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Alianza grotesca

Lunes, 30 de Mayo 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Ahí están, subidos en un templete, atrás de ellos ondean banderas del derechista y conservador PAN y del izquierdista y progresista PRD. El personaje central en esta fotografía es un individuo que hizo su carrera en el PRI, aprovechando la influencia y poder de su hermano mayor, quien de 1981 a 1987 fue gobernador del estado, luego Secretario de Turismo, embajador en Cuba, senador, presidente nacional del PRI y finalmente Secretario de Energía en el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto.

El personaje que aparece flanqueado por los gobernadores perredistas de Michoacán, Silvano Aureoles, y de Morelos, Graco Ramírez, fue, gracias a su hermano Pedro, Tesorero del Municipio de Solidaridad (2002-2005), Secretario de Turismo de Quintana Roo (2005-2006), presidente municipal de Solidaridad (2005-2009), diputado federal (2009-2012) y, de diciembre de 2012 a febrero de 2016, subsecretario de Turismo en el gabinete de Peña Nieto.

Renunció al PRI en diciembre de este año porque, después de apoyarlo durante cinco años, de repente se dio cuenta que no estaba gobernando bien el actual gobernador priista de Quintana Roo, Roberto Borge. ¡Ah!, y también porque el PRI no lo hizo su candidato a la gubernatura de su estado.

Así, después de 14 años de ser priista de hueso colorado, Carlos Joaquín González vio la luz y abandonó el partido al que todo le debe para convertirse en el candidato de la alianza grotesca que concertaron el PAN y el PRD en Quintana Roo.

La misma escena grotesca se repitió en Oaxaca, en donde el candidato del PAN-PRD a la gubernatura, el ex priista José Antonio Estefan Garfias, aparece flanqueado por los antes mencionados Ramírez y Aureoles y el candidato panista a la presidencia municipal de Oaxaca, Sergio Bello. En la fotografía, atrás de ellos, se ven centenas de banderas panistas y perredistas.

Estefan, al igual que Carlos Joaquín, le debe todo lo que es al PRI, inclusive los 28 millones de dólares que, según un reciente reportaje del periódico defeño El Financiero, hace tiempo tuvo depositados en una cuenta a su nombre en el Commerce Bank de San Antonio, Texas.

Estefan renunció al PRI en enero de 2015 mediante una carta que hizo pública en la que anotó que “en esta ocasión es mi obligación decir que no comparto las acciones que ha tomado esa institución [el PRI] en Oaxaca al haber cedido a intereses personales por sobre los principios democráticos y, con ello, lesionar la vida interna de la organización restando legalidad a los procesos internos de participación”. Los principios democráticos que el supuesto multimillonario de repente decidió defender, tras décadas de ignorarlos, fueron la causa de su renuncia aunque la verdadera razón es que su entonces partido no lo hizo candidato a una diputación federal, como sí lo hizo en 1997, utilizando los mismos procedimientos que esta vez no le gustaron.

Las encuestas indican que a Carlos Joaquín y José Antonio Estefan no les irá muy bien en las elecciones que se realizarán en sus respectivos estados el próximo domingo. A los partidos que los postularon sí, porque obtendrán los votos necesarios para mantener sus respectivos registros y seguir recibiendo millones de pesos de nuestros impuestos.

Aparentemente, los votantes ya se hartaron de estas alianzas grotescas en donde los principios e ideologías valen un cacahuate y los candidatos cambian de partido con la misma facilidad con que se cambian sus calzones. El domingo entrante veremos si es cierto esto o no.


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Número 33 - Septiembre 2019
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