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Cartas a Tora CLVIII

Querida Tora:

Otra vez hubo agitación en la vecindad, y por lo mismo de siempre. Empezó por un olor terrible, que invadió todas las viviendas; y eso recordó a los vecinos el asunto de los baños, luego lo de los lavaderos, el hoyo en el patio, las escaleras en mal estado, y tantas cosas que hay que arreglar en la vecindad. Entonces empezaron a murmurar, a juntarse en grupitos y a decir que iban a exigir al portero que cumpliera con su deber. Como siempre.

Los guaruras corrieron con el chisme. Como siempre. El portero se preparó a combatir lo que parecía el principio de una insurrección. Y al cabo de unos cuantos días, inventó (esa es la palabra: inventó) que iba a cumplirse un aniversario más del día en que había tomado posesión de su cargo, y decidió que eso ameritaba una fiesta. E invitó a  todos los vecinos a celebrarlo con él el domingo siguiente, todo el día, en el patio.

Los vecinos se animaron, pues a todos les gustan las fiestas, y llegaron al domingo con  ganas de divertirse mucho. La cosa empezó muy bien, con un grupo de niños cantando las “Mañanitas” a sus madres. Todas lloraron de emoción, por supuesto. Luego hubo unos perritos que bailan y se tiran por resbaladillas, un  mago que les robó monedas a todos los vecinos que las facilitaron para algún truco, etc. Y en los intermedios se sirvieron refrescos y hasta una que otra "cuba", con la aprobación entusiasta del sexo fuerte (y del no tan fuerte).

         Lo que nadie esperaba era que en la azotea se armara otra “fiesta”, pero así fue. Allí se juntaron todos los que no se dejan engañar por el portero, que se pusieron a cantar consignas contra su actuación, Y hasta sacaron pancartas desaprobándola.  Los del patio se dieron cuenta de lo que pasaba, desde luego. El portero tampoco lo pudo ignorar. Y menos cuando una de las pancartas cayó al patio “por casualidad”. Un guarura la levantó y se la llevó, pero él no la quiso ni ver y le indicó que la tirara a la basura. Los de arriba se molestaron, y arreciaron en sus cánticos, y algunos temieron que fuera a haber un encontronazo.

Pero entonces vino el número culminante del programa: la Flor (y su prima), la prima se limitó a retocar el maquillaje de la “estrella”, y se retiró. Pero la Flor se puso a cantar (De alguna forma hay que llamar a lo que hace) una canción muy sensual, muy insinuante, que arrancó estruendosos aplausos, que acallaron  el ruido proveniente de la azotea. Otra pancarta cayó al patio, pero se repitió lo de antes: a la basura. Y cuando el griterío arreció arriba, el portero hizo una señal y la Flor, con un gesto audaz y grandilocuente, se quitó la parte superior del vestido, dejando al descubierto un pecho que, si no otra cosa, tiene mucha carne que oscila a la menor provocación.

Hubo un alarido, que se convirtió en aullido cuando la Flor se puso a saltar frenéticamente, con la temblorina de su carne medio floja ya. Los “caballeros” brincaron en sus asientos pidiendo más; y las viejas intentaron bajarlos a fuerza de trompicones y pellizcos, ofendidas y apenadas. Pero ni ellos se bajaron, ni la Flor frenó sus temblorinas. Y hubo un momento en que pareció que los “caballeros” se iban a subir al escenario a hacer quién sabe qué, que yo no me atrevo ni a insinuar. El caso fue que la Flor hizo un ademán, obedeciendo al cual la prima apagó la música; y luego dio la espalda al público y salió, mostrando la temblorina  audaz de otras partes de su anatomía.

El caso es que se armó la tremolina. Algunos señores se metieron a sus viviendas, arrastrando a la esposa (o a la que se dejó agarrar); y las señoras se quedaron  en el patio, haciendo comentarios de diversos tipos; pero, en general, agradeciendo al portero el espectáculo que les había presentado, y entrándole a las “cubas”, que ahora sí corrieron en abundancia.

         Los de arriba se quedaron con las ganas de que los oyeran. Y ya ni siquiera pudieron decir a los de abajo que para hacer esa fiesta, el portero se había gastado las cuotas de mantenimiento de tres meses; y que durante ese tiempo, les iba a faltar todo, pues ni siquiera le quedó para pagar el agua. Pero en ese momento ya no les importaba nada, ya estaban muy a gusto con la administración del portero.

