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Un premio para héroes

Lunes, 24 de Octubre 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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La Ley de Premios, Estímulos y Recompensas Civiles tiene como objeto, según lo señala en su Artículo 1, “determinar las normas que regulan el reconocimiento público que haga el Estado, de aquellas personas que por su conducta, actos u obras, merezcan los premios, estímulos o recompensas que la misma establece”. En su Artículo 2, la ley establece que “ Solamente los mexicanos podrán obtener alguno de los reconocimientos previstos en esta ley, al reunir los requisitos por ella fijados. Podrán ser personas físicas consideradas individualmente o en grupo, o personas morales, aunque en uno y otro caso estén domiciliadas fuera del país. Se exceptúa la condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca, que se otorga a extranjeros y el Premio Nacional de Derechos Humanos al que podrán hacerse acreedores, extranjeros radicados en el territorio nacional, cuya labor incida en favor de los mexicanos”.

La mencionada ley establece los siguientes premios: Condecoración Miguel Hidalgo y 18 distintos premios nacionales.

La Miguel Hidalgo, según la citada ley, es “la más alta presea que otorgan los Estados Unidos Mexicanos a sus nacionales, para premiar méritos eminentes o distinguidos, conducta o trayectoria vital ejemplar, relevantes servicios prestados a la Patria o a la Humanidad, o actos heroicos”.

Durante los últimos días se ha discutido si la Medalla Belisario Domínguez, que es la es la máxima condecoración que el Senado otorga a los ciudadanos más eminentes, debería entregársele póstumamente a Gonzalo Rivas Cámara, el ingeniero en sistemas computacionales que el 12 de diciembre de 2011, en Chilpancingo, sufrió quemaduras de tercer grado en el 35% de su cuerpo cuando intentó apagar con un extintor una bomba de gasolina incendiada a propósito por salvajes que se dicen estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Rivas Cámara no pudo sobrevivir a las quemaduras y murió el 1 de enero de 2012, dejando a una viuda y dos hijas. Tenía 48 años de edad.

El asunto de darle o no la Belisario Domínguez al héroe se ha politizado irremediablemente, como sucede cada año, lo cual no debería ocurrir cuando se honrar a un mexicano distinguido se trata.

Por lo anterior, propongo que mientras los senadores discuten a quien darle su medalla, el Estado Mexicano le conceda a Rivas Cámara la Condecoración Miguel Hidalgo, la cual no está sujeta “a periodicidad, ni a convocatoria, ni a límite de beneficiarios y… Podrá promoverse en cualquier tiempo y por cualquier persona física o moral”.

Al morir en su intento de sofocar un incendio que podría haber causado decenas o centenas de víctimas, Gonzalo Rivas Cámara realizó “un acto heroico de difícil repetición”. Por eso merece la más alta condecoración que nuestro país otorga a uno de sus ciudadanos.


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Número 33 - Septiembre 2019
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