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Cartas a Tora CXLIX

Hubo un incidente en la vecindad y, la verdad, no sé si reír o llorar. Puede que esto te parezca extraño, pero a lo mejor cambias de opinión cuando te lo explique.

         Fue con los señores del 21, un matrimonio serio, agradable, tranquilo; tienen dos hijos, igual que los papás. Pues un  día vino de visita la madre de la señora, y se quedó unas semanas (¿cuántas?, no sé; pero no importa para lo que pasó). Simpatizó con las vecinas, y todos los días salía al patio a platicar con ellas.

         Pero un día no salió. Las vecinas fueron a preguntar por ella, y la señora les dijo que se había tenido que regresar a su pueblo, y que no tuvo tiempo para despedirse de nadie, pero que les había dejado muchos saludos. Las vecinas no se conformaron con esa explicación, y andaban todo el día parando oreja para averiguar algo. La del 37, que es tremenda, aprovechando un descuido de la señora, se metió a la vivienda y se encerró en un armario, dispuesta a averiguar la verdad. La sacaron el día siguiente, medio asfixiada y muerta de hambre; y todo lo que consiguió escuchar fue “Era muy arriesgado. No podía ser”.

         Total, no consiguieron averiguar nada. Pero yo sí. Porque yo lo vi todo.

         Resulta que la señora se murió de repente. Infarto masivo y fulminante, de modo que ni pío dijo. Entonces, los señores quisieron llevarla a su pueblo, para que la enterraran en la cripta familiar. Pero el problema era dar parte, embalsamarla, pagar lo que no tenían, y esperar días y días a que les dieran el permiso para trasladarla. Y para evitarse todos esos engorros, decidieron llevarla de contrabando.

         La metieron en la cajuela del coche, le pusiera un ramito de flores en las manos y la cubrieron con una manta; subieron a los niños (porque ni modo de dejarlos solos), y emprendieron en viaje.

         Era muy temprano, y decidieron desayunar, para no tener que detenerse en la carretera. Y fueron al King´s por unos tamales y atole. Comieron a toda velocidad, y cuando fueron por el coche… ¡el coche no estaba! ¿Te imaginas la impresión? Lo buscaron por todos lados; o, por lo menos, a la abuelita. Nada, Ni señas. Entonces, la señora propuso ir a dar parte a la Delegación (ahora se llama Alcaldía, pero ni quien se acuerde). Pero el señor, prudentemente, dijo que si lo hacían los iban a detener por trasladar un muerto sin permiso, y que eso tendría consecuencias funestas para los niños (imagínate, detenidos a los 8 y 9 años por una cosa tan fea). ¿Qué hacer? “Nada”, dijo el marido, “Dejar las cosas como están”. La señora no se conformaba: ¿Qué iba a ser de su mamacita? “La tumba se quedaba vacía, y eso era un desperdicio”, “¿Qué va a decir la gente? En el pueblo son muy mal pensados, y van a traer en jaque la honra de toda la familia”. Pero el señor no se dejó convencer (y yo creo que tenía razón). Así que tomaron a los niños, que ya estaban acurrucados en un rincón, llorando, les dijeron que su abuelita estaba bien, y se los llevaron a la casa, prometiéndoles que ese día no irían a la escuela.

         La verdad, la situación era para soltar el llanto. Yo ni siquiera me acabé las sobras de tamales que dejaron (el atole no me gusta mucho), y los acompañé para ver que llegaran bien a la casa. Pero luego empecé a pensar en lo que harían los ladrones cuando descubrieran el cadáver. ¿Te imaginas el susto? Ni siquiera el ramito de flores se los iba a quitar. ¿Se les ocurriría enterrarlo? ¿O lo tirarían en algún barranco? ¿O lo descuartizarían para venderlo en tamales? ¿O sería menos peligroso en tacos? La cuestión era bastante peliaguda, y me dieron ganas de reírme.

         Pero los gatos no podemos ni llorar ni reírnos. Así que mejor me dediqué a observar lo que hacían los del 21 para pasar el trago amargo.

         La señora lloró mucho, pero eso se explica. El señor tuvo que irse a trabajar como si no hubiera pasado nada, y creo que eso le ayudó. Los niños estuvieron de morros unos días; pero volvieron a salir al patio a jugar, y luego empezaron a reírse. La vida siguió su curso, como debe de ser.

