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Los mandos militares tienen experiencia y conocimientos

Viernes, 12 de Abril 2019 - 13:10

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Eduardo Ruíz-Healy

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No me preocupa que el futuro primer comandante de la Guardia Nacional (GN) sea un militar.

Quienes se oponen a que un soldado encabece lo que será la nueva encarnación de una corporación policiaca federal argumentan que los soldados no están adiestrados para realizar labores policiacas.

Sobre las diferencias que separan a soldados y policías se ha escrito bastante. La mayoría de los expertos coinciden en los siguientes puntos:

El objetivo de la policía es proteger a la población de los criminales: realiza labores de prevención del delito, persigue a los delincuentes, mantiene la seguridad pública y conserva el orden público.

El objetivo de las fuerzas armadas es disuadir invasiones hostiles extranjeras y, en caso de que ocurran, enfrentar a los invasores. También combatir en otros países para defender los intereses nacionales.

La policía vigila que los habitantes de un país obedezcan las leyes y actúa para que nadie las desobedezca. Asimismo, recopilan pruebas periciales para demostrar que alguien delinquió y con base en ellas arrestar a los sospechosos y presentarlos ante un tribunal que determinará su culpabilidad o inocencia.

Un militar no busca pruebas ni arrestar a nadie. Su objetivo es atacar al enemigo y tratar de vencerlo.

La policía está capacitada para interactuar casi todo el tiempo con la población civil, a la cual debe servir y proteger.

Las fuerzas armadas existen para combatir a militares extranjeros y hostiles, no para servir a la población civil, salvo en casos de desastres naturales.

La policía está legalmente facultada para arrestar a personas por supuestamente cometer un crimen, presentar a sospechosos ante un tribunal, confiscar bienes que sirvan de evidencia, ingresar a propiedad privada para buscar pruebas (ésta y otras actividades pueden requerir de una orden judicial para ser realizadas).

Los militares no tienen las facultades de los policías, aunque en varios países, como México, los soldados y marinos apoyan a la policía cuando ésta no puede enfrentar exitosamente por sí sola una situación.

Quienes se oponen a que un militar encabece la GN argumentan que por la naturaleza de sus funciones un soldado no tiende a respetar los derechos humanos y citan los casos en que las fuerzas armadas han incurrido en violaciones de los mismos.

Sin embargo, estos opositores al mando militar olvidan varias cosas. Entre ellas, que en nuestro país también la mayoría de los civiles que han dirigido las corporaciones policíacas han violado o permitido que regularmente se violen los derechos de miles de mexicanos. Es decir, un civil no garantiza automáticamente que esos derechos sean respetados.

También olvidan que los militares de alta graduación no solo poseen amplia experiencia práctica, sino que cuentan con avanzados estudios de posgrado donde se incluye el tema de derechos humanos. Es el caso del general de brigada Luis Rodríguez Bucio, quien hasta ayer fue el Presidente del Consejo de Delegados de la Junta Interamericana de Defensa, y que se retirará en agosto próximo para, como civil, dirigir a la GN. Su biografía puede consultarse en www.jid.org/?page_id=371.

El tiempo dirá quién tuvo la razón: si los opositores o los defensores de un mando militar al frente de la Guardia Nacional que, esperamos, sirva para combatir exitosamente al hampa.

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

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Sitio: ruizhealytimes.com


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Número 35 - Noviembre 2019
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