         Todo ésto me recordó lo que ocurrió hace muchos siglos con el Imperio Romano, que llegó a dominar el mundo conocido por ellos. Los emperadores decían “denle al pueblo pan y circo”, y con  eso los tenían contentos. Y sí, eso duró mucho tiempo, pero el Imperio Romano acabó por caer vergonzosamente. A ver si no le pasa lo mismo al portero.

Perdóname si te parezco muy negativo, pero es que a veces me da mucho coraje que esta gente sea así. Tienen muchas cualidades; podrían hacer una comunidad modelo de su vecindad pero, por lo visto, no les importa.

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 06 de Diciembre 2019 - 09:00
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Viernes, 06 de Diciembre 2019 - 11:15
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Sábado, 07 de Diciembre 2019 - 00:15
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Informe sin novedad alguna

No hubo novedad alguna en el discurso que pronunció ayer en Palacio Nacional el presidente Andrés Manuel López Obrador con motivo de la entrega que también ayer hizo al Congreso de la Unión de su primer informe por escrito del “estado general que guarda la administración pública del país”.

Y no hubo novedad por la sencilla razón de que, desde que asumió el cargo, ha leído tres informes de gobierno, ofrecido 188 conferencias de prensa matutinas y pronunciado quién sabe cuántos discursos en donde nos informa sobre cómo van el país y su gobierno.

Es probable que desde 1824 a la fecha, ningún presidente de México haya comunicado tanto a sus gobernados o respondido a tantas preguntas que le han formulado periodistas de los medios tradicionales (impresos, radio y televisión) y de los nuevos medios (sitios en la red y redes sociales como YouTube, Facebook o Twitter), que son periodistas ciudadanos.

Los tres discursos en donde el presidente ha dado un informe de gobierno son: el del 11 de marzo, en Palacio Nacional, que fue el Informe de Gobierno Primeros 100 Días; el del 1 de julio, en el Zócalo de la Ciudad de México y ante miles de sus seguidores, denominado Informe de las Actividades del Presidente de la República C. Andrés Manuel López Obrador; y el de ayer, también en Palacio Nacional, denominado Tercer Informe de Gobierno al Pueblo de México, Andrés Manuel López Obrador, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

En total, el presidente ha dedicado 18 742 palabras en sus tres informes de gobierno. De estas, 6987 fueron pronunciadas ayer, 6601 el 11 de marzo y 5154 el 1 de julio.

Las palabras que más repitió ayer, exceptuando artículos, adverbios, preposiciones, conjunciones, pronombres y similares fueron: bienestar (18 veces), seguridad (15) y desarrollo (13). Ocho veces pronunció violencia, económica, pueblo, jóvenes, salud, derechos, recursos. Curiosamente, transformación y corrupción apenas merecieron cuatro menciones cada una. La repetición de una palabra, según algunos, muestra en qué se preocupa quien la pronuncia.

Más informados de la versión presidencial del “estado general que guarda la administración pública del país” no podemos estar los mexicanos.

AMLO no negó el hecho de que las tasas delincuenciales han aumentado durante su gobierno y aceptó que “todavía no tenemos buenos resultados en cuanto a la disminución de la incidencia delictiva en el país, y que esta constituye nuestro principal desafío”, dijo que “la economía está creciendo poco” a pesar de que está estancada, defendió sus decisiones más controvertidas y echó culpas, pero no identificó a culpables.

En resumen: el informe de ayer fue una compilación de sus informes previos, conferencias mañaneras y discursos. Solo quienes no lo siguen de cerca pueden llamarse sorprendidos por algunas de las cosas que dijo.

Los detractores de Andrés Manuel, que son el 19.3% de los mexicanos, de acuerdo a la más reciente encuesta de El Universal, realizada del 20 al 24 de agosto pasado, tampoco aportaron nada nuevo en las críticas que hicieron en torno al mensaje presidencial ya que solo repitieron las que también difunden día tras día a través de los medios de comunicación y redes sociales.
 