         Tengo ganas de platicar contigo, porque te cuento todo lo que pasa, pero no tengo respuesta. Cuando regrese, tendremos que estar muchas horas hablando. Sobre todo, de “El Caso de la Abuelita Desaparecida”, como lo bauticé. Se oye bien, ¿verdad?

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 20 de Septiembre 2019 - 08:00
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Fecha B: 
Viernes, 20 de Septiembre 2019 - 10:15
Fecha C: 
Viernes, 20 de Septiembre 2019 - 23:15
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El suicidio y la defensa del islam

132 muertos y 352 heridos dejaron los ataques terroristas del viernes pasado en París. Los hechos se desarrollaron de la siguiente manera (todas las horas son Hora del Centro de Europa):

Noviembre 13: 21:20 – Primer atentado suicida con bomba en el Stade de France, en donde las selecciones de futbol de Francia y Alemania sostenían un partido amistoso en presencia de miles de aficionados, entre ellos el presidente francés François Hollande; 21:25 – Balacera en la calle Bichat; 21:30 - Segundo atentado suicida con bomba en el Stade de France; 21:32 – Balacera en la calle Fontaine-au-Roi; 21:36 – Balacera en la calle Charonne; 21:40 - Atentado suicida con bomba en el boulevard Voltaire; 21:40 – Tres hombres entran al teatro Bataclan y empiezan a disparar; 21:53 - Tercer atentado suicida con bomba en el Stade de France; 22:00 Toma de rehenes en el Bataclan.

Noviembre 14: 00:20 – Fuerzas de seguridad entran al Bataclan; 00:58 – Concluye el sitio del Bataclan.

No solo los cuatro terroristas en el Stade de France y en el boulevard Voltaire se suicidaron al hacer detonar los chalecos bomba que llevan puestos. También dos de los que atacaron el Bataclan decidieron acaban con sus vidas de la misma manera. El otro agresor del teatro fue muerto a tiros por la policía antes de que pudiera detonar su chaleco.

A quienes vivimos en Occidente nos parece terrible y nos preocupa que existan musulmanes fanáticos que sin mayor problema participen en ataques terroristas sabiendo que no sobrevivirán, que acepten ser bombas humanas y se hagan explotar con el único fin de matar a civiles inocentes. Sin embargo, lo que más debe preocuparnos es el número de musulmanes que, sin ser clasificados como extremistas, fanáticos o yihadistas, justifican los atentados suicidas con bombas para defender al islam.

Durante los meses de abril y mayo del año pasado la encuestadora Pew Research Center realizó una encuesta entre 14,244 personas en 14 países con una importante población musulmana. Entre las preguntas que les hizo a los encuestados estaba esta: “Algunas personas creen que los bombardeos suicidas y otras formas de violencia contra objetivos civiles se justifican con el fin de defender al islam de sus enemigos. Otras personas creen que, sin importar la razón, este tipo de violencia nunca se justifica. ¿Cree usted personalmente que este tipo de violencia es muchas veces justificada para defender al islam, a veces justificada, raramente justificada o nunca justificada?”.

Que los bombardeos suicidas se justifican muchas veces/a veces con el fin de defender al islam de sus enemigos fueron apoyados por los siguientes porcentajes de musulmanes encuestados:

Palestina: 46%; Líbano: 29%; Egipto: 24%; Turquía: 18%; Jordania: 15%; Túnez: 5%; Bangladesh: 47%; Malasia: 18%; Indonesia: 9%; Paquistán: 3%; Tanzania: 26%; Nigeria: 19%; Senegal: 15%; Israel: 16%.

Estas cifras de por sí son alarmantes y si les añadimos los porcentajes de quienes creen que raramente está justificado un bombardeo suicida, es decir que opinan que tal vez sí hay alguna razón que justifique este tipo de ataques, aumentan a los siguientes porcentajes:

Palestina: 59%; Líbano: 44%; Egipto: 59%; Turquía: 29%; Jordania: 44%; Túnez: 8%; Bangladesh: 61%; Malasia: 33%; Indonesia: 22%; Paquistán: 7%; Tanzania: 45%; Nigeria: 26%; Senegal: 31%; Israel: 46%.

