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El PRD se quedó sin caudillos y sin votos

Lunes, 16 de Julio 2018 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Fundado en el 5 de mayo de 1989 por disidentes priistas, militantes de partidos izquierdistas y exguerrilleros, el PRD vive hoy el peor momento de su historia después de las elecciones del 1 de julio pasado, en donde apenas obtuvo el 2.87% de los votos emitidos en la elección presidencial, el 5.36% en la elección de senadores y el 5.35% en la de diputados federales.

El partido fue incapaz de retener las gubernaturas de tres de los cuatro estados que gobernaba – Ciudad de México, Morelos y Tabasco – mientras que el gobernador perredista de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, renegó de su partido al pronunciarse a favor del candidato presidencial priista José Antonio Meade dos meses antes de la pasada elección.

En el Senado, en donde en 2012 empezó teniendo 22 senadores, sólo tendrá ocho a partir del 1 de septiembre entrante.

En la Cámara de Diputados, en donde en 2012 ganó 104 curules, cantidad que disminuyó a 56 en la elección de 2015, habrá ahora solo 21 perredistas.

Los líderes de la corriente Nueva Izquierda y virtuales dueños del PRD, Jesús Ortega (antes militante de los partidos Socialista de los Trabajadores y Mexicano Socialista) y Jesús Zambrano (exguerrillero de la Liga Comunista 23 de Septiembre), conocidos como Los Chuchos, pasarán a la historia como los responsables de la del reciente desastre perredista.

Desde su fundación, el PRD se caracterizó por ser un partido de caudillos. El primero fue el exgobernador priista de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas, que en 1988 fue el candidato presidencial del Frente Democrático Nacional, coalición conformada por los ya extintos partidos Mexicano Socialista, Auténtico de la Revolución Mexicana, Del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y Popular Socialista). Del FDN nació el PRD y Cárdenas fue su líder indiscutible y candidato presidencial en 1994 y 2000.

Después de quedar en tercer lugar en la elección presidencial de 2000, la influencia de Cárdenas disminuyó y su posición fue ocupada por su protegido Andrés Manuel López Obrador, que ese mismo año ganó la jefatura de gobierno del Distrito Federal y que antes, como presidente nacional del PRD, logró que su partido ganara las gubernaturas del DF, Baja California Sur, Tlaxcala y Zacatecas y que en las elecciones de 1997, obtuviera la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa del DF y la mayor cantidad de diputaciones federales que hasta ahora haya tenido dicho partido.

AMLO fue el candidato presidencial perredista en 2006 y 2012, perdiendo por muy estrecho margen la primera vez. Después de su segunda derrota se separó del PRD y en 2014 constituyó el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), que en 2011 fundó como una asoción política.

Al quedarse sin caudillo empezó el principio de lo que puede ser el fin del PRD, que fue incapaz de dejar de basar su éxitos en alguna figura señera como lo fueron Cárdenas y AMLO y conformarse como un verdadero partido político.


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Número 28 - Abril 2019
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