y asesinados en la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre del 2014. Entre quienes lo acompañaron estaban el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales; la Procuradora General de la República, Arely Gómez González, y el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián.

La reunión fue a puerta cerrada y lo que ahí se habló lo conocemos gracias a las conferencias de prensa que después ofrecieron los representantes de ambas partes.

De entrada, los padres le dijeron esto al presidente, entre otras cosas:

 “Hoy, a casi un año de los atroces hechos acontecidos en Iguala, Guerrero, en contra de nuestros hijos y de nuestros compañeros, venimos ante Usted a exigir justicia y verdad a una sola voz.

“No hay palabras que nombren lo que hemos vivido. De la incredulidad pasamos al desconcierto; del desconcierto a la tristeza; de la tristeza a la zozobra; de la zozobra a la rabia. Nuestras vidas han sido destruidas y sólo nos mantiene de pie el amor por nuestros hijos.

“Porque fueron agentes y autoridades del Estado, Presidente. Fue el Estado el que desapareció a nuestros hijos, el que permitió que la narcopolítica se afincara en Guerrero, el que generó una mentira histórica que hoy ha sido evidenciada, el que nos torturó al privilegiar los tiempos políticos antes que los derechos de las víctimas.

“Aún recordamos su indiferencia durante las primeras semanas de nuestra tragedia. Ignoramos si lo asesoran mal o si su gobierno fue omiso por razones partidistas, pero lo real es que esa negligencia marca de manera indeleble la investigación y compromete la responsabilidad de su Gobierno.

“La primera vez que venimos ante Usted, con la desaparición a cuestas tras más de un mes sin saber de nuestros hijos, firmamos con el Presidente de la República 10 compromisos que no fueron cumplidos cabalmente. Su palabra no fue honrada.

“En vez de que se haya procurado la justicia y la verdad, se procuró la mentira. Hoy lo sabemos porque el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) puso en evidencia que lo que su gobierno sostuvo como la verdad histórica no era más que un engaño construido sobre pruebas hechas a modo y sin independencia.

“Por eso, venimos ante Usted a exigir que sean cumplidas las principales recomendaciones del Grupo de Expertos Independientes: debe darse un replanteamiento general de la investigación y deben mantenerse los procesos de búsqueda. Para que esto ocurra, necesitamos dos garantías: Primero, Usted como máximo jefe del Estado mexicano debe comprometerse a estar de lado de la verdad y no de la mentira; segundo, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes debe continuar su labor hasta que haya justicia y verdad”.

La primera reunión a que se refirieron los padres es la del 29 de octubre de 2014 en la cual Peña Nieto firmó 10 acuerdos que pueden leerse en http://es.scribd.com/doc/244955468/Documento-Reunion-doc.

Los padres le entregaron un pliego petitorio con ocho exigencias:

“1. El reconocimiento público de la legitimidad de su búsqueda y justicia y de que el caso se encuentra abierto.

“2. Permanencia del GIEI, aceptación plena del informe del GIEI y sus recomendaciones

“3. Replanteamiento de la investigación en una unidad especializada de investigación, con supervisión internacional, compuesta por dos instancias: una que indague a profundidad dónde están sus hijos y otra que investigue el montaje con el que se les pretendió engañar.

“4. Relanzamiento y concentración de la búsqueda a partir del uso inmediato de la tecnología.

“5. Atención digna e inmediata a los heridos y familiares de sus compañeros ejecutados extrajudicialmente. Trato digno a las víctimas.

“6. Respeto a la Normal Rural Raúl Isidro Burgos y cese a los intentos de criminalización de los normalistas.

“7. Mecanismo de comunicación permanente, digna y con respeto a sus derechos y privacidad.

“8. Reconocimiento y acciones de fondo frente a la crisis de impunidad, corrupción y violaciones a derechos humanos que vive México”.

También le exigieron al presidente dos garantías:

“1. Como máximo jefe del Estado mexicano, comprometerse a estar del lado de la verdad y no de la mentira.

“2. El GIEI debe continuar su labor hasta que haya justicia y verdad”.

El director de Comunicación Social y Vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez, no se refirió a los 10 acuerdos de octubre del año pasado e informó que en la reunión el presidente ordenó lo siguiente a sus colaboradores:

1. Investigar todos los hallazgos y posibles responsables que arroje la averiguación, reiterando que la investigación no se ha cerrado y llegará a donde tenga que llegar.

2. Incorporar las recomendaciones y líneas de investigación que ha propuesto el GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes).