En los 14 países arriba anotados viven aproximadamente 830 millones de musulmanes. Decenas de millones de ellos opinan que los bombardeos suicidas se justifican muchas veces/a veces con el fin de defender al islam de sus enemigos y millones más aceptan que raramente está justificado un bombardeo suicida. Con estos números no debe sorprendernos que siete de ellos hayan decidido detonarse el viernes pasado y que durante los años recientes centenas más hayan cometido ataques suicidas en Europa, África, Asia, Medio Oriente y Estados Unidos.

Antes esta realidad hay una sola pregunta que exige respuesta: ¿Cómo combatir a fanáticos que creen que al participar en un acto terrorista suicida defienden a su religión?

La Encuesta del Pew Research Center puede verse en http://www.pewglobal.org/2014/07/01/concerns-about-islamic-extremism-on-the-rise-in-middle-east/

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Fecha: 
Martes, 17 de Noviembre 2015 - 12:00
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Advertencias

En Egipto, 12 personas murieron y otras 10 resultaron heridas el pasado domingo cuando el convoy de cuatro camionetas 4X4 en que viajaban fue atacado por fuerzas de seguridad. Dos de los muertos y seis de los heridos eran mexicanos. El grupo de 22 turistas se había detenido a comer cerca del oasis de Bahariya, a unos 415 kilómetros de El Cairo, cuando fue agredido, primero desde el aire y luego por soldados de tierra y policías.

Según las autoridades egipcias, los soldados y policías los confundieron con terroristas del Estado Islámico que operan en la zona y utilizan vehículos similares. Es más, el embajador de Egipto en nuestro país, tras ofrecer sus condolencias al gobierno mexicano y a los familiares de los muertos y heridos, dijo que los turistas estaban en una zona en que se realizan acciones antiterroristas y confirmó que su gobierno creará un comité de alto nivel para investigar el incidente.

El gobierno mexicano y toda la clase política manifestó ayer su indignación por lo sucedido y exigió que el caso se aclare satisfactoriamente.

Lo que no entiendo es que hacían los 22 en un país que de acuerdo con varios gobiernos nacionales y agencias internacionales es peligroso para los turistas extranjeros. No creo que ignoraran que Egipto es un país en crisis. Algunos de ellos habían estado ahí muchas veces y probablemente creyeron que, al igual que en sus visitas anteriores, no enfrentarían una situación de riesgo o peligro. Personalmente no viajaría hoy a Egipto y a muchos otros países que se encuentran sumidos en una gran inestabilidad política y social. Valoro mi vida e integridad física más que las emociones que un viaje pueda proporcionarme.

El sitio web de la Secretaría de Relaciones Exteriores (www.sre.gob.mx) tiene una liga que dirige al lector a un documento elaborado por la embajada de México en El Cairo intitulado Recomendaciones para las personas mexicanas que vivan en Egipto y/o turistas con planes de viajar a este país que en ningún momento hace suponer que Egipto es un país muy peligroso. Las únicas recomendaciones que advierten de ciertos riegos son dos: “Evitar desplazamientos innecesarios en automóvil o en transporte público al interior del país, especialmente de noche” y “Evitar por completo cualquier desplazamiento por carretera en el Norte de la Península del Sinaí, en la cual continúan registrándose incidentes de violencia política y ataques que han sido reivindicados por organizaciones terroristas”. Del oasis de Bahariya o la carretera que lo una con El Cairo no hay la más mínima mención.

En resumen, la SRE no advierte a los mexicanos que viajar a Egipto es peligroso, como sí lo hacen diversos gobiernos y expertos en la materia de seguridad. Algunos ejemplos:

El Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia en http://smartraveller.gov.au/zw-cgi/view/Advice/Egypt advierte “reconsiderar su necesidad de viajar a Egipto debido a la actual tensión política y a la continua amenaza de ataque terrorista y secuestro” y añade que “los ataques terroristas pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar en Egipto, incluso en las zonas turísticas. Los ataques pueden estar dirigidos a objetivos relacionados con el gobierno egipcio, al igual que con el asesinato del Fiscal General Hisham Barakat el 29 de junio. Los australianos podrían quedar atrapados en los ataques dirigidos a los demás. Ver seguridad y la seguridad."

El Departamento de Estado estadounidense en http://travel.state.gov/content/passports/english/country/egypt.html advierte: “Áreas Restringidas: La Embajada de Estados Unidos restringe a sus empleados y sus familiares de viajar fuera de El Cairo sin su aprobación previa y aconseja a todos los ciudadanos estadounidenses a considerar cuidadosamente las implicaciones de seguridad en los viajes fuera del área metropolitana de El Cairo”.

