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La educación, negocio que no beneficia a estudiantes y maestros

Jueves, 28 de Marzo 2019 - 13:20

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Eduardo Ruíz-Healy

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Hacen mucho dinero sin proporcionar una educación de alta calidad los dueños de las innumerables escuelas primarias, secundarias, preparatorias, tecnológicas y universidades patito que las autoridades han autorizado desde hace décadas.

Lo mismo puede decirse de los directivos de gran parte de las escuelas y universidades públicas que no preparan a niños, adolescentes y jóvenes adultos para enfrentar la realidad laboral de nuestra época.

También se enriquecen desmedidamente la mayoría de los dirigentes sindicales, tanto los del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como sus archienemigos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Y no quedan fuera del negocio muchos de quienes desde hace décadas y hasta el 30 de noviembre pasado ocuparon los principales cargos dentro de la Secretaría de Educación Pública, las secretarías de educación estatales y los diversos organismos públicos creados para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios educativos.

Por otro lado, los que siempre han estado fuera de este negocio son los estudiantes que no han recibido ni reciben una educación de alta calidad; los padres de familia que han visto, ven o verán que sus hijos no tienen los conocimientos necesarios para obtener ingresos adecuados, pese a sus esfuerzos; y los maestros, que nunca han sido bien pagados y capacitados.

Algunos datos que muestran el fracaso del sistema educativo:

El estudio Panorama de la Educación 2017 elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señala que de 100 niños que inician la primaria, solo 21 terminan la universidad y que solo el 17% de los mexicanos de entre 25 y 64 años ha cursado la educación superior, porcentaje muy por debajo del promedio de 37% para los 36 países miembros del organismo internacional.

También el examen trianual PISA, realizado en 2015 por la OCDE entre 540 000 alumnos de 15 años de edad de 73 países, muestra la crisis educativa del país.

En las pruebas de ciencia, matemáticas y lectura, los jóvenes mexicanos obtuvieron calificaciones muy por debajo del promedio para los 73 países. La calificación promedio OCDE en ciencias fue de 490, la de los mexicanos fue de 408; el promedio OCDE en lectura fue de 493, el de los mexicanos fue de 423; y el promedio OCDE en matemáticas fue de 496 mientras que el de los mexicanos fue de 416.

Las calificaciones que en promedio obtuvieron los adolescentes de nuestro país están muy por debajo de las que lograron los quinceañeros singapurenses, quienes quedaron en primer lugar en cada una de las tres pruebas: 564 en matemáticas, 535 en lectura y 554 en ciencia.

Los datos apuntados arriba muestran que la reforma educativa aprobada en el sexenio pasado no contribuyó a elevar el nivel educativo. Habrá que ver si los resultados del examen PISA 2018 muestran algún avance importante.

El Congreso de la Unión derogará estos días la llamada reforma educativa peñista y aprobará la que ha propuesto el presidente Andrés Manuel López Obrador. Habrá que ver si ésta logra transformar el mediocre sistema educativo del país.

Mientras, la educación seguirá siendo un gran negocio, menos para aquellos a quien debería realmente beneficiar.

 

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Número 30 - Junio 2019
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