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Esa novela policiaca llamada “El Chapo”

Como un defecto indeseado de la fuga de Javier Guzmán, alias El Chapo, se ha dado rienda suelta a la imaginación y malos deseos de personajes de diversos orígenes. Desde aquellos que absurdamente señalan que “el pacto” entre Peña Nieto y El Chapo no se cumplió, por lo que el capo decidió fugarse (Edgardo Buscaglia) hasta aquellos que quieren darle las gracias por exponer de “un plumazo” la corrupción (obispo Raúl Vera). Más allá de estas interpretaciones, que abundarán en los próximos días, es importante tener en cuenta:

1.- La fuga del Chapo sí es un golpe en lo personal para el presidente Peña Nieto. Y lo es porque fue el propio presidente quien así lo manejó en los medios, desde aquella declaración suya en la que señaló que sería “imperdonable” la fuga. También lo es por el hecho de que Guzmán es considerado el capo más importante del crimen organizado en el mundo.

2.- Sí, la fuga golpea de nuevo la credibilidad del gobierno en uno de los frentes que más había presumido: la captura de jefes criminales.

3.- Tiene razón el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) cuando atribuye a la corrupción la fuga. Algunos dicen que es probable que celadores y funcionarios del penal fueran amenazados. Detrás de la desconfianza para denunciar a las autoridades las amenazas, se esconde la desconfianza hacia ellas por la sospecha de que estén coludidas. Otra vez la corrupción. Si los pobladores notaron que sacaban camiones y camiones de tierra de una construcción y no dijeron nada es indiferencia, la clase de indiferencia que permite la corrupción.

4.- Pero no sólo es corrupción, también es irresponsabilidad. ¿Quién está encargado de los penales de alta seguridad dentro del entramado institucional de la Secretaría de Gobernación? Quien sea, ése se tiene que ir. No cumplió. ¿Quién más debe renunciar? El tamaño de la crisis lo dirá, pero lo peor es que el presidente Peña Nieto confirme en su puesto a todos los involucrados de antemano.

5.- El control de daños ha sido confuso, sin una cabeza visible y con medidas tardías y posiblemente inefectivas. El presidente Peña Nieto no puede hacerse cargo de la búsqueda del Chapo, a menos que nos declaremos inmediatamente una república bananera. Esa es tarea de un subsecretario o de un subprocurador experimentado y de esos hay pocos. Acaso de un mando militar, de los que hay muchos y no se aprovechan. Un mando militar fuera de toda duda, al que se le concedan amplios poderes.

6.- Con todo lo grave que es la fuga del Chapo, el gobierno no puede volverse monotemático. Hay muchos otros temas relevantes en la agenda que requieren atención: la gira presidencial, la Ronda 1, el volcán de Colima, etc. Como contaba Borges acerca de la inscripción en el anillo del Rey David: “también esto pasará”.

Foto: Cuartoscuro

Fecha: 
Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:30
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El fantasma más grande… el MIEDO

“…, en la noche obscura corría a todo lo que podía un perro, por más rápido que lo hacía no lograba perder a quienes lo seguían... De pronto vio a lo lejos una casa, justo en la esquina, parecía abandonada, aumentó la velocidad y apenas entró sin ser visto. Descansó unos segundos echado al pie de la puerta mientras escuchaba cómo se perdían las frenéticas pisadas de quienes lo perseguían”.

“Tras unos instantes, el perro observó el lugar en el cual se encontraba, empezó a recorrer la casa…Entonces escuchó un tremendo trueno y se apagó la poca luz de la calle. Escuchó ruidos y “sintonizó” sus orejas, percibió el gruñido de muchos perros… Corrió por donde pudo tratando de librase de sus nuevos agresores… Era imposible esconderse… De pronto, los perros se acercaron tanto que, el PÁNICO se apoderó de él, lo paralizó y cayó desmayado”.