El Índice InterCenter de los 10 países más peligrosos puede verse en http://intelcenter.com/reports/charts/cti/. Egipto aparece en el décimo lugar, debajo de Irak, Siria, Nigeria, Somalia, Afganistán, Libia, Yemen, Pakistán y Ucrania.

Sería conveniente que la SRE publicara en su sitio web una lista de países en donde los mexicanos corren riesgo de ser heridos o muertos. Si lo hubiera hecho para el caso de Egipto tal vez no estaríamos hoy viendo a nuestros políticos actuar como verdaderas plañideras por lo ocurrido en el atribulado país árabe.

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Fecha: 
Martes, 15 de Septiembre 2015 - 12:00
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Mazapil

Con una superficie de 12,139 kilómetros cuadrados, Mazapil es el municipio más extenso de Zacatecas, abarcando el 36% del territorio del estado. Es más extenso que el Distrito Federal (1,495 Km2 y los estados de Tlaxcala (4,016 Km2), Morelos (4,879 Km2), Aguascalientes (5,471 Km2), Colima (5,616 Km2) y Querétaro (11,699 Km2).

Pese a su extensión, en 2010 el municipio apenas tenía 22,172 habitantes; 20 años después quedaban 17,813. Hoy tal vez sean menos si recordamos que Zacatecas ocupa el segundo lugar nacional en exportación de mano de obra a Estados Unidos debido a la falta de oportunidades que gobiernos priístas y perredistas no han sabido generar y promover durante los últimos 50 años.

De las 175 localidades que en 2010 tenía el municipio, la cabecera municipal, también llamada Mazapil, es la cuarta más poblada. Hace cinco años apenas vivían ahí 794 personas; hoy puede afirmarse con certeza que son 27 menos.

27 personas, entre ellos seis niños, que murieron después de ser atropellados por un camión materialista el miércoles de la semana pasada cuando formaban parte de un grupo de peregrinos que se dirigía hacia la iglesia dieciochesca de San Gregorio Magno para postrarse ante la estatua conocida como la de Nuestro Padre Jesús.

Ese día, cuando los peregrinos estaban a solo 100 metros de su destino, el materialista modelo 1977 que iba a exceso de velocidad se quedó sin frenos y los embistió. 19 murieron en el lugar o poco después y unas 103 quedaron heridas. Desde el miércoles hasta ayer han muerto ocho más. 33 personas, entre ellos seis niños, siguen hospitalizadas, nueve de ellas están graves.

Para variar, el chofer homicida, del cual se desconoce su nombre, huyó sin mayor problema.

El dueño del antiguo camión materialista que aparentemente estaba en malas condiciones ya ha sido identificado pero hasta anoche tampoco había sido localizado por las autoridades zacatecanas.

Desde el día del accidente, la clase política del país ha manifestado su pesar por lo ocurrido. Desde el presidente Enrique Peña Nieto hasta el gobernador priísta Miguel Alonso Reyes pasando por miembros de los gabinetes de ambos, diputados, senadores, etc., etc., etc., han lamentando el hecho.

Sin embargo, en un país en donde accidentes similares al de Mazapil ocurren con demasiada frecuencia, ¿no deberían estos funcionarios hacer algo para que dejen de circular por nuestras carreteras y calles carcachas como el materialista modelo 1977 que mató a 27 personas, más las que pudieran fallecer por las heridas que recibieron el 29 de julio?

Aparentemente es más fácil lamentar la pérdida de 27 vidas que poner orden en el sector del autotransporte, sea el de bienes o de pasajeros.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2010 la tasa de muertos en accidentes viales (calles y carreteras) de México fue de 14.1 por cada 100,000 habitantes. Esta cifra podría reducirse si nuestros gobernantes decidieran que en las calles y carreteras de nuestro país no circularan vehículos en mal estado conducidos por personas que no saben manejar. Aquí me refiero a todo tipo de vehículos, no solamente a camiones de carga de mercancías y pasajeros, sino a automóviles, motocicletas y bicicletas.

La tragedia de Mazapil podría haberse prevenido si las autoridades no permitieran que chatarra rodante fuera conducida por irresponsables. Como están las cosas, solo nos queda esperar un suceso similar en el futuro.

