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La influencia del Sistema 1 pone en riesgo a la democracia

Miércoles, 04 de Septiembre 2019 - 12:55

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Eduardo Ruíz-Healy

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Daniel Kahneman es el psicólogo que en 2002 ganó el Premio Nobel de Economía, junto con el economista Vernon Smith, por “haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre”.

En octubre de 2011 Kahneman publicó su libro Thinking, Fast and Slow (Farrar, Straus and Giroux; New York), el cual se convirtió en bestseller de The New York Times, ganó el Premio Mejor Libro del Año 2011 de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y fue seleccionado por el New York Times Book Review, el diario canadiense Globe and Mail, la revista británica The Economist y el periódico neoyorquino The Wall Street Journal, como uno de los mejores libros de ese año. La traducción española se titula Pensar rápido, pensar despacio (Penguin Random House, Barcelona, 2013).

Farrar, Straus and Giroux describe así al libro: “Kahneman nos ofrece una revolucionaria perspectiva del cerebro y explica los dos sistemas que modelan cómo pensamos. El Sistema 1 es rápido, intuitivo y emocional, mientras que el Sistema 2 es más lento, deliberativo y lógico. Kahneman expone la extraordinaria capacidad (y también los errores y los sesgos) del pensamiento rápido, y revela la duradera influencia de las impresiones intuitivas sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta”.

Para investigar cómo los Sistemas 1 y 2 afectan la percepción que la gente tiene de la política, los catedráticos e investigadores Gerry Stoker (universidades de Canberra y Southampton), Colin Hay (Centro de Estudios Europeos de Ciencias Po, Paris) y Matthew Barr (Universidad de Southampton), realizaron un estudio por medio de grupos focales “para identificar las percepciones, creencias, actitudes y entendimientos de los participantes sobre política y conducta política…”.

Sus conclusiones aparecieron en septiembre de 2015 en la revista trimestral británica European Journal of Political Research y sirven para entender muchas de las actitudes de la gente en torno a la política y los políticos.

Con base en su estudio escriben que “Una fuerte tendencia emerge de manera consistente en todos los grupos en que, en el modo de pensamiento rápido [Sistema 1], los participantes son notablemente más negativos y despectivos sobre el funcionamiento de la política que en el modo de pensamiento lento [Sistema 2]. Un enfoque de pensamiento rápido entre los ciudadanos puede ser lo suficientemente bueno como para respaldar el intercambio político convencional, pero a costa de apoyar una negatividad general sobre la política y la forma en que funciona (…) romper el ciclo del pensamiento rápido podría no ser sencillo debido al dominio del pensamiento rápido”.

Si nos atenemos a lo que escriben Stoker, Hay y Barr, es evidente que en México y otros países hay, entre muchos de los que analizan y comentan asuntos políticos, un exceso de intuición y emoción y una escasez de deliberación y lógica.

Muchos de los que opinan en los medios tradicionales y redes sociales estimulan, queriéndolo o no, el pensamiento rápido (Sistema 1) de quienes conforman sus audiencias (a costa del pensamiento lento o Sistema 2) y eso pone en riesgo al sistema democrático, ya sea en México o en muchos otros países.
 

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Número 35 - Noviembre 2019
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