“Al día siguiente salió un sol esplendoroso. El perro seguía dormido, su noche había sido una fuerte experiencia, estaba agotado… Cuando por fin despertó, se quedó en suspenso: ¿Dónde estaba? ¿Qué le había pasado? ¿Estaba vivo? Se lengüeteó para comprobar que estaba bien… ‘Ok –Resopló aliviado- Estoy completo’”.

“Revisó la casa y su sorpresa fue grande… No encontró rastros de perros por ningún lado, no lo podía explicar… Lo único que vio eran espejos y más espejos… Estaba tan absorto en sí mismo buscando a los perros que no se percataba de su imagen reflejada en todos los espejos por donde pasaba…”

“De pronto, al doblar en una esquina, el perro, alcanzó a mirar de reojo una cola… ‘Ahí están’ –Pensó- Siguió caminando, suavemente, con sigilo… De pronto se frenó en seco: ‘NO PUEDE SER’ –Gruñó- Retrocedió, adelantó… Lo hizo una vez más. Y otra… Hasta que se convenció… ‘¡He sido un tonto!’ –Volvió a gruñir-“

“Recordó la noche anterior, la persecución. Cómo ingresó a la casa. Cómo corrió enloquecido… ¡Si! ENLOQUECIDO, NO ME DI CUENTA QUE ERAN LOS ESPEJOS QUIENES ME REGRESABAN MI IMAGEN –Mientras un chasquido salía de su hocico-…Pero esos perros parecían desquiciados, me querían matar… ¡¿Cómo es que era YO MISMO?!”

Esta fábula vino a mí al sentir que los miedos se hacían presentes… Todo eso me ha sucedido. El miedo a la muerte. ¿Se puede caminar cargando un gran costal de basura? ¡Sí! ¡Es fácil acostumbrarse, tan fácil que a fuerza de cargarlo se olvida que ESTA AHÍ!

Muchas veces somos inconscientes de nuestros miedos, sobre todo a la muerte, sin darnos cuenta que enmascara el MIEDO A VIVIR. Generalmente esta revelación provoca en la persona inquietud, frustración, tristeza. Percatarse de la propia autodestrucción es difícil, requiere constancia, esfuerzo, VALOR.

¿De dónde puede venir un ataque de pánico, cuando “no” hay algo que lo provoque?... Miedo al mundo, miedo a MI MUNDO… Oh, estoy como el perro, atrapada, corriendo sin rumbo, tropezando conmigo misma y rebotando de las paredes…

Sigo corriendo, huyendo de mis propias imágenes, espantada de mi ferocidad, de mi asombrosa capacidad de ira, de ESOS MIEDOS QUE NI SIQUIERA SOY CAPAZ DE VER…y, sin embargo, una vocecita me dice que indague, escarbe y continúe escarbando… Hasta llegar al lugar indicado.

Ser consciente de los MIEDOS entraña un verdadero y profundo interés por UNO MISMO, es complejo el camino… Los miedos se entierran en lo profundo del SER, allá donde nadie los pueda ver, menos aún el portador de ellos, quien cuidadosamente ha entregado su vida a tal empeño.

Muchas veces me he convencido: “hoy no voy a terapia”, “mejor convenzo a X para que ocupe mi lugar”, “estoy cansada”, “tengo algo importante por hacer”… “Además, ya me siento BIEN… De hecho lo voy a dejar… Ya fue suficiente”.

¿Para qué ir a terapia? ¿A buscar monstruos de mil cabezas? ¿A sacar lo enterrado con afán? Tal vez porque VIVIR PLENAMENTE entraña un mar de posibilidades. Enfrentar los miedos puede ser el camino a VIVIR LIBRE, en PAZ, con ALEGRÍA y encontrar ¡EL PROPÓSITO QUE MUEVA TU VIDA!

IMAGEN: http://i1261.photobucket.com/albums/ii588/WalkerMasked/perro_011111.jpg

FÁBULA: La leí hace tiempo. No encontré la referencia y por ello la estoy presentando como la recuerdo.

