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1997

Viernes, 14 de Noviembre 2014 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Revisando mi archivo encontré las columnas que en 1997 publiqué en ¡Buenos Días! Fax/Internet, diario electrónico que en aquel entonces dirigía. Me puse a leerlas y concluí que en nuestro surrealista país no pasa nada y al mismo tiempo sucede mucho.

He aquí porque lo afirmo.

El 27 de febrero de 1997, escribí: “Desde cuando Luis Echeverría era presidente hasta nuestros días, se ha comentado insistentemente como burócratas de primer nivel, incluso miembros de los gabinetes presidenciales, han obtenido ingresos extras por proteger a los narcos. En varias publicaciones periódicas y libros están anotados casos como el del secretario de Gobernación del echeverriato, Mario Moya Palencia, quien supuestamente protegió a Sicilia Falcón, aquel que se hizo célebre por las toneladas de mariguana que exportó a EEUU”.

Esto es lo que escribí el 3 de abril de ese año: “Ayer se dio a conocer que 40 de los más de 80 rifles AR-15 que el Ejército Mexicano decomisó del EZLN en enero de 94 fueron, según el gobierno de EEUU, vendidas originalmente a las fuerzas armadas de nuestro país. Hasta el momento las autoridades correspondientes no han explicado cómo fueron a parar a manos de Marcos y sus seguidores estos rifles que supuestamente obraban en poder del ejército cuando su comandante en jefe era Carlos Salinas de Gortari. ¿Cómo las obtuvo Marcos? ¿Quién se las dio? ¿Se encubrirá a los responsables?”.

El 19 de diciembre de 1997, al analizar lo que había sido el año que terminaba, escribí: “1997 pasará a la historia como el año en que la violencia y la inseguridad se institucionalizaron en la mayoría de las ciudades mexicanas, en una buena cantidad de estados de la república y en las zonas rurales más pobres. Narcotraficantes, asaltantes, secuestradores, homicidas, banqueros defraudadores, entrenadores de fútbol multiasesinos, asaltabancos, ladrones, rateros, robachicos, robacoches, narcomilitares, narcojudiciales, narcopolicías y demás criminales especializados se adueñaron de la República Mexicana sin que fuerza pública, civil o militar, demostrara poder hacer algo para evitarlo y así garantizar la vida y las pertenencias de los habitantes del país”.

Han pasado 17 años...

Pese a la evidencia en su contra, Moya Palencia murió en 2006 sin que se investigaran sus vínculos con el narcotraficante cubano Alberto Sicilia Falcón, quien quedó libre en 1994 después de pasar años en cárceles mexicanas. No pasó nada.

Hasta ahora nadie ha explicado como 40 rifles AR-15 propiedad de la Secretaría de la Defensa Nacional llegaron a manos del Comandante Marcos y sus guerrilleros del EZLN. No pasó nada.

Y 1997 pasó a la historia como “el año en que la violencia y la inseguridad se institucionalizaron en la mayoría de las ciudades mexicanas, en una buena cantidad de estados de la república y en las zonas rurales más pobres”. Y los años subsecuentes han sido cada vez peores. Sucedieron muchas cosas.


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Número 33 - Septiembre 2019
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