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Fecha: 
Lunes, 03 de Agosto 2015 - 12:00
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Tanhuato

El viernes pasado el enfrentamiento entre fuerzas federales y civiles armados, integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) sacudió a México y fue noticia de la prensa internacional. El lugar donde ocurrió este enfrentamiento se registró en la comunidad de Tinaja de Vargas, en el municipio de Tanhuato, a tres kilómetros de la Autopista México-Guadalajara. El saldo fue de 42 civiles y 1 policía federal muertos. Apenas a tres días, el nombre de Tanhauto ya es significativo.

Esta vez, el gobierno federal parece haber aprendido la lección. Nada de esconder, de inmediato sacó a la luz el caso. Monte Alejandro Rubido, Comisionado Nacional de Seguridad, fue el encargado de confirmar los hechos. Aunque todo sucedió en Michoacán, el asunto se encuadra en la operación de seguridad de Jalisco. Esta demostración de fuerza contrarresta en buena medida el descalabro del 1 de mayo en Guadalajara.

El Gabinete de Seguridad Nacional se trasladó de inmediato a la zona. Sin duda un acierto la rápida reacción por la parte federal. Otro aspecto positivo es que, a diferencia de lo sucedido en Jalisco el pasado 2 de mayo o lo que está ocurriendo en Guerrero, el gobernador michoacano, Salvador Jara, reconoce una excelente coordinación con el Ejército y la Policía Federal con las autoridades estatales.

Es importante que la buena imagen y actuación del gobierno federal mostrada inmediatamente después del enfrentamiento, no sea diluida por dejar cabos sueltos sobre la investigación con los que se pueda presumir que se está gestando un “Nuevo Tlatlaya”, como de hecho sugiere La Jornada. Dado el resultado tan abultado de personas muertas (43) y el hecho de que la gran mayoría son civiles, así como las fotos que se han comenzado a difundir por internet, las dudas pueden empañar el operativo. No debe quedar duda sobre la actuación de las fuerzas federales, por lo que es necesaria una narrativa impecable de los hechos en la que intervenga la CNDH.

Por lo pronto, ya comenzaron las sospechas respecto a los resultados de este operativo. Medios como La Jornada, Sin embargo y Aristegui Noticias, así como actores influyentes en redes sociales, están cuestionando dichos resultados y deslizan la idea de que hubo una matanza de civiles, apoyados en los 42 muertos del Cártel y sólo uno de la Policía Federal. Actores políticos como Gustavo Madero y Andrés Manuel López Obrador aprovechan el momento para criticar duramente al gobierno federal.

Por lo anterior, es urgente que se refuerce la  narrativa oficial y que se sustente el reporte preliminar emitido haciendo hincapié en que las fuerzas de seguridad nacional actuaron  conforme a protocolos establecidos para realizar este tipo de operativos. Sería clave conocer la opinión de la CNDH.

Fecha: 
Lunes, 25 de Mayo 2015 - 18:30
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¿Futuros Capos o sicarios?

El tema del narcotráfico no es algo nuevo en nuestro país. Hay todavía cosas de las que no se habla, tanto que tienen un mayor impacto en la sociedad. Uno de ellos son las comunidades campesinas, destacándose la participación de los niños que viven en estas zonas marginadas, quienes están expuestos a servir a los capos a fin de obtener beneficios y “salir adelante”. Siempre se habla del narcotráfico, pero, ¿cuándo nos hemos puesto a pensar en los niños que trabajan para éstas organizaciones?

Creciendo entre la maleza

Hoy, Julián (a quién le llamamos así para proteger su identidad) es un chico de 21 años. En su cara se puede ver la dureza de la vida, que a su corta edad conoce lo peor de ella. Es el segundo de cinco hijos en el matrimonio de sus padres. Recuerda que desde niño ha sufrido por falta de recursos y sólo pudo estudiar hasta la primaria. Para poder estudiar más tenía que viajar una hora o caminar hasta dos o tres horas por entre la sierra del estado de Michoacán, lo que implicaba más gasto para sus padres y menos comida para sus hermanos.

Recuerda que de niño le encantaba disfrutar de la compañía de su hermano mayor, con quien coreaba los corridos que escuchaba la mayoría en la región y que además era su cómplice en juegos entre la sierra y los cultivos de maíz de su padre. Desde muy pequeños tuvieron que ayudar para poder incrementar el poco dinero para sobrevivir. Como es de esperarse, lo hicieron crecer desde muy temprana edad; se tenía que hacer responsable de duras tareas para apoyar a su padre; pronto tenía que dejar de jugar, pues era una “pérdida de tiempo”. Ahora tenía que ser un hombre más en la casa.