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Jueves, 25 de Junio 2015 - 12:30
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Eduardo Bohórquez, Director General de Transparencia Mexicana

Eduardo Bohórquez, el director general de Transparencia Mexicana,nos habla del miedo de los candidatos a transparentarse; lo que significó el ejercicio 3 de 3.

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Miércoles, 03 de Junio 2015 - 21:30
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Eduardo Bohórquez, Director General de Transparencia Mexicana

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Autoridades fiscales asfixian negocios. Los aspectos positivos y negativos de anular el voto. El ánimo de los votantes

El subprocurador de Protección de los Derechos de los Contribuyentes de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), Francisco Ceballos Alva, nos explica como autoridades fiscales del Estado de México asfixian negocios de empresas embargadas indebidamente. En el estudio me acompañan Viridiana Ríos, Luis Miguel González y, como comentarista huésped, Eduardo Bohorquez, el director general de Transparencia Mexicana, y discutimos sobre los aspectos positivos y negativos de anular el voto; la manera en que la decisión de suspender la evaluación de los maestros afectará la votación; la poca importancia que la inseguridad y otros temas aparentemente tienen en el ánimo de los votantes; el miedo de los candidatos a transparentarse; lo que significó el ejercicio 3 de 3. Tere Vale defiende el proceso electoral del país. Alejandra Ruiz nos dice cómo elegir una escuela. Adriana Páramo explica cómo enfrentar la infidelidad de la pareja.

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Fecha: 
Miércoles, 03 de Junio 2015 - 20:30
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Miedo a las vacunas

Si usted está vivo al momento de leer este artículo tal vez se lo debe a un quemador de brujas, un esclavo africano y una multitud de niños pobres europeos.

Probablemente no le suene el nombre de Cotton Mather, un bostoniano sospechosón de incitar a la quema de brujas a inicios del siglo XVIII. Quizá esa es la razón de que ni sus paisanos le dediquen más de dos líneas en libros de historia y ni un callejón en las afueras de Springfield, Montana (aunque hay por ahí un cantante folk homónimo con música que haría confesar cualquier acto de hechicería). Pero Mather fue más que eso; escribió alrededor de 400 libros y panfletos durante su vida, fue clérigo y naturalista de gran agudeza y, tal vez lo más importante, promotor de la vacunación mucho antes de que se llamara así.

Mather poseía esclavos africanos de quienes escuchaba con atención las narraciones de sus pueblos originales. Uno de ellos le contó que durante una epidemia se tomaba pus de un enfermo y se untaba en gente sana para prevenir la enfermedad. Mather propuso adoptar el método y rápidamente fue atacado con fuego, trinches y azadones. Poco más tarde Zabdiel Boylston, un médico de la zona, revisó los reportes de Mather y ante una epidemia de viruela inoculó a su propio hijo y a quien se dejara. Solo 2% de los vacunados murieron contra 35 % entre el resto de la población. Desde entonces el camino ha sido largo.

Luego vino Edward Jenner, quien le llamó vacuna en 1796 y su llegada a México por Xavier Balmis en 1804. Jenner y un sobrino suyo experimentaron la vacuna con niños pobres ingleses antes de que el procedimiento se usara en la gente bien de la “City” de Londres. Balmis salió de España con 22 niños a los que iba infectando con pus de uno a la vez; se esperaba a que le salieran ronchitas para luego obtener una vacuna y aplicarla a otro niño y luego a otro.

Pese al esfuerzo, las primeras vacunas llegaron tarde a nuestras tierras. La viruela arrasó México en 1521; no acabábamos de agarrar aire cuando cayó el sarampión en 1545; tifo en 1576 y 1581; de nuevo viruela en 1743, 1797 y 1804; en 1918, influenza española que mató a 18 millones de personas en el mundo. En 1957 tuvimos otra epidemia de meningitis y así hasta la de influenza en 2009 que quedó en sustito. Sólo en el siglo XX murieron 500 millones de personas por viruela mundialmente. Sin embargo, de acuerdo con datos de Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos, el promedio anual de enfermos de poliomielitis en el siglo XX en ese país fue de 16, 316 y en lo que va del siglo XXI es de cero; de viruela 29,005 contra cero hoy día. Hasta antes de las vacunas se internaban más de 62,000 niños al año por rotavirus y hoy menos de 8,000; por varicela se pasó de cuatro millones al año a menos de medio millón. Para la hepatitis B de 62,000 casos anuales a casi 11,000.