3. Continuar los trabajos para saber qué fue lo que pasó, de manera individual, con cada uno de los desaparecidos.

4. La Subsecretaría de Derechos Humanos, en coordinación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, deberá asegurarse que todos los afectados tengan acceso a los mecanismos de atención a víctimas, y se garantice la atención médica de todos aquellos que resultaron lesionados en los sucesos de 2014.

5. Atendiendo a la recomendación del GIEI, la PGR deberá integrar un equipo de peritos, del más alto nivel, para analizar los hechos ocurridos en el basurero de Cocula. En este equipo de peritos, desde luego podrá participar, si así lo aceptara, el doctor José Torero.

6. Crear, dentro de la PGR, de una Fiscalía Especializada para la Búsqueda de Personas Desaparecidas”.

Ayer mismo, el senado respaldó las peticiones planteadas por los padres a Peña Nieto. Los padres, por su lado, rechazaron las seis propuestas del presidente.

Van dos reuniones del presidente con los padres de los normalistas y la mayoría de los mexicanos seguimos sin saber y menos entender qué sucedió es noche fatídica en Iguala. Ya no sabemos ni que versión de los hechos creer, ¿la de la llamada “verdad histórica” de la PGR o la del GIEI?

Por algo desconfiamos de nuestras instituciones…

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Fecha: 
Viernes, 25 de Septiembre 2015 - 12:00
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El ADN Mitocondrial

 

Si al escuchar del ADN mitocondrial se siente igual que Arely Gómez en rueda de prensa, quizá seguir leyendo le ayude. En especial si usted es su jefe.

Todos los seres vivos tienen alguno (o ambos) de los materiales hereditarios, el ARN y el ADN, conocidos como ácidos nucleicos porque se identificaron en el núcleo de las células.  El ADN es un compuesto formado por cuatro sustancias que se pegan una tras otra como canutos de un chorizo o eslabones de una cadena, formando una hebra larguísima. Dicen que si una hebra de ADN humano se desenrollara mediría la altura de la torre Eiffel. Y hay una copia en cada una de sus células, pluricelular lector, lectora.

El acomodo de esas cuatro sustancias no es azaroso, al menos no todo.

Imagine usted, compasivo lector, que su suegra diabética está enferma y en cama en una habitación. Buscando no disfrutar de su compañía ni escuchar su dulce voz a cada instante coloca una cámara de vigilancia sin audio y le deja varias de gelatinas de colores. Si ella coloca tres gelatinas verdes, una roja y dos moradas en línea, usted le lleva pastel de chocolate. Si ella pone una morada, dos amarillas y dos verdes será capirotada. Cada una de esas secuencias “significa” algo. En el caso del ADN esos fragmentos definidos se conocen como genes. En los humanos algunos genes significan insulina o hemoglobina. Si un gene tiene que ver con algo muy importante como la insulina es probable que sea igual en todo el mundo. Por el contrario si se trata de algo más o menos irrelevante será muy variable; diferente en cada pueblo, familia o persona. En este caso  se usa para identificar a una persona extraviada, cadáveres o sus restos, reunir familias separadas y conocer linajes.

Eso fue lo que llevó a Colin Pitchforck de la panadería donde laboraba a los libros de historia de la genética y a la penitenciaría de Leicester. En el antiguo pero no obsoleto Las vidas por venir, Philip Kitcher relata cómo en 1983 una adolescente fue brutalmente violada en un pequeño pueblo del centro de Inglaterra. Habiendo más de 3000 sospechosos, la policía optó por sustituir el tehuacanazo por algo menos extenuante, las pruebas de ADN. Un científico local, Alex Jeffreys, comparó las secuencias ADN del semen encontrado en la víctima con la de todos los sospechosos hasta dar con el bizcochero violador. Fuel el primer caso policial resuelto por ADN. Desde entonces se ha vuelto una herramienta de gran utilidad. El documental After Innocence de Jéssica Sanders refiere varios casos de hombres que fueron exonerados de la pena de muerte gracias a las pruebas de ADN.

Curiosamente fuera del núcleo celular también hay ADN, dentro de las mitocondrias. Estas son unas estructuras pequeñas de las células que aprovechan el oxígeno. Son como una mezcla de pulmones e hígado celulares. Y para beneplácito suyo, edípico lector de Ruiz Healy Times, las mitocondrias son herencia de su mamá. Las suyas, claro.

Imagine la reproducción humana.

