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El debate chiquito

Miércoles, 05 de Octubre 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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El primero y único debate entre los candidatos vicepresidenciales de Estados Unidos se realizó ayer en la Universidad de Longwood, en la pequeña población de Farmville, en el estado de Virginia.

De entrada, para la mayoría de los analistas y el público en general este debate careció de la importancia que tuvo el primero entre los candidatos presidenciales y que tendrán los dos siguientes entre Hillary Clinton y Donald Trump, los días 9 y 19 de este mes.

Sin embargo, creo que fue sumamente importante la discusión que anoche sostuvieron el senador demócrata por Virginia, Tim Kaine, y el gobernador republicano de Indiana, Mike Pence. Después de todo, uno de ellos será el próximo vicepresidente y estará, como dice una vieja frase, a solo un latido cardiaco de distancia de la presidencia.

Kaine, de 58 años de edad, es compañero de fórmula de Clinton, quien tendrá 69 años al asumir la presidencia, si es que gana la elección de noviembre venidero. Pence, de 57 años, es compañero de Trump, quien tiene 70 y los seguirá teniendo hasta el 14 de junio del año entrante. O sea, por la edad de que tienen ambos candidatos presidenciales y el desgaste físico que causa desempeñar la presidencia estadounidense (véase el envejecimiento de Barak Obama después de casi ocho años en el cargo), no es descabellado suponer que en el período 2017-2021 pudiera fallecer o quedar imposibilitado el próximo presidente estadounidense.

Por lo anterior, para mí era muy importante ver anoche qué decían y cómo se conducían Kaine y Pence, y la verdad es que el debate de ambos fue mucho más interesante y de mayor altura que la que hace unos días sostuvieron Clinton y Trump, evento que echó a perder la nada sorprendente vulgaridad del republicano.

Tanto Pence como Kaine son políticos profesionales que saben debatir, defender sus puntos de vista y atacar los del contrario, evadir responder lo que no quieren contestar, ser agresivos cuando deben serlo, mostrar sus emociones cuando les conviene. Todo eso es lo que hizo que el debate de anoche fuera una grata experiencia.

¿Quién ganó? Creo que todo quedó en un empate.

Pence se negó a defender los insultos que Trump ha lanzado contra latinos, mujeres y musulmanes y menos a pedir perdón por lo que ha dicho su compañero de fórmula, pero demostró ser un republicano conservador de la vieja guardia. Demostró ser mejor para criticar a Clinton que para defender a Trump. También supo defender sus propias posiciones.

Kaine supo criticar continuamente a Trump y nunca cedió en sus ataques. Durante los 90 minutos del debate le recordó al público todo lo malo que ha dicho el candidato presidencial republicano. También defendió exitosamente a su compañera de Fórmula. Al principio de la discusión se vio acelerado y un tanto agresivo, calmándose después de unos 15 o 20 minutos.

En conclusión, el debate de los vicepresidenciales no alterará las encuestas que por el momento indican que la mayoría de los probables votantes se inclinan por Hillary Clinton.

¿A quién me gustaría ver como presidente en caso de que el próximo presidente de Estados Unidos muriera o quedara impedido para seguir en el cargo? Definitivamente, a Kaine, porque comparto más sus posiciones que las que sostiene Pence.

El debate de ayer no fue chiquito. Ojalá que algún día viéramos uno similar en México, aunque lo dudo mucho.


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Número 32 - Agosto 2019
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