Cuando se le ocurría hacer travesuras con sus hermanos la felicidad les duraba poco, porque en menos de lo que canta un gallo salía su madre con el lazo que tenía más próximo y con toda la fuerza lo dirigía a la espalda para castigarlo por lo que había hecho. Pero el castigo no terminaba ahí, al enterarse el padre recibía una golpiza de nueva cuenta y había más labores para el día siguiente. Cuenta Julián que eso lo marcó mucho, porque tuvo que crecer y dejar los juegos “pa’ luego”.

Su hermano mayor emigró a Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Su padre enfermó, murió y él tuvo que tomar el papel del hombre de la casa a los 14 años. Tenía que ir a sembrar al campo, recolectar, vender y llevar lo necesario a casa para mantener a su madre y sus hermanos; poco a poco el hambre era mayor, la necesidad crecía y el trabajo escaseaba.

Por la zona se empezaba a saber de unos vándalos que habían llegado de Morelia. Los desalmados que se robaban a las chicas, pedían cuotas a los ganaderos y a los productores, se la pasaban extorsionando a quien se les ponía enfrente. Se emborrachaban y viajaban siempre en “camionetotas”, portaban armas, algunos tenían grandes cadenas, no vestían como toda la gente, traían tenis de los buenos –recuerda. La violencia y la carencia se empezaron a apoderar de los pobladores, si demandaban eran asesinados entre ráfagas de armas. El temor era sembrado por un grupo de criminales sangrientos llamados “Zetas”, quienes habían llegado al lugar para apoderarse del territorio, llevándose todo a su paso.

Julián decidió sumarse al grupo de los Zetas, orillado por la necesidad de tener un poco más de dinero para su familia. “Quería vestir bien, comer bien, andar en las camionetas y cantar los corridos”, es así como describe su deseo para ingresar a las filas de los “poderosos”.

Cuenta que para irse ganando los primeros pesos, tenía que andar vigilando, era “halcón” o también llamado “puntero”. Se la pasaba en la plaza, sólo observaba y se memorizaba los movimientos de cada uno de los policías y hasta de los militares. Avisaba de cualquier movimiento raro para alertar a su jefe. Esto parecía fácil, pues ¿quién podría desconfiar de un niño que sólo se la pasaba solitario por el centro? A la vista parecía un indefenso chaval y nada más.

Recuerda que a los punteros es a los que más se les maltrata y los que en la cadena del narco están hasta abajo; sólo son los informantes. Los encargados de avisar cualquier movimiento en el pueblo, quién entra, quién sale y si hay extraños, pero a la primera que fallen se les trata de lo peor “Nos golpean hasta que se cansan y hasta que entiendes que no puede volver a pasar, y a veces sientes que ya no habrá una oportunidad más, no puedes llorar o eres un maricón”. Julián dice estas palabras, él está sentado frente a mí, pero sus ojos tocan aquel recuerdo que debe ser muy doloroso, pues la voz se entrecorta, los ojos se llenan de lágrimas, a pesar de que parece que ya no puede sacar una lágrima más. Un lapso de silencio invade la fría habitación.

Recuerda que en algunas ocasiones rondaban las escuelas en camionetas de lujo, ofrecían regalos a las menores y a base de seducción y engaños las poseían, las secuestraban, en algunas ocasiones luego de pasar muchos días rondando las escuelas. Los fines de semana elegían a las mejores chicas, a las más bonitas y las invitaban a fiestas, las subían a las camionetas. Los punteros cuidaban en la calle por si pasaban los policías o los militares; las drogaban, las violaban y en algún momento de la fiesta los punteros eran requeridos. Los obligaban a drogarse y consumían alcohol para más tarde poseer a las jovencitas, las desaparecían hasta por tres días, luego las abandonaban en la calle.

Cuenta Julián que había ocasiones en las que se metían a la escuela y se robaban a las menores a punta de pistola, y a los primeros padres que quisieron hacer la denuncia fueron asesinados a balazos. Así se ganaron el “respeto” de los otros pobladores quienes ante tantas atrocidades permanecían callados; era lo mejor "o se los cargaba la chingada”.

