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México Dividido… ¿Estará Listo para Enfrentar lo que Viene?

Jueves, 09 de Abril 2020 - 12:50

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Al presidente de México le ha llovido sobre mojado. Antes de la pandemia, ya había una inconformidad manifiesta de los sectores productivos de la población por su forma de gobernar y ahora, con la crisis provocada por el maldito coronavirus, la inconformidad es casi total. Preocupante, muy preocupante. Debo decir que como resultado del informe que pronunció el domingo pasado, no he visto una entrevista o leído una columna favorable. ¡Se quedó muy corto, dicen! 

Miento, leí un artículo que es vergonzante en La Jornada del doctor John H. Ackerman.

Básicamente, ante la crisis, la propuesta del presidente consiste en no endeudar al país ni sustituir sus programas, acciones que, entiendo, serían para darle recursos suficientes al deficiente sistema de salud para poder proteger a los mexicanos, lo cual es urgente. Cuando uno escucha la opinión de los verdaderos especialistas, el Sistema de Salud es incapaz para poder enfrentar el tsunami que viene.

Carlos Salazar Lomelín, el mero mero del Consejo Coordinador Empresarial, que había tenido una buena relación con el presidente, presentó una propuesta de su gremio y convocó a un Gran Acuerdo Nacional a Favor de México ante la negativa del presidente que “le cerró la puerta”.

El presidente insiste en que la crisis es pasajera y se adelanta:

Bueno, primero, que salgamos de la emergencia sanitaria y luego nuestro programa de recuperación económica, con tres ejes, que esto es lo que los descontrola (a los opositores), porque no se hacía antes.

Primero, fortalecer a la mayoría de la población, a los pobres, garantizar apoyos para 22 millones personas en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.

Segundo, otorgar dos millones 200 mil créditos en total, porque aquí estamos hablando de un millón para pequeñas empresas familiares, pero además son créditos de vivienda y además créditos también personales a los trabajadores al servicio del Estado, en total son dos millones 200 mil.

Y tres, la creación de dos millones de empleos.

Nosotros sostenemos que con estas tres medidas va a reaccionar la economía, va a haber una derrama económica, va a haber empleos, se va a fortalecer el consumo, el mercado interno y vamos a salir adelante.

¿Y sí no salimos bien librados de la emergencia sanitaria? Hoy se informa que se han perdido más de 350 000 empleos formales y esto apenas empieza. Y en el sector informal cuántos no habrá. La cuenta de los infectados del virus y muertos sube todos los días... ¿En su pico de la pandemia habrá suficientes camas para atenderlos? Lo dudo.

En su informe, don Andrés Manuel sugirió que su propuesta seguramente será un “nuevo modelo económico mundial”, ¡qué fatuo…! ¿No es verdad?

Sigue obcecado en continuar con sus proyectos: Tren Maya, Santa Lucía y Refinería. Y asegura que sus programas sociales son un éxito: otorgar una mensualidad a los jóvenes para capacitarse como aprendices en empresas, talleres y negocios, en donde se supone trabajan. Pueden fracasar, pues ¿qué va a suceder cuando por efectos de la pandemia no sobrevivan esos centros de trabajo?

El programa de “Sembrando Vida” deja mucho que desear. En mi experiencia, hacer crecer árboles maderables y frutales suena muy bien, pero para que sea un programa exitoso hay que saber comercializarlos. ¡Tarea nada fácil! Y quiere extender el programa al doble, cuando la crisis ya llegó. 

Adelantar la pensión a los adultos mayores está bien, no resuelve realmente su problema, pero de algo les sirve. Los 45 mil millones de pesos que cuesta el programa tiene un sistema de reparto caro y malo. Cuando menos los “servidores de la nación” que reparten ese dinero tienen trabajo.

El presidente determinó, como cuando convoca a sus consultas, que se acaba con el otorgamiento del aguinaldo de los servidores públicos y baja, de un tajo, los sueldos de los funcionarios. Esta determinación es una barbaridad, además de ilegal e inconstitucional, y dice “imagínense si quienes tenemos el privilegio de ganar 108 mil pesos ¿no puedo donar mi aguinaldo ganando esa cantidad?”, justificando su acción con alguna frase de Benito Juárez: “el funcionario tiene que aprender a vivir en la justa medianía”. No, pues sí, eso se llama ¿crear riqueza?

¿Qué no sabe que ese dinero es sagrado? En última instancia y en su momento, las personas que reciben su aguinaldo generalmente pagan sus deudas.

¿Por cierto, el presidente pagará renta por ocupar su departamento en el Palacio Nacional? Hago la pregunta porque, con la crisis, muchas personas —miles posiblemente— no van a poder pagar la renta de sus hogares o de sus negocios. 

Nuestro México, lindo y querido está dividido y en una crisis monumental.

 


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