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muertes en mexico

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Adviento contra el viento

Villa Unión, Coahuila, sábado 30 de noviembre. Dos  noches previas se había llevado  a cabo la cena de Acción de Gracias, fiesta nacional norteamericana, que se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre. Dada la migración a través de  la frontera entre Coahuila y Texas, el  proceso de aculturación inherente a ella, es una celebración que también  se festeja en muchos hogares del lado mexicano.  Los últimos días de noviembre son fechas en que las poblaciones próximas a la franja fronteriza, reciben un número importante de norteamericanos. Los traen  los lazos familiares al lugar de origen de padres o abuelos, para las fiestas.  Luego de “la cena del guajolote” –regionalismo con que se conoce dicha fiesta--,  sigue el viernes para recuperarse, y el sábado para preparar su retorno a la Unión Americana.  Ese mismo día de la semana, sábado 30 de noviembre, la iglesia católica preparaba  el inicio del Adviento, preámbulo espiritual para la venida de Jesús.  Las familias terminaban la confección de las coronas con  velas de distinto color, morado, rosa y blanco, que van marcando, cada domingo, el avance del Adviento, hasta culminar en la Nochebuena.

Villa Unión, junto con Allende, Morelos, Nava  y Zaragoza, conforman la llamada región de los Cinco Manantiales, a la cual se accede desde la carretera 57.  Cada población es pequeña pero rica en vegetación, producción de nuez y patrimonio histórico.Villa Unión recibió este nombre en 1927, luego de que se fusionaron dos poblaciones cercanas: Gigedo y Villa de Rosales, esta última fundada en 1674, como  Misión del Dulce Nombre de Jesús de los Peyotes. Uno de los centros instituidos por evangelizadores españoles, para aleccionar a los grupos originales de la región.  

Villa Unión es prodigiosa en su  vegetación, misma que  destaca en medio de la aridez característica del noreste del país.  La mano del hombre ha dado lugar a sembradíos, huertas y nogaleras que abastecen parte de la producción regional.  Con relación a la nuez, una importante proporción  se destina a la exportación. Adyacente a Villa Unión se encuentra el ejido La Luz, el cual cuenta con un paseo que lleva el mismo nombre, administrado por una cooperativa, que ha convertido el río y sus alrededores, en un sitio de recreo  familiar,   acondicionado y vigilado por los propios pobladores.  En días feriados es visitado por turistas y locales, que de este modo conviven en escenarios naturales.

“Placidez” constituye la sensación que se percibe al entrar a Villa Unión, población  en la que los perros duermen tranquilos a media calle, y  los niños juegan con desenfado al frente de sus casas.  En alguna esquina los viejos de piel bruñida  recuerdan tiempos pasados, y cada vez que  ríen dejan ver algunos espacios entre sus dientes, como símbolo de que han vivido y disfrutado.  Todos los pobladores se conocen, y de igual manera, todos saben ser cordiales con los foráneos, los que solamente atraviesan el poblado, o quienes van de visita.

La placidez que marca esta hermosa población se rompió de manera súbita la mañana del sábado 30 de noviembre, cuando un contingente armado, a bordo de varias camionetas pick-up doble cabina, se adentraron a la misma.  En un momento se hizo trizas el ambiente límpido, el polvo pronto se mezcló con un tufo negruzco maldito, y los pobladores corrieron, como pudieron, al punto más cercano que les ofreciera alguna  seguridad.   En esos momentos la adrenalina activa los mecanismos de sobrevivencia más primitivos, y fue solo, así como el saldo de civiles a los que lograron alcanzar los disparos, fue muy bajo.

Quienes vivimos lo ocurrido en Allende y Piedras Negras, en el 2011, nos temimos que se tratara de la misma película vuelta a pasar.

Las elevadas cifras de violencia en México nos han creado a todos, una insensibilidad frente al anonimato de las víctimas. Dejamos de verlas como personas con nombre y apellido, con raíces familiares, con padres y tíos, abuelos, hijos o nietos.  Queda fuera de nuestro imaginario que las víctimas tienen o tuvieron gustos, pasiones, pasatiempos y alegrías.  Que tienen o tuvieron sueños y esperanzas.  En este caso, el saldo final anunciado de manera clara y valiente por el gobernador Miguel Ángel Riquelme, habla de 22 fallecidos, 6 lesionados y un menor desaparecido, que para cuando esto escribo ya está de regreso con su familia.  Entre los fallecidos hubo individuos que pertenecían a la delincuencia organizada, y otros más a fuerzas del orden y bomberos.

