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Si no pueden defenderme, me defiendo

Jueves, 13 de Octubre 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Durante los últimos 15 años, los asaltantes de la Ciudad de México me han robado dos automóviles, tres relojes –dos de ellos me costaron un buen dinero- y dos celulares.

El robo de los vehículos, un Volkswagen Jetta y una camioneta Nissan X-Trail, fueron a mano armada y a plena luz del día. En el caso de la camioneta secuestraron durante un par de horas a mi asistente que la conducía cuando lo detuvieron tres tipos armados con pistolas. Le ordenaron echarse al suelo en la parte trasera, lo golpearon a cachazos y amenazaron con matarlo ahí mismo. En lo que al Jetta se refiere, llegaron dos hombres, le apuntaron a la cara, le dijeron que se bajara del vehículo y se llevaron el coche.

Cuando denuncié los robos ante la autoridad correspondiente fui tratado como si yo fuera el asaltante y nunca aparecieron los vehículos.

Cuando me robaron dos de los tres relojes iba yo acompañado de mi esposa e hijo menor, quienes fueron encañonados por el asaltante.

Nunca me resistí a ser robado y tampoco me molesté en presentar la denuncia por el robo de mis relojes. Si la policía judicial demostró ser incapaz de localizar mis vehículos menos iba a encontrar los relojes.

Sí presente denuncia por el robo de mis celulares para poder dar de baja los números y en el ministerio público me interrogaron como si fuera yo era el delincuente.

Afortunadamente para mí y los míos, nunca se ha metido un ladrón en mi casa ni en mi oficina, pero conozco a demasiadas personas que sí han tenido que sufrir el robo de sus pertenencias en su domicilio o lugar de trabajo. Algunos tuvieron la suerte de no encontrase en el lugar del asalto, otros no fueron tan afortunados y sufrieron los insultos y vejaciones de los ladrones. Que yo sepa, la mayoría de estas víctimas prefirieron no presentar la denuncia correspondiente por temor de que la policía estuviera coludida con los hampones. Uno de mis amigos sí la presentó, pero prefirió no insistir que la autoridad actuara cuando detectó que el iPad que le robaron de su casa fue encendido dentro de un conjunto residencial cuyos habitantes trabajan en la Secretaría de la Defensa Nacional.

Hace unos días, el senador panista por Colima, Jorge Luis Preciado, presentó ante la Cámara Alta una iniciativa para reformar el Artículo 10 de la Constitución y dos artículos de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos con el fin de que se permita “la posesión de armas de fuego en negocios mercantiles y en automóviles particulares para su seguridad y legítima defensa, como está permitido en los domicilios, siempre y cuando los interesados cumplan con los requisitos que señala la Ley Federal de la materia”.

Apoyo totalmente la iniciativa de Preciado, porque no basta tener un arma dentro de un domicilio, también hay que poderse defender en el negocio y en el automóvil en que uno va.

De enero a agosto de este año se denunciaron 54,156 robos a casas habitación, 44,450 a negocios y 105,107 a vehículos. Si tomamos en cuenta de que solo se denuncian seis de 100 delitos perpetrados, podemos suponer que se cometieron 902,600 robos a casas habitación, 740,833 robos a negocios y 1,751,783 robos a vehículos. En la mayoría de los casos, las víctimas no tuvieron como defenderse ante los delincuentes armados.

La lógica para poyar la iniciativa de Preciado es sencilla: si mis autoridades no pueden defenderme de los asaltantes y ladrones, me defiendo yo. Así de fácil.


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Número 35 - Noviembre 2019
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