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¿Quién está a cargo?

Viernes, 30 de Enero 2015 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Con esta pregunta idiota he intitulado tres columnas que se han publicado en este espacio.

La del 15 de mayo de 2011 se refirió a la manera en que la delincuencia organizada es capaz de dejar montones de cadáveres en las calles de nuestras principales ciudades o de transportarse de un lugar a otro sin ser detectada por ninguno de los miles de soldados, marinos o policías municipales, estatales y federales que, por lo menos en teoría, patrullan las calles y caminos del país.

En la del 16 de octubre de 2012 comenté sobre la irresponsabilidad de los encargados de administrar los hospitales públicos, las empresas paraestatales, las cárceles, los tribunales y los gobiernos estatales.

El 7 de mayo de 2013 escribí sobre una pipa de gas que se estrelló un día antes, “a eso de las 5:30 (Hora del Centro), a la altura del kilómetro 14 de la carretera México-Pachuca, en el municipio de Ecatepec, Estado de México… el chofer de la pipa conducía a exceso de velocidad, perdió el control y se estrelló contra un muro. La pipa, con capacidad de 35,000 litros explotó de inmediato, matando a entre 20 y 23 personas, hiriendo a entre 26 y 35 personas”.

Al comentar sobre ese accidente, señalé que “el desorden que se manifiesta en la falta de vigilancia que existe en nuestras carreteras permite que quien quiera maneje a velocidades muy superiores a las autorizadas, poniendo en riesgo su vida y las de otros”.

Añadí que “lo que ocurrió ayer en la mañana no debe sorprender a nadie. Era algo que iba a ocurrir tarde o temprano. Sobre la carretera México-Pachuca, la México-Querétaro, la México-Toluca, la México-Cuernavaca, por mencionar las que utilizo regularmente, la mayoría de los autobuses y camiones circulan siempre a exceso de velocidad. Los autobuses particulares y los que son propiedad de empresas de segunda y tercera categoría llevan a seres humanos que están en peligro de muerte mientras dure el recorrido. Los camiones de carga y los tractocamiones que jalan uno o dos remolques son los dueños de la carretera y pobre de aquél que no se quite de su camino”.

Predije que “dentro de un mes, y tal vez exagero y sea menos tiempo, el accidente será olvidado como lo han sido muchos otros en donde el número de muertos fue mucho mayor que el de ayer”.

Concluí esa columna preguntando: “¿Dónde ocurrirá el próximo accidente donde morirán decenas de personas? ¿Tal vez en el Periférico de la Ciudad de México, en donde por las mañanas circulan a exceso de velocidad dentro de sus carriles interiores los destartalados camiones de Vidriogas y otras gaseras?”.

Las dos personas muertas y 66 heridas en la explosión de una pipa que ayer descargaba gas en la Clínica Materno-Infantil de Cuajimalpa son las víctimas más recientes de la irresponsabilidad de nuestras autoridades que permiten que sin mayor supervisión circulen y operen estos vehículos que son propiedad de empresas gaseras voraces que violan leyes y reglamentos con tal de ganar más dinero.

Como siempre, la autoridad, en este caso el jefe de gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, prometió que este caso se investigará a fondo. Lo que no explicó es porque su gobierno permite tantas irregularidades en el transporte del gas y otras substancias prohibidas.

¿Quién está a cargo? ¡Pregunta idiota!

Foto: www.milenio.com


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