Como coahuilense me resisto a que pasen a ser una cifra fría que se suma a los miles de muertos que tenemos.  Quiero que, aquellos que murieron a manos de la delincuencia, sean recordados como seres humanos íntegros, mexicanos probos, ciudadanos que dieron la vida en el cumplimiento del deber.  Con nombre y apellido, con rostro, pero sobre todo con  huellas: Las que plantaron en nuestro bendito suelo cada día, con su trabajo, dispuestos a formar un México mejor para sus hijos.

Descansen en paz. Nos quedamos con su legado como tarea por cumplir.

 

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Lunes, 02 de Diciembre 2019 - 13:55
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Martes, 03 de Diciembre 2019 - 05:10
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¿Riqueza del pueblo?

Cuando escucho al presidente Andrés Manuel López Obrador referirse al pasado me da la impresión de que cree que México, en muchos aspectos, era un mejor país antes de que en 1982 llegaran al poder los conservadores-neoliberales.

Si lo entiendo bien, de las cosas buenas que tuvo el país hasta la llegada de los tecnócratas al poder, fueron las empresas paraestatales que, a partir de 1982, empezaron a privatizarse mediante un proceso que el tabasqueño define como “transferir bienes del pueblo y de la nación a particulares, nativos o extranjeros”.

El martes pasado repitió su idea al decir: “[En] 1988, cuando se intensifica la política neoliberal en México (…) empiezan a entregar los bienes del pueblo y de la nación, bancos, empresas, todo…”.

¿Qué era lo que se denominaba el sector paraestatal hasta que fue desmantelado por los neoliberales?

En su artículo Auge y Decadencia de las Empresas Estatales en México, 1930- 1980: Algunas notas sobre la relación histórica entre empresas estatales y endeudamiento externo (Antropología, Boletín Oficial del INAH, México, Nueva Época, 2003, pp. 12-21), el historiador y académico de El Colegio de México, Carlos Marichal, describe cómo creció y decreció el sector paraestatal:

“.. en los años de 1920-1940 llegaron a existir 36 empresas paraestatales, entre 1941 y 1954 unas 144, entre 1955 y 1970 unas 272 y, finalmente, entre 1970 y 1982 un gran total de 1155. Posteriormente, la caída fue abrupta: el proceso de privatización que arrancó con la crisis de la deuda en 1982 llevó a la venta de un número creciente…: para 1986 solo existían 737 (…) 280 para 1990 (…) 213 en 1993. Hacia fines de 1996, el número se había reducido a 185…”.

“Después de 1970 fue ampliándose enormemente el abanico de las empresas estatales (…) llegó a superar el número de más de 1000 firmas. En este sector se fueron incluyendo firmas de todos los sectores y todos los colores, algunas siendo simples rescates y otros proyectos de tipo político/económico (…) en el decenio de 1970 se fue desvirtuando el concepto de lo que debían ser empresas estatales para entrar en una especie de anarquía organizativa…” que derivó en una “situación que empeoró gravemente como consecuencia del fuerte endeudamiento externo de las mayores empresas estatales”.

“Para 1981, casi la mitad de la deuda externa bruta (50%) era responsabilidad del sector paraestatal industrial mientras que casi 20% era de la banca paraestatal” y que en 1986 “la mayoría de éstas [las paraestatales] eran poco eficientes y contaban con deudas difícilmente pagables”.

Lo que Andrés Manuel no nos dice es que el sector paraestatal, originalmente promovido para detonar el desarrollo industrial y financiero del país, terminó siendo el negocio particular de la mayoría los funcionarios que se enriquecieron indebidamente al dirigir a las paraestatales, endeudaron al país y contribuyeron a su quiebra en 1982.

En realidad, las paraestatales nunca fueron riqueza del pueblo, sino de los políticos que manejaron al país durante décadas. Su venta no fue una transferencia de la riqueza del pueblo a particulares, más bien el Estado, al vender o cerrarlas, se libró de un problema insuperable.

