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Hiel de Abejas

Seguramente alguna vez han escuchado o leído acerca del grave problema que enfrentan actualmente los insectos más “hacendosos” sólo después de las esforzadas hormigas: las abejas. La crisis consiste en su alarmante y paulatina desaparición en diversas latitudes del globo y los científicos la han bautizado como “trastorno del colapso de las colonias” (CDD, en inglés).

Ciertamente, podemos encontrar noticias al respecto en las redes sociales más utilizadas, sin embargo, no creo que la gente le otorgue la suficiente seriedad al asunto. Por cultura general, muchos de nosotros hemos escuchado que la labor de polinización que las abejas realizan al posarse de flor en flor en busca del néctar y polen de las flores para luego transformarla en aquel dulce elixir pegajoso que es la miel, es de magna importancia para la reproducción vegetal que, como humanidad, nos permite alimentarnos y tener vida.

A decir verdad, la presencia de las abejas es indispensable para mantener un equilibrio en la producción agrícola que, muchos se niegan a darle importancia, no mueven un sólo dedo para contrarrestar esta situación y lo que es peor, son una de las causas que han originado la problemática, pese a que el futuro de la civilización humana esté en juego.

No se trata de exageración cuando digo que sin abejas no hay futuro para los humanos o cuando menos no un futuro digno que garantice una alimentación nutritiva en base a la enorme diversidad de plantas y vegetales como las conocemos ahora.

Lo anterior, es de acuerdo a un artículo del diario español “El País” del 24 de Junio del 2014, titulado “Un mundo sin abejas”; que descubrí cuando extraía información para nutrir estos renglones con la óptica de gente ampliamente conocedora del tema que comparto con ustedes:

“La gravedad de la situación y la dilación e ineficacia de las medidas paliativas plantean una pregunta que ya no puede considerarse descabellada: ¿cómo sería un mundo sin abejas? “Si tuviéramos que depender de una agricultura sin polinizadores, estaríamos listos”, expone el subdirector general de Sanidad e Higiene Animal del Ministerio de Agricultura, Lucio Carbajo. No todos los cultivos desaparecerían, porque los hay que se pueden gestionar de otras formas (autopolinización y polinización por pájaros, entre ellas), pero todas las fuentes coinciden en que la pérdida de diversidad y de calidad alimentaria sería tremenda.

Además, los mismos factores que atacan a las colmenas dañan también a los polinizadores silvestres como el abejón, el abejorro y las avispas, de modo que las pérdidas no solo afectarían a la producción agrícola, sino también —y quizá más crucialmente aún— a los ecosistemas naturales y al medio ambiente en general. Las abejas, las flores y los frutos evolucionaron juntos hace decenas de millones de años, y no se puede destruir uno sin destrozar a los demás (...).”

Fin de fragmento.

Mucho se ha dicho acerca de las causas de muerte de las abejas: el cambio climático, las enfermedades y parasitosis causadas por agentes depredadores: parásitos, hongos, bacterias y virus letales para esta especie, malas prácticas agrícolas, incremento en la mancha urbana que destruye sus hábitats naturales y desde luego, el uso descomunal de pesticidas en los cultivos a lo largo y ancho del globo.

De éstos últimos, hay mucho qué decir. Existe un largo y oscuro historial detrás de muchas de las empresas poderosas dedicadas a la producción de químicos para el sector agroindustrial.

Cuando las personas hablan de sustancias tóxicas en las granjas, usualmente se enfocan en los pesticidas. Los pesticidas son una amplia variedad de productos químicos usados en las granjas para controlar plagas específicas que van desde insectos (insecticidas/plaguicidas), malezas (herbicidas) y hongos (fungicidas), hasta ratas y roedores (rodenticidas). Los pesticidas también pueden dejar residuos en guantes, gafas, botas y overoles protectores que se utilizan al mezclar o aplicar pesticidas.

Por otro lado, se encuentran los fertilizantes para los cultivos, que, comúnmente son basados en nitrógeno y son bioquímicamente manipulados. Con ellos, se puede lograr crear plantas resistentes a plagas, cambios atmosféricos, que posean la capacidad de crecer aceleradamente, entre muchos otros “superpoderes”.

Todos hemos observado en noticias o documentales que los empleados de todas éstas seudoindustrias químicas que lo que les sobra de “millones” les falta en lecciones de bioética, utilizan todo un equipo protector especial para manipular éstas sustancias, como si se tratáse de sustancias radiactivas. Y, si esos empleados deben usar ese tipo de protección -¿pueden imaginar lo contaminados que se encuentran los productos del campo que consumimos todos los días?- esa manzana a media mañana, la lavaría más de una vez de ser ustedes.

Por lo tanto, las abejas han estado expuestas a toda esta gama de productos altamente nocivos al pasearse por los campos del mundo para poder alimentar a sus colmenas, destruyéndolas lenta y despiadadamente.

He podido constatar que muchas fuentes en internet, siguen determinando este alarmante problema apícola como un misterio, que de misterio no tiene nada; el problema está ante nuestros ojos: se llama Monsanto™ y compañía, multinacionales con una avasalladora influencia en los gobiernos de todo el mundo que les permiten seguir intoxicando al planeta a costa de sus jugosas ganancias.

Me causa escozor el slogan de la multinacional :

“Producir más. Conservar más. Mejorar vidas”.

Las abejas están pagando un alto costo de la ambición humana, no sólo las aniquila a ellas, aniquila el órden natural de la polinización y como dije al inicio de mis líneas, nos aniquilará poco a poco a nosotros dado que sin productos del campo suficientes, llanamente no habrá que comer.

Por todo lo anterior, me resta decir que, cuando uno de éstos insectos llegáse a pasear dentro de su hogar u oficina, ¡no la maten! Pueden atraparla con un vaso o recipiente y un cuaderno y dejarla en libertad en el exterior sin causarle daño. Otra manera de ayudarlas, es sembrando flores en nuestro jardín, garantizándoles una fuente sana de alimento. Luchan por subsistir, no colaboremos a su triste extinción, que puede en un futuro fatídico, significar la nuestra.

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Fuentes:

http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/05/659-577370-9-harvard...

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/27/actualidad/1403882291_329...

http://www.oie.int/doc/ged/d6992.pdf

http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/Agricultura-ecolog...

http://www.monsanto.com/global/lan/quienes-somos/pages/default.aspx

Fecha: 
Lunes, 24 de Agosto 2015 - 16:30
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