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La tragedia de VW

Jueves, 24 de Septiembre 2015 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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“¡Jamás volveré a comprar un coche de esa empresa tramposa!”, es el comentario que me han hecho varias personas que están enteradas del crimen perpetrado por la automotriz alemana Volkswagen (VW) contra el medioambiente global y quién sabe cuántas personas en Estados Unidos y alrededor del mundo.

El haber adulterado los programas de medición de contaminantes de unos 11 millones de vehículos que desde 2009 a la fecha ha vendido en todo el mundo le ha costado hasta ahora a VW una perdida en su valor de capitalización del 31%, equivalente a 22,000 millones de dólares y el puesto a quien hasta ayer fue su presidente mundial, Martin Winterkorn. La empresa anunció que ha reservado la mitad de sus utilidades del año pasado, 6,500 millones de euros, para corregir las unidades cuyo software fue manipulado. Sin embargo, la agencia ambiental estadounidense, el Environmental Protection Agency (EPA), advirtió que podría multar a la alemana con hasta 18,000 millones de dólares.

Y las pérdidas podrían acumularse cuando los consumidores de todo el mundo, como los que han hablado conmigo aquí en México, decidan castigar a VW dejando de comprar un porcentaje importante de vehículos de sus marcas VW, Seat, Skoda, Audi, Porsche, Bugatti, Lamborghini y Bentley. Después de todo, si la empresa fue capaz de hacer lo que hizo con dos de sus marcas más populares, VW y Audi, ¿quién nos asegura que no cometió actos similares con las otras?

Crear una imagen confiable a una marca es resultado de años de trabajo cuidadoso y tenaz. Destruirla es cuestión de segundos. El tiempo nos dirá qué tan perjudicada resulta cada una de las marcas del Grupo VW.

De acuerdo con el Índice Global de Marcas 2014 de Interbrand, tan solo la marca VW tenía un valor de 13,716 millones de dólares, Audi valía 9,831 millones de dólares y Porsche 7,171 millones.

Ahora bien, el crimen de VW podría representar una verdadera tragedia para México en lo general y para el estado de Puebla en lo particular. De acuerdo con Luis Miguel González, director editorial del diario defeño El Economista y colaborador semanal en mi programa de radio y TV, la inmensa planta de VW en Puebla y todas las empresas que la proveen de diversos insumos, productos y servicios generan aproximadamente el 40% del producto interno bruto estatal. El 43% de la producción de esa planta se exporta a Estados Unidos y en los últimos tres años envió a ese país 110,000 automóviles con el motor EA189, el mismo que fue programado para disfrazar sus niveles de contaminación.

La tragedia sería que VW viera un descenso de sus ventas en México y en los demás países en donde vende vehículos fabricados en su planta poblana. En Estados Unidos, en donde apenas tiene una participación del 4.8% del mercado, se pronostica una baja importante de sus ventas como resultado del escándalo detonado precisamente en ese país. No hay que ser muy creativo para imaginar la forma en que un rechazo de la marca por parte de los consumidores mexicanos y estadounidenses afectaría la producción de la planta poblana y por consecuencia a la economía de Puebla. Muchas empresas que dependen de VW en México podrían quebrar y miles de personas quedar sin empleo. El gobernador panista Rafael Moreno Valle enfrentaría una crisis económica que podría descarrilar sus aspiraciones presidenciales.

La tragedia de VW no solo afecta a la empresa. Perjudica a todos los países en donde ésta tiene una presencia importante, entre ellos el nuestro.


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Número 35 - Noviembre 2019
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