Las primeras vacunas usaban microbios enteros debilitados, partes de ellos o sus toxinas que provocaban que cuerpo reaccionara contra las enfermedades. El sistema inmune, el sistema de defensa, “recuerda” esta situación y cuando hay un intento de infección real el organismo ya está preparado. Se puede decir que un microbio, ni se olvida ni se deja y nunca dice adiós.

Las vacunas de hoy en día ya no usan microbios muertos o debiluchos. Muchas usan fragmentos de material hereditario, ADN o proteínas que el sistema inmune pueda reconocer. Ese es el caso de la vacuna de la hepatitis B, causada por un virus que provoca inflamación en el hígado llegando hasta la cirrosis hepática. Por fortuna existe vacuna contra este mal que se aplica en varias dosis, la primera de ellas a los pocos días de nacer.

El 8 de mayo pasado se aplicaron de manera rutinaria 52 vacunas a niños de Chiapas, estado con la mitad de sus habitantes por debajo de la línea de pobreza y con cifras de mortalidad infantil similares al África subsahariana. Dos de ellos murieron y 37 han sido hospitalizados hasta el momento. Al parecer un primer boletín de la Secretaría de Salud de Chiapas indicaba que se trataba de una “reacción alérgica” a las vacunas. ¿Cómo lo supo sin realizar ningún estudio? Más de cuatro días se tardó una autoridad federal de salud, el director del IMSSS, en dar una tenue declaración pública. Tanto el hueco informativo como la difusión de la “reacción” pueden tener graves consecuencias.

Hace unos años, en 2003, en Nigeria se impulsó una campaña de vacunación contra la polio debido a que el 45% de los casos ocurrían en ese país. En el norte se corrió el rumor de que las vacunas podrían ser una estrategia para esterilizar a los musulmanes. Algunos líderes islámicos hicieron eco y las consecuencias se las imaginará usted. El profesor Samuel Jegede de la Universidad de Ibadan de Nigeria publicó un artículo sobre las secuelas del rumor. Para 2006 los cinco estados del norte nigeriano concentraban más del 50% de los casos mundiales de polio.

Un texto sobre la historia de la vacunación del Colegio de Médicos de Filadelfia narra cómo en 1998 una publicación con datos falseados que asociaba vacunas triple viral (sarampión, paperas y rubeola) con autismo derivó en miedo a las vacunas en Inglaterra. Desde entonces a la fecha, el autismo es el mismo y el autor del artículo, el doctor Andrew Wakefield, perdió su licencia de médico. Pero las enfermedades sí han aumentado. Rebeca Smith del diario The Telegraph hace un recuento de las consecuencias. De acuerdo con datos de la Agencia de Protección de la Salud, en 1996 hubo 112 casos de sarampión, 94 de paperas y 3, 922 casos de rubéola en Inglaterra y Gales.

Luego del rumor, una epidemia de paperas azotó Gran Bretaña en 2005 con 43,378 casos. El sarampión por su parte se elevó a 1,370 casos en 2008 y aún en 2012 había brotes en Liverpool. El problema con un niño no vacunado no es solo ese niño, sino que al enfermar aumenta la probabilidad que otros pudieran enfermar. La confianza es fundamental para promover la salud pública. A los niños fallecidos en Chiapas no se les hizo autopsia por usos y costumbres de los padres. En Apocalypse Now de Francis Ford Coppola se cuenta la historia de una campaña de vacunación de polio por parte del ejército estadounidense que terminó con la amputación a machete limpio de los bracitos de los niños vacunados. Si las comunidades más pobres de México comienzan a desconfiar de las vacunas, adivine qué va a pasar.

Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 17:00
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