Ok, esa parte no. Piense en la unión de óvulo y espermatozoide. Lo que entra del espermatozoide es la cabeza que en realidad es el núcleo, lo que indica que las mitocondrias de la nueva célula son las del óvulo, es decir de la madre. Con muchos menos genes el ADN mitocondrial (ADN-mt) se ha usado para reconstruir el parentesco de poblaciones de todo el mundo. La base de datos más grande sobre ADN-mt es esa otra palabra misteriosa que pronunció Arely Gómez,  EMPOP, y tiene registros de las variaciones del ADN-mt de poblaciones humanas de todo el mundo, incluyendo México. Walter Parson y Arne Dur publicaron en junio de 2007 en la revista Forensic Science international Genetics cómo fragmentos de ADN mitocondrial podían usarse para saber a qué población pertenecían. Estos mismos investigadores condujeron las investigaciones del caso Ayotzinapa, indicando que “Con base en los datos de la población de ADN mitocondrial para la población mexicana proporcionadas por EMPOP, y la literatura confiable, existe una posibilidad 72 veces mayor de que los datos del ADN mitocondrial (…) se originaron de un individuo relacionado por vía materna, de la madre de la persona desaparecida, Jhosivani Guerrero de la Cruz (…).” Esto en comparación con tomar al azar a cualquier otra persona. Así que al menos que haya otro hijo o nieto de la madre del chico secuestrado, desaparecido, es poco probable que Jhosivani siga vivo. En Memorias de Sherlock, Doyle dice que “durante mucho tiempo ha sido un axioma de las minas que las cosas pequeñas son infinitamente más importantes”. No imaginó cuánto.

Fecha: 
Jueves, 24 de Septiembre 2015 - 16:00
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Murillo debe responder

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes [GIEI] presentó el domingo pasado a la opinión pública su Informe Ayotzinapa: Investigación y primeras conclusiones de las desapariciones y homicidios de los normalistas de Ayotzinapa, un extenso documento de 560 páginas cuyo contenido le causará nuevos e intensos dolores de cabeza al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en vista de que en sus conclusiones impugna en gran medida las investigaciones que en torno a la desaparición de los normalistas llevaron a cabo las procuradurías General de Justicia de Guerrero y General de la República.

De acuerdo al informe fueron muchos los errores y omisiones en que incurrieron los investigadores de ambas procuradurías, lo que demuestra, una vez más, la falta de profesionalización de los encargados de procurar justicia en nuestro país.

Lo que indudablemente perjudicará aún más la de por si maltrecha imagen del gobierno federal son las conclusiones que aparecen en la página 420 del informe:

“El análisis de la evidencia disponible relacionada a los eventos del 27 de Septiembre del 2014 permite llegar a las siguientes conclusiones:

1. “No existe ninguna evidencia que apoye la hipótesis generada, en función a testimonios, que 43 cuerpos fueron cremados en el basurero municipal de Cocula.

2. “Toda la evidencia recolectada muestra que en el basurero municipal de Cocula solo se han dado fuegos de pequeñas dimensiones cuya temporalidad no puede ser debidamente definida.

3. “No hay evidencia que apoye la hipótesis que los cuerpos fueron cremados con un fuego alimentado mayoritariamente por las grasas subcutáneas.

4. “Toda la evidencia recolectada muestra que el mínimo incendio necesario para la cremación de estos cuerpos no pudo haberse dado en el basurero municipal de Cocula. De haber existido un fuego de esta magnitud, daños generalizados serian visibles en la vegetación y la basura. Ninguno de estos elementos muestra estos daños.

5. “Es imposible establecer si los fuegos ocurridos en el basurero municipal de Cocula fueron de dimensiones suficientes para la incineración de uno o más cuerpos, pero no hay ninguna evidencia que indique la presencia de un fuego de la magnitud de una pira para la cremación de inclusive un solo cuerpo.

6. “No existe ninguna evidencia que muestre que la carga combustible necesaria para la cremación de cuerpos haya estado en algún momento disponible en las cercanías del basurero municipal de Cocula.

7. “Los testimonios indican eventos que no son posibles dadas las condiciones generadas por lo que tendría que ser el fuego mínimo necesario para la cremación de los cuerpos.

8. “El peritaje relacionado al fuego no fue hecho de acuerdo a las reglas internacionales ampliamente aceptadas por la comunidad forense en fuego. No se le dio la prioridad necesaria al peritaje de fuego, se dispuso de evidencia crítica (vegetación adyacente) sin el análisis necesario, la recolección de evidencia dejó de lado elementos críticos y necesarios y la evidencia no se estructuró de manera adecuada.

9. “El Dictamen de Incendios (AP/PGR/SEIDO/UEDMS/871/2014, Folios 80002, 83278, 88350) no tiene los objetivos, la profundidad y el rigor necesarios para una investigación de esta naturaleza.

