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La impunidad, una constante

Viernes, 23 de Diciembre 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Nunca sabremos cuantas personas murieron en los sismos que los días 19 y 20 de septiembre de 1985 golpearon a la Ciudad de México. Durante la dictadura perfecta que ejercieron los presidentes “revolucionarios” (desde Álvaro Obregón en 1920 hasta Ernesto Zedillo en 2000) la información que llegaba al público era cuidadosamente filtrada y controlada por el gobierno para que no se conociera todo lo negativo que ocurría en el país.

El número de víctimas que dejaron los terremotos del 85 varía según la fuente que lo proporcione. Los funcionarios y organismos federales nunca se pusieron de acuerdo sobre la cantidad y hasta Ramón Aguirre Velázquez, el entonces jefe del Departamento del Distrito Federal, se contradijo sobre la cifra, primero asegurando que eran 2,000 los muertos y luego que eran unos 6,500.

De acuerdo a la Secretaría de la Defensa Nacional, hubo 2,000 víctimas fatales, el IMSS calculó que entre 3,000 y 6,000, la Cruz Roja Mexicana informó que fueron 15,000, la agencia noticiosa AFP reportó entre 10,000 y 30,000 y el Sistema Sismológico Nacional fijo el número en 40,000.

Varios edificios públicos y privados se vinieron abajo o quedaron irremediablemente dañados los días 19 y 20 de septiembre, entre ellos un buen número de edificaciones construidas por el gobierno federal o el del DF. De los edificios que albergaban oficinas, escuelas u hospitales públicos que se desplomaron o tuvieron que ser demolidos después destacan: la sede de la Secretaría de Marina, la de la Procuraduría General de Justicia del DF, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP); la sede de la Secretaría del Trabajo, la Secundaria No. 3, el Hospital Juárez, ocho edificios del Centro Urbano Benito Juárez, 12 edificios del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, la sede de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (Centro SCOP), el Tribunal Superior de Justicia del DF, Hospital General, edificios del Centro Médico del IMSS, sede de Nacional Financiera, sede de la Secretaría de Pesca y otros.

Una lista de los edificios que se cayeron o tuvieron que ser demolidos después de los sismos puede verse en es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Edificios_derrumbados_por_el_Sismo_de_1985.

Después de los terremotos se comentó como varios de estos edificios se vinieron abajo porque en su construcción se utilizaron materiales que no satisfacían las normas mínimas de seguridad o, de plano, eran de ínfima calidad. En la mayoría de los casos la edificación estuvo a cargo del propio gobierno o de contratistas privados supervisados por las autoridades.

Sin embargo, pese a las anomalías en muchas de las construcciones, nadie resulto ser responsable. Se mencionaron nombres, pero nadie fue nunca acusado de permitir que se construyeran edificios defectuosos que resultaron ser la tumba de cientos de personas.

La impunidad es la constante que caracteriza a todas las tragedias mexicanas.


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Número 33 - Septiembre 2019
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