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El Reloj del Apocalipsis

Viernes, 23 de Enero 2015 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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La revista Bulletin of Atomic Scientists fue fundada en 1945 por un grupo de físicos que habían participado en el Proyecto Manhattan que dio origen a la bomba atómica. Los científicos, después del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, decidieron fundar la revista para advertirle al mundo sobre los riesgos y la destrucción que podría acarrear una guerra atómica y pugnar por el control internacional de las armas nucleares.

Con los años, la revista abordó otros temas que hoy analiza y discute, como son las armas de destrucción masiva, el cambio climático, las tecnologías emergentes y las enfermedades.

En 1947 la revista empezó a publicar lo que se conoce como el Reloj del Apocalipsis, que indica que tan cerca está el mundo a un desastre global. Hasta 2007 el reloj solo tomaba en cuenta la posibilidad de una guerra nuclear, pero desde hace año también considera el cambio climático.

El Reloj, que cuelga de la pared una oficina de la revista en la Universidad de Chicago, no es el producto de una mente chiflada; todo lo contrario. Desde 1947 es mantenido por los miembros del Comité de Ciencia y Seguridad de la publicación, quienes a su vez son asesorados por su Comité Directivo y su Comité de Patrocinadores, incluidos 17 ganadores del Premio Nobel. Mientras más se acerque la manecilla larga del reloj a la medianoche más cerca está el mundo de un desastre global. En www.thebulletin.org puede verse quienes integran estos comités.

Cuando empezó a caminar, en 1947, el Reloj del Apocalipsis indicaba que eran las 23:53. Es decir, que faltaban 7 minutos para la medianoche o el desastre global.

Desde 1947, el reloj se ajustó 21 veces, en 1949, 1953, 1960, 1963, 1968, 1969, 1972, 1974, 1980, 1981, 1983, 1984, 1988, 1990, 1991, 1995, 1998, 2002, 2007, 2010 y 2012.

La vez que más cerca estuvo la manecilla larga a la medianoche fue en 1953, cuando se colocó a 2 minutos de las 12 despues de que Estados Unidos y la Unión Soviética realizaron pruebas termonucleares a nueve meses de distancia el uno del otro.

El año en que más lejos estuvo la manecilla de la marca de las 12 fue en 1991, cuando se colocó a 17 minutos de la medianoche después de que Estados Unidos y la Unión Soviética firmaran el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, primero, y se disolviera la Unión Soviética, después.

Ayer, el Bulletin of Atomic Scientists anunció el vigesimosegundo ajuste al Reloj del Apocalipsis, adelantándolo de las 23.55 horas en que lo fijo en 2012 a las 23.57 horas. Es decir, que para los científicos que colaboran con la revista solo faltan 3 minutos para que ocurra un desastre nuclear o ambiental a nivel global.

La revista señaló las siguientes razones para delantar la manecilla: “Cambio climático desenfrenado, modernizaciones de las armas nucleares globales y los descomunales arsenales de armas nucleares representan amenazas extraordinarias e innegables a la existencia de la humanidad, y los líderes mundiales no han podido actuar con la velocidad o en la escala necesaria para proteger a los ciudadanos de una potencial catástrofe. Estas fallas de liderazgo político ponen en peligro a cada persona en la Tierra. A pesar de algunos modestos acontecimientos positivos en el escenario de cambio climático, los esfuerzos actuales son totalmente insuficientes para evitar un catastrófico calentamiento de la Tierra. Mientras tanto, los Estados Unidos y Rusia han emprendido programas masivos para modernizar sus tríadas nucleares — socavando los tratados existentes. El reloj está ahora a sólo tres minutos para la medianoche porque los líderes internacionales han fallado en el cumplimiento de su deber más importante — garantizar y preservar la salud y la vitalidad de la civilización humana.”

El ajuste más reciente al Reloj del Apocalipsis se realizó apenas 10 días después de que el Foro Económico Mundial publicara su Global Risks Report 2015, en el cual enumeró los 10 riesgos globales en términos de probabilidad: Conflictos entre Estados con consecuencias regionales; Fenómenos climáticos extremos; Ingobernabilidad de los países; Colapso o crisis de Estado; Desempleo y subempleo estructural; Catástrofes naturales; Falta de adaptación al cambio climático; Crisis del agua; Fraude o robo de datos, y; Ataques cibernéticos.

2015 se ve como un año complicado. El Reloj camina…



Número 32 - Agosto 2019
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