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Trump mintió y reculó

Jueves, 21 de Junio 2018 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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El procurador general de Estados Unidos es Jefferson Beauergard Sessions, tiene 71 años y es originario de Alabama. Recibió su primer nombre en honor de Jefferson Davis, el presidente de los Estados Confederados de América (CSA por sus siglas en inglés) que en la Guerra Civil pelearon por mantener la esclavitud. Su segundo nombre honra la memoria de un general confederado. En pocas palabras, nació y se crio en una familia que aparentemente admira las ideas racistas y esclavistas que defendieron los CSA.

Stephen Miller, de 32 años, es asesor principal del presidente Donald Trump y antes fue director de Comunicaciones del entonces senador Sessions. Oriundo de California, se volvió archiconservador cuando leyó un libro escrito por Wayne LaPierre, director general de la NRA (Asociación Nacional del Rifle, por sus siglas en inglés), el poderoso grupo que se opone a regular rigurosamente la venta de armas en Estados Unidos, muchas de las cuales llegan a las manos de los delincuentes mexicanos.

Como senador, Sessions se pronunció siempre a favor de someter a un juicio criminal a quienes ingresaran o se encontraran ilegalmente a Estados Unidos, separando a los menores de edad que fueran atrapados junto con sus padres. Que Miller, siendo judío, apoyara estas medidas es incomprensible y demuestra que terminó adoptando las actitudes racistas de su entonces jefe.

Durante meses, Sessions y Miller trabajaron arduamente para convencer a Trump que el separar a los niños de sus papás era una buena manera de disuadir a quienes trataran de ingresar ilegalmente a Estados Unidos.

Por fin, a principios de mayo, el presidente aceptó que se aplicara la política de separación, una decisión propia de un dictador fascista y no del gobernante del país que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha ostentado como el líder y defensor del mundo libre.

Así, el 7 de mayo, Sessions advirtió: “Si usted contrabandea a un niño, lo enjuiciaremos, y ese niño será separado de usted según lo exige la ley. Si no le gusta eso, entonces no pase niños de contrabando por nuestra frontera”.

Desde entonces, miles de niños, algunos menores de un año, han sido separados de sus padres y enviados a centros de detención. Nadie sabe qué tan bien o mal son atendidos. Trump, dijo desde entonces que solo acataba lo que la ley le manda hacer, lo que es una mentira.

Desde ese 7 de mayo la decisión de Trump ha sido criticada duramente por políticos de diversas tendencias, líderes religiosos y empresariales, tanto dentro como fuera de su país. Las críticas fueron tantas y tan fuertes, incluida una de su esposa Melania, que ayer tuvo que aceptar que sí podía cambiar las cosas y firmó una orden ejecutiva para mantener juntos a padres e hijos.

Lo ocurrido corrobora que Trump es un mentiroso que sabe recular y tragarse su orgullo cuando es bien presionado.


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Número 31 - Julio 2019
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