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medios de transporte

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Ticket Book: una innovación social

La lectura es una de las actividades más relevantes del ser humano. Tiene muchas aportaciones al desarrollo de las personas: 1) sirve para empezar a adquirir conocimiento; 2) es el medio idóneo para insertarse en el proceso educativo; 3) permite ejercitar las funciones de atención, concentración, análisis y la reflexión; 4) alienta nuestra imaginación, base para crear nuevos conocimientos; 5) es la base de la comunicación; 6) mejora nuestra ortografía, entre otros grandes beneficios.

Según el última evaluación PISA de la OCDE, México se ubica en último lugar entre los países de la OCDE y en el sitio 53 de entre los 65 países que participaron en la prueba. Y no es tema de niveles de desarrollo de la economía, pues nuestro país es superado por países como Albania, Qatar, Uruguay, Costa Rica o Colombia.

Mayores problemas tenemos en temas específicos, como la lectura, donde, de acuerdo con la evaluación,  sólo 4 de cada 10 alumnos no alcanza el nivel básico de competencia en lectura.

Ticket Books: Brasil

Brasil tiene problemas similares a México en educación y lectura. Los brasileños leen en promedio dos libros al año. Por ello llama la atención la iniciativa Ticket Book, impulsada por el gobierno, la empresa ViaQuatro, que administra el Metro, y la editorial L&PM, en la ciudad de Sao Paulo.

  • Aprovechando la gran cantidad de personas que viajan en el Metro todos los días y el tiempo muerto que tienen es su trayectos, esta alianza creó una colección de libros de bolsillo donde le insertaron un chip inteligente que tiene cargado varios boletos para usar el Metro.
  • Los usuarios del Ticket Book pasan el libro por las máquinas de identificación de boletos y entran a tomar el Metro. Los libros son recargables, con la idea de que una vez que sea leído por el usuario, pueda regalarlo a otra persona y lograr así un efecto multiplicador. Los boletos contenidos en los libros no tiene fecha de caducidad.
  • Los primero títulos de los libros de bolsillo de Ticket Book son obras clásicas como El Gran Gastby, Hamlet, Sherlock Holmes. Destacan los autores de estas obras: Agatha Christie, Pablo Neruda, Mauricio de Sousa, F. Scott Fitzgerald, Mario Quintana, Sir Arthur Conan Doyle y Charles M. Schulz. También los libros tienen un diseño innovador: tienen ilustraciones de los personajes, pero trazados como si fuera un mapa del metro.

El objetivo del proyecto es muy sencillo y alentador: hacer más llevadero los trayectos de los viajes del Metro y a la vez fomentar la lectura. Al inicio del programa, se regalaron 10 mil ejemplares a los usuarios de este medio de transporte.

Conclusiones

No cabe duda que la capacidad de identificar nuestros problemas y poder la innovación como herramienta para resolverlos de manera sencilla y creativa tiene mucho que ofrecer en los grandes retos sociales que tenemos. Ticket Book es una clara muestra de ello.

En nuestro país sería fácil implementar este tipo de iniciativas para la gran cantidad de usuarios del transporte público. Este tipo de iniciativas seguramente redundaría en beneficios para la población.

Ya es tiempo que en nuestro país le demos una espacio a la innovación social y convoquemos a la gran cantidad de talento creativo que existe en el país. Sólo falta que alguien los convoque y les ofrezca los incentivos correctos.

Autor:

Fecha: 
Martes, 07 de Julio 2015 - 16:30
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Próxima estación…

“…Ya me voy me lleva el metro por un peso hasta taxqueña
Si en dos horas no regreso guárdeme una tumba aquí…”

Voy en el metro, Chava Flores

Fue un 4 de septiembre de 1969 cuando Gustavo Díaz Ordaz y Alfonso Corona del Rosal, entonces Regente del Distrito Federal, inauguraron la Línea Uno del metro en su tramo inicial de Chapultepec a Zaragoza. Desde entonces han pasado cuarenta y seis años y el sistema de transporte colectivo sigue prestando servicio diariamente a millones de usuarios a través de sus 12 líneas, transportándolos de norte a sur y de oriente a poniente de la ciudad.

El metro ha inspirado algunas canciones, ha sido el personaje principal del cine y la literatura, escenario de músicos y oradores, refugio de personas vulnerables (indigentes), recinto cultural para exposiciones, murales y restos arqueológicos, albergue de libros, túnel de la ciencia y un transporte de aventuras para niños y niñas de entre seis y doce años, cuyas historias han quedado plasmadas en una Antología que se editó con motivo del 44 aniversario.

