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El cinismo de Moreira

Lunes, 08 de Febrero 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Hasta ahora ha corrido con suerte. Ninguna de las investigaciones realizadas en México, Estados Unidos y España en torno a sus actividades financieras han podido demostrar que cometió algún delito durante los 1,861 días en que fue gobernador de Coahuila.

Es más inocente que la inocencia misma a pesar de que bajo su administración la deuda del gobierno coahuilense aumentó 10,426%, de los 323 millones de pesos a los 34,000 millones de pesos.

Ha dicho que lo engañaron las personas en quienes confió el manejo de los recursos financieros del estado y que por eso no se dio cuenta de que su gobierno se endeudó al ritmo de 18,096,184.45 pesos diarios.

Tan ocupado estaba Humberto Moreira enamorándose de quien es su actual esposa y bailando con ella al ritmo que le pusieran que no se percató que día tras día, durante los cuatro años, un mes y cuatro días en que fue gobernador supuestamente entraron a las arcas públicas poco más de 18 millones de pesos. Día tras día.

Tanto confió en sus subordinados que nunca les preguntó cómo se financiaba su gobierno y de dónde provenían los cuantiosos recursos económicos que, según algunos malpensados, sirvieron para financiar las campañas de candidatos priístas a cinco gubernaturas y la de un candidato presidencial.

En suma, Moreira no cometió ningún delito cuando fue gobernador. Por lo menos eso nos han dicho hasta ahora la Procuraduría General de la República (PGR), la Fiscalía Anticorrupción de España y el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

En México, la PGR lo declaró inocente después de anunciar que no pudo encontrar prueba alguna de que estuviera inmiscuido en el inexplicable e injustificado endeudamiento del gobierno que encabezó. Los malos fueron otros, determinaron los investigadores del Ministerio Público Federal.

En conclusión, si de algo es culpable Moreira es de haber sido un funcionario indolente, irresponsable e inepto que supuestamente nunca se dio cuenta de que sus colaboradores usaban documentos falsificados para sobreendeudar al gobierno que encabezaba.

También se le puede acusar de ser un cínico desvergonzado, porque a pesar de ser el principal responsable del hiperendeudamiento del gobierno de Coahuila, hace unos días anunció que regresará a la política y que buscará ser elegido a un cargo de elección popular, tal vez el de presidente municipal de Saltillo.

El cinismo de Moreira no tiene límite. Como también no tendría límite la estupidez de los coahuilenses si votaran a su favor en el caso en que él fuera el candidato del PRI u otro partido para un cargo de elección popular.


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Número 33 - Septiembre 2019
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