El excelente análisis de Marichal está en https://tinyurl.com/y4ghyuyx

 

Twitter: @ruizhealy

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Cartas a Tota CLI

Querida Tora:

         El otro día se murió la señora del 38, que era muy apreciada en la vecindad porque siempre estaba contenta y era muy bromista. Pero precisamente eso estuvo a punto de causar una tragedia. Vas a ver.

         Como tenía mucha familia y, además, todos los vecinos querían asistir al velorio, el portero les dió permiso de hacerlo en el patio (Mediante una “cooperación” para las obras de la vecindad, por supuesto).

 Se juntó una cantidad de gente impresionante¸ y aunque unos llegaban y otros se iban, siempre estuvo el patio lleno. Pues en el momento en que había más gente, la difuntita se levantó (Orita te explico), y se puso a pedir perdón (A gritos. Imagínate el barullo que se armó) al padre de uno de sus hijos que no era su marido por no haber dicho la verdad.

Algunos empezaron a gritar, asustados, y otros salieron corriendo. Pero enseguida volvieron, pues pudo más la curiosidad que el miedo. La difunta seguía hablando de lo suyo, y los vecinos se miraban unos a otros, no sabiendo si creer lo que oían (Más bien, tratando de adivinar de quién se trataba). Por fín, el del 43 se levantó y pidió perdón por no haber ayudado a la mujer en su problema. Luego se levantó el marido de la muertita, que hasta entonces no había abierto la boca, y le reclamó al del 43 (Que, dicho sea de paso, era su mejor amigo) por haberle puesto los cuernos sin avisarle. ¡La que se armó! Unos, a favor del señor del 38, y otros a favor del del 43. En unos minutos se formaron dos bandos, empezaron a insultarse unos a otros, y los del 56 (los incróspidos) se reían de todos; luego, unos aventaron un vaso (ya sin piquete, claro); otro les contestó y estuvo a punto de armarse una gresca de consecuencias imprevisibles.

         Entonces se oyó una carcajada muy fuerte, que los paralizó a todos. ¿Y qué crees? Que la muertita se quita el sudario que la cubría, y salió uno de los ninis de la azotea pintado de muerto; y otro muestra un micrófono con el que estaban haciendo efectos de ultratumba. La gente se quedó más asustada que antes, si cabe. Y los ninis, entre risas, explicaron que la señora del 38 era muy bromista, y que quisieron despedirla por todo lo alto. Los vecinos suspiraron, aliviados; se abrazaron, arrepentidos de haber estado a punto de llegar a las manos, y rieron  la ocurrencia de los muchachos.

         Pero ni el marido ni el otro rieron. Al contrario, se miraron amenazantes y con  ganas de pelea. Pero los vecinos fueron a decirles que todo era una broma, que no valía pelear por tan poca cosa. Y, en apariencia, aceptaron la explicación. Pero, aquí entre nos, ¿por qué el del 43 se levantó a confesar una culpa que no tenía? ¿Estaba de acuerdo con los muchachos? Eso nadie lo supo explicar.

         Total que, pasado el velorio y el entierro, los dos hombres han seguido tratándose como si nada. Pero el del 38, cuando se encuentra al otro en la escalera, siempre le mete zancadilla, y ya en una ocasión el del 43 rodó todas las escaleras; y aunque miró con suspicacia al otro no dijo nada, y lo único que hace es no acercársele mucho. Pero el del 38 lo invita todos los sábados a la cantina, y allí se pasan las horas platicando (De alguna forma tengo que llamar a lo que hacen, porque el del 43 casi ni abre la boca) de su infancia, de sus días de escuela y de no sé cuántas cosas más. Aquí, entre nos, yo creo que el del 38 lo quiere emborrachar hasta que el otro diga la verdad. Pero el del 43 o aguanta un piano (No sé qué tiene que ver un piano aquí), o no tiene culpa de nada y estaba de acuerdo con  los ninis. Yo no sé qué pensar; sólo espero que no pase nada, porque los hijos del señor del 38 miran al del 43 con verdadero odio. ¿Y si luego resulta que alguno de ellos sí es hijo del señor del 43? No quiero ni pensarlo, así que mejor me despido hasta la próxima.

Te quiere

Cocatú

 

Fecha: 
Viernes, 04 de Octubre 2019 - 08:00
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