En estas fiestas fue como Julián empezó a drogarse y a consumir alcohol. Luego llegaron otro tipo de trabajos, le dieron una pistola, ya no sólo se encargaba de dar algunos avisos, empezó a extorsionar, se encargaba de ir a cobrar el dinero o la famosa “renta”, o ir a levantar a alguien que se había pasado de abusado o que simplemente no quería cooperar.

“El primer jalón del gatillo cuando matas a alguien es el más difícil. Algo me decía que no lo hiciera, habíamos levantado a un cabrón que se quiso pasar de listo y no quería entrarle, pero había hablado de más. El jefe dio la instrucción de pasar por él y darle una vuelta. Ya después que valiera madres, era mi turno y esa noche tenía que demostrar que era valiente. Jalé el gatillo directo a la cabeza, era él o yo, así me hicieron hombre”.

Es así como Julián recuerda su primera vez, jalando el gatillo de un arma, que para la edad de 16 años ya era un sicario. Por unos dos mil o tres mil pesos hacían los trabajos que les encargaban. Mientras cuenta el primer jalón del gatillo, se asoma esa desesperación del momento. Hasta las manos se le tensan al recordar el hecho; su frente empieza a sudar frío, sale la segunda lágrima de sus ojos.

“Luego llegaron a la zona un grupo contrario a los Zetas, llegaron con fuerza y protegidos por la gente a la que habíamos hecho daño, nos agarraban desprevenidos, corrió mucha sangre en el estado, se morían muchos amigos, unos se fueron con LFM pa’ salvarse; otros huyeron del estado. Yo me quedé”.

Menciona que de volver el tiempo atrás, jamás se hubiera metido en esas cosas del diablo. Ganó un poco de dinero, pero no pudo disfrutarlo con su madre y sus hermanos. De quienes sólo viven en México él y dos más chicos; los otros se fueron para Estados Unidos y no sabe nada de ellos.

Hasta el día de hoy, Julián no sale a la calle por temor a que la gente busque venganza y lo maten. Cuando llega a salir es sólo a la tienda más cercana y se regresa a casa tan rápido como se puede. Se la pasa el día entero dentro de la casa, casi no come, tiene los nervios a flor de piel y cuando llega la noche llega de nuevo el martirio, no puede dormir hasta que el cansancio lo vence. Algunas veces sueña que llegan por él, llega a sus sueños ese primer jalón del gatillo, pero el que está enfrente es él mismo.

Detrás de ese rostro fuerte, aparentando más edad de la que realmente tiene, esa voz quebrantada por revivir el pasado, se puede entrever el miedo en el que vive. En su mirada de arrepentimiento también muestra a ese niño que podía jugar con sus hermanos y que a pesar de ser pobre, podía vivir tranquilo. Se refleja ese niño que ha quedado encarcelado por la dureza de la vida que le ha tocado vivir y que tuvo que madurar más temprano que cualquier otro infante, es sólo uno más de los miles que han crecido entre la maldad, tachados por una sociedad a la que poco le interesan los niños y su futuro, marginándolos y mostrándoles que lo más importante en esta vida es el dinero y lo material.

Lo más triste y preocupante es que historias como la de Julián hay muchas en el país. Hay algunas que tal vez se le asemejan, pero hay otras tantas que terminaron ya sea en muerte, en tutelares, en niños con problemas de alcoholismo y drogadicción o peor aún, la historia simplemente no ha terminado y esos niños siguen dentro de la delincuencia, reclutando a otros menores, repitiendo y heredando esos estilos de vida.

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Martes, 05 de Mayo 2015 - 18:30
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Desvergonzado

El gobernador priísta de Jalisco, Aristóteles Sandoval, demostró no tener mucha vergüenza cuando aseguró ayer que el estado que supuestamente gobierna está bajo control. Lo anterior, después de que el viernes y sábado pasados la delincuencia organizada representada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) sembró terror en la zona metropolitana de Guadalajara, Puerto Vallarta, Autlán y varias localidades más. El viernes, los delincuentes bloquearon 39 accesos con vehículos incendiados en 25 de los 125 municipios jaliscienses y derribaron un helicóptero del Ejército en el municipio de Villa Purificación, incendiaron bancos y gasolineras. El sábado siguió la violencia, extendiéndose ésta a Colima y Guanajuato.

En los hechos violentos del viernes murieron 15 personas: seis soldados que viajaban en el helicóptero derribado, ocho delincuentes y un agente del ministerio público de Jalisco. Además, hubo 10 heridos.  