Del otro lado del andén existe un servicio de transporte que el paso del tiempo no ha perdonado y que hoy encontramos saturado, ruidoso, sucio, grafiteado, saqueado, desgastado, averiado y hasta peligroso por el índice de asaltos, disturbios y accidentes que se reportan casi a diario.

Todos hemos pasado alguna vez por el entramado de torniquetes, escaleras, taquillas, andenes, vagones y transbordos que encierra el metro y hemos sido fieles testigos de su crecimiento (¿o decrecimiento?), de forma tal que la deplorable situación en que se encuentra debería ser motivo de una seria movilización por parte de los usuarios que día con día pagan su boleto de ida y vuelta y que merecen recibir a cambio el mejor servicio. Sin embargo, pareciera que lejos de ser una prioridad en las agendas de los funcionarios, la apuesta es a que reviente cual bomba del tiempo y entonces sí, a río revuelto, ganancia de pescadores o mejor dicho, toda clase de intereses políticos y económicos.

En enero de 2014 se aprobó el incremento de tres a cinco pesos, bajo el argumento de que hacían falta recursos para el mantenimiento de la infraestructura y se nos vendió la idea de que el ajuste en la cuota traería beneficios principalmente para el usuario, los cuales se pueden consultar en el siguiente link: http://www.metro.df.gob.mx/organismo/sabiasquegracias.html y el avance en cada uno de ellos se encuentra en la página oficial del sistema. Dos de ellos llaman la atención de forma especial:

Incorporar 1,200 policías más para fortalecer la seguridad del Metro e inhibir el comercio informal en sus instalaciones. Según información oficial, este es un compromiso cumplido; sin embargo, los “ambulantes” siguen presentes en los vagones e incluso hace unas semanas hubo un serio enfrentamiento entre estos y policías. Aunque también, se han iniciado acciones para retirar todos los locales fijos que había en las estaciones para ampliar y recuperar espacios o, al menos, eso es lo que puede apreciarse en la Línea 2 que corre de Cuatro Caminos a Taxqueña.

Comprar e instalar un nuevo sistema de radiocomunicación TETRA LTE en trenes, estaciones y para el personal operativo, para tu seguridad. Aparentemente, ya se iniciaron los trabajos de instalación, los cuales concluirán en septiembre de este año y mientras ello ocurre, un alcance de trenes en la estación Oceanía el pasado 4 de mayo dejó no sólo a algunos heridos sino a un trabajador muerto durante las maniobras para retirar los trenes accidentados. Tras las primeras investigaciones, la versión oficial de lo ocurrido es que se trató de un “error humano”. Lo cual ha sido desmentido por el líder sindical del sistema al insistir que el tren se encontraba en malas condiciones para circular.

Vendedores ambulantes, accidentes de trenes, puertas abiertas de vagones en circulación, trenes desalojados en “horas pico” por fallas mecánicas y una Línea Dorada inaugurada con bombos y platillos que en poco tiempo tuvo serios problemas en su funcionamiento y que no sólo dejó de dar servicio parcialmente, sino que posiblemente no vuelva a activarse, dado lo complicado de las fallas y de lo mal que se hicieron los trabajos en su construcción, además de representar el mayor despilfarro de recursos de la pasada administración capitalina, son tan sólo algunos de los problemas que diariamente enfrentan los capitalinos y lo que reciben a cambio del incremento que se impuso al precio del boleto.

Decir que hemos sido afortunados y nunca nos ha tocado alguna mala experiencia durante un viaje en el metro no niega que lo demás ocurre y que más de uno tiene alguna historia poco agradable qué contar.

Como cereza del pastel, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, se reunió hace una semana con el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), Fernando Espino, y su Director General, Joel Ortega, para establecer acciones específicas en aras de mejorar el servicio que brinda el Metro, para lo cual se hará una inversión considerable, principalmente en los rubros de mantenimiento y circulación de los trenes. Habrá que esperar información complementaria al respecto, pues bien aplica la frase: “¿Dónde lo he escuchado antes?” y el cuestionamiento ¿De dónde saldrán los recursos?

Funcionarios llegan y se van, reuniones de trabajo van y vienen. Pareciera que lejos de garantizar una mejora, el Sistema de Transporte Colectivo va en picada pues aunado a todas sus problemáticas de operación, la división de intereses y de poder al interior de su administración, ha dejado ver los desacuerdos existentes entre el personal sindicalizado y de confianza. En medio, como siempre, los miles de citadinos que lidian con un servicio cada vez más problemático e inseguro.