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Lunes, 02 de Septiembre 2019 - 12:55
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Martes, 03 de Septiembre 2019 - 08:55
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A Robles le gustaba abusar del poder

Hace años escribí sobre lo que les tocó sufrir a unos policías federales que tuvieron la ocurrencia de pedirle a Rosario Robles Berlanga y a su pareja de aquel entonces, el empresario argentino Carlos Ahumada, que pasaran por el mostrador de migración del aeropuerto internacional de Toluca, después de que desembarcaran de un avión privado que los trajo desde La Habana (Cuba).

La entonces jefa de Gobierno les dijo a los policías que no se metieran en lo que no les importaba y que ni ella ni su acompañante pasarían por migración.

Los uniformados impidieron que la pareja abandonara el aeropuerto. Acto seguido, la entonces poderosa perredista marcó un número por su celular para denunciar ante quién sabe quién a los policías que solo estaban cumpliendo con su deber.

En cuestión de minutos llegó la orden: doña Rosario y don Carlos podían abandonar el aeropuerto sin pasar por migración y aduana, como tendría que hacerlo cualquier persona que llegue a México desde otro país.

¿Y los policías? Pues fueron castigados por supuestamente no respetar y darle las consideraciones que merecía la primera pareja del entonces Distrito Federal. Por cumplir con su deber pasaron varios días arrestados en algún cuartel de lo que entonces era la Policía Federal Preventiva.

Esta anécdota, cuya autenticidad verifiqué a través de dos diferentes fuentes, la publiqué en varios medios y la comenté en mi programa de radio. Robles nunca me buscó para desmentirla, confirmando así el dicho de que “el que calla otorga”.

Lo que entonces ocurrió en el aeropuerto toluqueño fue solo una muestra, y muy pequeña, de la manera en que abusaba de su poder la política que alguna vez fue de izquierda y que después de traicionar a sus correligionarios, ocupó dos secretarías de Estado durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Sobre la hoy huésped en el penal de mujeres de Santa Martha Acatitla he comentado y escrito varias veces a lo largo de los años y nunca recibí de ella o de alguno de sus subordinados alguna aclaración o desmentido sobre lo que dije o escribí. Siempre calló, siempre otorgó.

En los últimos 19 años desayuné con ella solamente una vez y también solo una vez la entrevisté en mi estudio de Grupo Fórmula. Con base en esos dos encuentros realizados durante el sexenio peñanietista, en los cuales también hubo otras personas presentes, solo me quedó claro que es una mujer inteligente y con una gran facilidad de palabra. No puedo decir que me cayera bien, pero ella lo mismo puede decir de mí.

A fin de cuentas, lo que conozco de Robles se basa en su desempeño como funcionaria pública y en la información que de ella he recibido de sus aliados y contrincantes políticos, subordinados, amigos y enemigos (de estos últimos hay muchos).

La anécdota con que inicio esta columna la muestra como una mujer que abusaba de su poder, hasta en detalles tan insignificantes como el de no aceptar pasar por el control migratorio de un aeropuerto.

Las acusaciones que enfrenta, de ser probadas por la FGR, podrían mandarla varios años a la cárcel, lo que sería un triste destino para quien empezó su carrera política como una izquierdista comprometida con las causas más nobles, y la terminó como una cómplice de uno de los gobiernos más corruptos de México.
 

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Miércoles, 14 de Agosto 2019 - 12:55
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Miércoles, 14 de Agosto 2019 - 21:40
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Jueves, 15 de Agosto 2019 - 08:55
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No hay que hacerse “peje...”

El actual presidente de la República, ni siquiera tendría que haberse comprometido a no buscar la reelección en el cargo, como lo hizo el pasado 19 de marzo firmando públicamente un documento que ahora, nadie encuentra por ningún lado. (1)

Sin embargo, Andrés López anda coqueteando con la idea de emular a San Benito Juárez que se aferró al poder hasta que lo ayudaron a bien morir entre Lerdo de Tejada, Díaz, González Ortega y Guillermo Prieto.

Entre el discurso expreso de AMLO y sus señales prácticas, hay diferencias que permiten augurar que la famosa revocación de mandato es un trampolín diseñado para que el actual Congreso de la unción (2) de mayoría obradorista le endose la misma catafixia que le hicieron a Jaime Bonilla los panistas empleados legislativos de MORENA en Baja California.