Y pese a todo lo ocurrido, Sandoval sin dudar dijo que su estado está bajo control.

Peor todavía, dijo que puede haber funcionarios de su gobierno coludidos con el CJNG ya que cuando el asumió la gubernatura “el cártel ya estaba enquistado en la entidad”. O sea, que después de dos años y dos meses de ser gobernador Sandoval acepta, sin vergüenza alguna, que no ha sido capaz de identificar a esos funcionarios corruptos.

La desvergüenza del gobernador de Jalisco también quedó en evidencia cuando presumió que cada cinco días se detiene a un miembro del CJNG. Es decir, que cada mes son atrapados seis miembros del cártel, 72 al año. Me imagino que cada mes ingresan más de seis delincuentes a la organización, lo que significa que cada 30 días ésta se hace más fuerte y letal.

Todo lo que ha dicho Aristóteles Sandoval en torno a la delincuencia organizada que cada vez tiene más poder en Jalisco hace suponer que no tiene una idea clara de lo que está sucediendo o que es un mentiroso desvergonzado, cualidad que seguramente heredó de su padre, el también desvergonzado magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, Leonel Sandoval, quien fue descubierto cuando, por vía telefónica, le pedía a funcionarios municipales y militantes del PRI apoyar al candidato de ese partido a la presidencia municipal de Guadalajara e inscribirse como observadores electorales aunque eso sea contrario a la ley. Me inclino por pensar que es un desvergonzado.

Un desvergonzado por herencia genética.

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Martes, 05 de Mayo 2015 - 12:00
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Primero de mayo: Jalisco y Guerrero

Lo sucedido en Jalisco y Guerrero el primero de mayo ha significado el peor golpe que en el sexenio ha recibido la política de seguridad del presidente Peña Nieto. Toda la prensa nacional y buena parte de la de Estados Unidos y Europa informaron sobre los sucesos en Jalisco y otros estados.

Oficialmente, lo ocurrido en Jalisco fue la respuesta violenta de los narcotraficantes ante el despliegue de las fuerzas federales en Jalisco y Colima para desarticular al grupo criminal que actúa en la región, lo que derivó en enfrentamientos, bloqueos, incendios a vehículos y establecimientos, así como el ataque a un helicóptero militar.   

Las acciones que afectaron a 25 municipios jaliscienses dejaron un saldo de siete muertos —tres de ellos militares y un agente estatal—, 19 detenidos y daños materiales sin cuantificar. También resultaron afectados poblados y ciudades de Colima, Nayarit, Michoacán y Guanajuato. Por si fuera poco, al otro día, el 2 de mayo, se dieron bloqueos y quemas de vehículos, ahora en la zona de Puerto Vallarta.

El gobierno federal, a través del Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, fue el que aseguró que la violencia fue una reacción de los narcotraficantes al lanzamiento este viernes de la “Operación Jalisco”, en la que militares y policías federales se desplegaron para desarticular al cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Si la intención de que fuera el comisionado Rubido, y no el secretario de Gobernación, quien diera el parte oficial de lo sucedido era darle menos importancia a los hechos, esto no se logró. 

Por otro lado, lo dicho por Rubido no se sostiene. Los criminales no “reaccionaron”, se adelantaron al operativo, lo que significa que puede haber fugas en el manejo de la información de los operativos. Al final, el supuesto operativo no logró grandes cosas y el costo en vidas y económico fue muy alto. El mayor problema es que con los sucesos –y en gran parte por todo el material que circuló en medios y redes sociales–, daba la impresión de que el Estado estaba rebasado y la ciudadanía en una situación de total indefensión.  

MATAN A CANDIDATO: un comando ejecutó a balazos a Ulises Fabián Quiroz, candidato de la alianza PRI-PVEM a la alcaldía de Chilapa, ubicado en la Montaña baja de Guerrero. Según la información, Fabián Quiroz se encontraba en un acto de proselitismo político en el poblado de Atzacoaloya cuando llegó el grupo armado y lo asesinó a balazos. Chilapa es un municipio que se disputan los grupos delictivos Los Rojos y Los Ardillos. Un par de días antes, en esta misma zona, habían amenazado a Luis Walton. Sobre advertencia, no hay engaño; así se las gastan los criminales. 

Fecha: 
Lunes, 04 de Mayo 2015 - 17:00
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