10. “Las conclusiones del Dictamen de Incendios (AP/PGR/SEIDO/UEDMS/871/2014, Folios 80002, 83278, 88350) son en su mayoría erradas y en muchos casos no emergen de la evidencia material y de su posible interpretación.

11. “Los peritos de la PGR autores del Dictamen de Incendios (AP/PGR/SEIDO/UEDMS/871/2014, Folios 80002, 83278, 88350) no tienen los conocimientos ni la experiencia necesaria para abordar un caso de la complejidad de los eventos del 27 de Septiembre del 2014.

En pocas palabras, lo que el GIEI no está diciendo es que la versión que como Procurador General de la República nos dio Jesús Murillo Karam para explicar la desaparición de los 43 normalistas es una fabricación, una mentira absoluta. Después de esto Peña Nieto cometería un grave error si decidiera designarlo como su embajador en Portugal porque sería difícil no interpretar su decisión como un intento de encubrir a su ex colaborador. Murillo debe quedarse en México para aclarar lo que sucedió y junto a él deben estar listos para declarar todos los que participaron en la aparentemente falsa investigación.

Además de las 11 conclusiones arriba transcritas hay mucho más en el Informe Ayotzinapa que permite suponer que desde un principio las investigaciones fueron manipuladas por los encargados de las mismas, tanto a nivel federal como estatal.

Cuando Murillo Karam presentó su informe del caso Ayotzinapa, el 27 de enero pasado, expresé que creía en su versión de los hechos y que dejaría de creer en lo que dijo siempre y cuando alguien aportaba pruebas que lo desmintieran. El GIEI las aportó el domingo pasado y ahora espero que el ex procurador y quienes investigaron con él el caso respondan por sus actos y omisiones ante la opinión pública y ante la ley.

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Fecha: 
Martes, 08 de Septiembre 2015 - 12:00
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Ayotzinapa, a la mitad del camino

 

En los primeros minutos del mensaje a la nación que el martes pasado dio el presidente Peña Nieto, describe a cabalidad la situación en la que el común de los mexicanos nos encontramos, al asumir que hay desconfianza entre la población. Aunque para el presidente esa situación se debe a que han bajado los precios del petróleo y ha subido la cotización del dólar, la realidad es que existen razones más profundas para ese sentimiento generalizado.

Es evidente que cada uno de los mexicanos esperamos cosas distintas en el mensaje e informe del ejecutivo a la nación. Si bien hay una ponderación general, hay particularidades que desde nuestras ópticas deben ser no sólo mencionadas sino explicadas y razonadas puntualmente.

Yo, en lo particular, esperaba la referencia específica al caso de los desaparecidos de Ayotzinapa, y cuando al inicio del mensaje del presidente Peña menciona “los hechos ocurridos en Iguala”, abrigué la certeza de que el asunto merecería más tarde mayor abundamiento, a casi un año de lo ocurrido.

El 6 de octubre pasado, a escasas semanas de la desaparición de los normalistas, el propio presidente dijo sentirse profundamente “consternado” y calificó el suceso de indignante, doloroso e inaceptable. Hoy, tal parece, para él el duelo ha terminado y lo asume como cosa juzgada al omitir cualquier pronunciamiento directo de este asunto que lastima a buena parte de la población en México.

¿Por qué Ayotzinapa merecía un tratamiento especial en el mensaje? Por eso, porque es un acontecimiento que lastima todavía. Para muchos es indudable que los jóvenes de Ayotzinapa son muertos, pero también hay quienes aún exigen la presentación con vida de los normalistas: sea por la legítima esperanza de sus familiares o por el abanderamiento de las causas de injusticia y de violación a los derechos humanos.

El asunto de Ayotzinapa no involucra solamente a los padres y familiares de los desaparecidos. Es un hecho que por su trascendencia es de interés nacional y Peña Nieto da entrada a su discurso mencionando los hechos de Iguala y jamás en el texto se vuelve a mencionar. De las 12 mil 556 palabras del mensaje, ninguna es Ayotzinapa; ninguna es “estudiantes”; sólo una es “Iguala” y frente a la ciudadanía indignada y desconfiada, eso es lamentable.

Concluyo con las palabras del presidente que dice en su parte de cierre: “Donde se impone la intolerancia, la demagogia o el populismo, las naciones, lejos de alcanzar el cambio anhelado, encuentran división o retroceso”.

Fecha: 
Sábado, 05 de Septiembre 2015 - 10:00
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