López Obrador podría y debería haber sido categórico en rechazar y denunciar  la trampa descarada cometida por el Congreso de Baja California que, contra lo afirmado por el presidente, SI ES MATERIA DE SU COMPETENCIA.

Es materia de su competencia, porque los diputados locales de un estado, NO PUEDEN hacer reformas contrarias a la Constitución Federal.

En Derecho Público, LO QUE NO ESTÁ PERMITIDO, está EXPRESAMENTE PROHIBIDO.

Y la Constitución Federal de México, es inequívoca en cuanto al principio fundamental de NO REELECCIÓN DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

En días recientes el INAI requirió a la presidencia de la República que entregara el documento firmado por López Obrador el 19 de marzo,  comprometiéndose a no buscar la reelección valiéndose del triunfo que espera obtener el 2021 cuando no le revoquen el mandato.

Resulta que nadie sabe donde quedo el dichoso compromiso presidencial de no perpetuarse en el poder más allá del 2024.

No hace falta encontrar su compromiso del 19 de marzo, porque basta con su compromiso del 1º de diciembre de 2018 en el que se obligó a respetar la totalidad de los mandamientos constitucionales, INCLUIDO EL DE LA NO REELECCIÓN.

Su evasiva respuesta respecto de la trampa orquestada en Baja California para extender a más del doble el periodo para el cual fue elegido como gobernador Jaime Bonilla, es evidencia muy clara de que López Obrador busca aprovechar el precedente bajacaliforniano para burlar LA NO REELECCIÓN a través de una prórroga que, según el Peje no sería reelección en estricto sentido...

López Obrador debería incluso presentar una controversia constitucional ante la Suprema Corte, impugnando lo actuado por el Congreso de Baja California, porque lo hecho por sus empleados legislativos del PRIAN en la península bañada por el Mar de Cortés, es directamente violatorio de la Constitución Federal que AMLO se obligó a hacer respetar.

El actual presidente debería recordar dos cosas en cuanto al principio revolucionario de la NO REELECCIÓN:

En 1910, todo el pueblo mexicano se levantó en armas precisamente para impedir la reelección de Porfírio Díaz.

¿Qué le hace pensar a AMLO que los mexicanos no se levanten en armas nuevamente si se le ocurre pretender quedarse cómodamente instalado en el muy fifí Palacio Nacional?

También debería recordar lo sucedido a Álvaro Obregón, traidor al principio revolucionario de la NO REELECCIÓN, que pagó con la vida su ambición de perpetuarse en la Silla del Águila.

En 1928 no se levantó en armas todo el pueblo mexicano, pero afortunadamente los invitados al banquete para Obregón en la Bombilla, se aseguraron de que León Toral no fallara en su intento de asesinar al traidor sonorense que se pasó por el arco del triunfo nada menos que la SEGUNDA TRANSFORMACIÓN enarbolada por López Obrador como pilar de su famosa 4T.

Los mexicanos tenemos derecho a un pronunciamiento inequívoco  del presidente López Obrador, del Instituto Nacional Electoral y de MORENA, que disipe las dudas y los coqueteos que hacen más que probable que el tabasqueño intente lograr lo que no pudieron lograr ni Juárez ni Obregón.

Los mexicanos tenemos derecho a que el presidente de la República no se haga “peje” y se conduzca con honestidad inequívoca mediante un pronunciamiento claro, conciso y apegado a la Constitución Federal.

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  1. “En consecuencia, reafirmo que no estoy de acuerdo con la reelección y que nunca, en ninguna circunstancia, intentaría perpetuarme en el cargo que actualmente ostento porque ello no solo significaría ir en contra de la Constitución sino también traicionar mis principios y renegar de mi honestidad, que es lo más valioso que tengo en la vida.

 

  1. Unción.  Dícese del arte de untar, embarrar y hacer embijes.

También se dice del hábito y costumbre de uncirse, someterse o rendirse a la voluntad del poderoso en turno, como ocurrió en Baja California, donde los empleados legislativos de MORENA (aliada con el PRIAN) prepararon el trampolín prorrogador para que AMLO se extienda más allá del 2024 en su residencia fifí de Palacio Nacional.

chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

Fecha: 
Miércoles, 24 de Julio 2019 - 13:15
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Miércoles, 24 de Julio 2019 - 15:30
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Jueves, 25 de Julio 2019 - 04:30