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¿Riqueza del pueblo?

Viernes, 04 de Octubre 2019 - 09:15

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Eduardo Ruíz-Healy

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Cuando escucho al presidente Andrés Manuel López Obrador referirse al pasado me da la impresión de que cree que México, en muchos aspectos, era un mejor país antes de que en 1982 llegaran al poder los conservadores-neoliberales.

Si lo entiendo bien, de las cosas buenas que tuvo el país hasta la llegada de los tecnócratas al poder, fueron las empresas paraestatales que, a partir de 1982, empezaron a privatizarse mediante un proceso que el tabasqueño define como “transferir bienes del pueblo y de la nación a particulares, nativos o extranjeros”.

El martes pasado repitió su idea al decir: “[En] 1988, cuando se intensifica la política neoliberal en México (…) empiezan a entregar los bienes del pueblo y de la nación, bancos, empresas, todo…”.

¿Qué era lo que se denominaba el sector paraestatal hasta que fue desmantelado por los neoliberales?

En su artículo Auge y Decadencia de las Empresas Estatales en México, 1930- 1980: Algunas notas sobre la relación histórica entre empresas estatales y endeudamiento externo (Antropología, Boletín Oficial del INAH, México, Nueva Época, 2003, pp. 12-21), el historiador y académico de El Colegio de México, Carlos Marichal, describe cómo creció y decreció el sector paraestatal:

“.. en los años de 1920-1940 llegaron a existir 36 empresas paraestatales, entre 1941 y 1954 unas 144, entre 1955 y 1970 unas 272 y, finalmente, entre 1970 y 1982 un gran total de 1155. Posteriormente, la caída fue abrupta: el proceso de privatización que arrancó con la crisis de la deuda en 1982 llevó a la venta de un número creciente…: para 1986 solo existían 737 (…) 280 para 1990 (…) 213 en 1993. Hacia fines de 1996, el número se había reducido a 185…”.

“Después de 1970 fue ampliándose enormemente el abanico de las empresas estatales (…) llegó a superar el número de más de 1000 firmas. En este sector se fueron incluyendo firmas de todos los sectores y todos los colores, algunas siendo simples rescates y otros proyectos de tipo político/económico (…) en el decenio de 1970 se fue desvirtuando el concepto de lo que debían ser empresas estatales para entrar en una especie de anarquía organizativa…” que derivó en una “situación que empeoró gravemente como consecuencia del fuerte endeudamiento externo de las mayores empresas estatales”.

“Para 1981, casi la mitad de la deuda externa bruta (50%) era responsabilidad del sector paraestatal industrial mientras que casi 20% era de la banca paraestatal” y que en 1986 “la mayoría de éstas [las paraestatales] eran poco eficientes y contaban con deudas difícilmente pagables”.

Lo que Andrés Manuel no nos dice es que el sector paraestatal, originalmente promovido para detonar el desarrollo industrial y financiero del país, terminó siendo el negocio particular de la mayoría los funcionarios que se enriquecieron indebidamente al dirigir a las paraestatales, endeudaron al país y contribuyeron a su quiebra en 1982.

En realidad, las paraestatales nunca fueron riqueza del pueblo, sino de los políticos que manejaron al país durante décadas. Su venta no fue una transferencia de la riqueza del pueblo a particulares, más bien el Estado, al vender o cerrarlas, se libró de un problema insuperable.

El excelente análisis de Marichal está en https://tinyurl.com/y4ghyuyx

 

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Número 33 - Septiembre 2019
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