Dadas las circunstancias, es inevitable sentir nostalgia al encontrarse con la publicidad que circuló previo a la inauguración del Sistema de Transporte Colectivo en la década de los 60 y que tanto prometía: “…Es así como el tren subterráneo contribuirá a colocarnos definitivamente entre las grandes capitales del mundo”

Sí, quizá en su momento y como todo, fue la “gran obra” y resolvió problemas de transporte en la ciudad. Sin duda, viajar en metro ahorra tiempo, reduce distancias y evita la contaminación, pero deja de ser la mejor opción cuando todos los males que le aquejan quedan por encima de las buenas intenciones por las que se creó.

Habrá que seguir de cerca los trabajos que a favor del servicio realizarán en conjunto autoridades capitalinas, administración, sindicato y trabajadores; verificar el cumplimiento de sus “promesas” y por nuestra parte, atender las recomendaciones previstas en el manual del usuario para que nuestro tránsito por él sea favorable.

“Por favor, permita el libre cierre de puertas. Gracias”

 

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Fuentes:

http://www.metro.df.gob.mx

http://www.metro.df.gob.mx/imagenes/organismo/44aniv/antologia.pdf

http://www.eluniversal.com.mx/ciudad-metropoli/2015/servicio-metro-mance...

http://www.metro.df.gob.mx/servicios/manualusuario.html

 

Imágenes:

Cortesía de “La Ciudad de México en el Tiempo” / Col. C. Villasana - R. Torres

Acervo fotográfico del STC

Fecha: 
Martes, 26 de Mayo 2015 - 16:30
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¡Esquina bajan!

Para nadie es noticia las malas condiciones en que se encuentra el transporte público de nuestra ciudad. Todos sabemos el deplorable estado de los microbuses y camiones, y qué decir de los malos tratos de los choferes y su falta de civilidad.

No tengo coche, no me gusta manejar, me parece una de las actividades más desgastantes y menos civilizadas que el mexicano puede llevar a cabo. Es atrás del volante donde aflora nuestra verdadera educación y civismo, que dejan mucho que desear. Para mi es intolerable el tráfico, tener que pasar horas en el coche peleando con automovilistas que no ceden el paso, que invaden las cebras peatonales, que agreden a los ciclistas, que obstruyen los cruces de las calles con tal de ganar un par de metros.

Es cierto, hay distancias en que es casi obligatorio moverse en coche, pero afortunadamente son pocas las veces que recorro distancias demasiado largas o rutas en las que no puedo llegar por medio de transporte público. Mis necesidades de transportación y recorridos me dan la fortuna de poderme desplazar en metro, metrobús y en algunas ocasiones RTP; a pesar de no tener el mejor servicio y de que la falta de corridas de trenes y camiones nos hacen viajar apelmazados en las unidades, en general me parece que son bastante eficientes.

Sin embargo en estos días tuve que llegar a donde ni uno ni otro lo hacen y para ello fue necesario recurrir al mentado microbús, cosa que tenía mucho tiempo sin hacer. ¡Apa viajecito insoportable!

Es de verdad increíble que estas destartaladas cafeteras sigan circulando. Me pregunto si los choferes de los microbuses gozan de algún tipo de fuero que los hace intocables por los policías de tránsito, porque de otra manera no me explico cómo es que se les permite manejar (¿será ese el término correcto?) de la manera en que lo hacen. Subirse a una de estas unidades es todo un reto, un malabareo infinito por guardar el equilibrio es, sin temor a equivocarme, jugarse la vida hasta llegar a nuestro destino.

Pues ahí estaba parado su gallo sobre importante avenida de la ciudad esperando la llegada de mi carruaje. Después de pedir la parada a por lo menos cuatro unidades, por fin llegó la quinta que tuvo la amabilidad de pararse (es un decir) para que pudiera yo abordar. Y es un decir porque ya saben que para que el camión no pierda el vuelo uno tiene que correr a su lado agarrado de la puerta para poder subir a brincos. Cuando por fin logré estabilizar el paso subí a prisa los pequeños escalones y al llegar al último ¡zas! Tremendo cabezazo en el techo del abollado camión que hizo que las monedas cayeran de mi mano. Ahí me tienen agachado intentando recoger los cinco pesos (peso sobre peso) cuando el conductor decide de último momento dar senda frenada que me invitó a inspeccionar el piso desde cerca. Ya estando abajo me fue más fácil encontrar el dinero, lo recogí, me paré y pagué. De pie, con las rodillas y cabeza golpeadas y el orgullo algo más que maltratado, recorrí el estrecho pasillo en doble fila hasta la parte trasera.

 

Fue entonces que entendí el porqué de mi golpe al subir ¿no se han dado cuenta los diseñadores de estos camiones que los mexicanos hace mucho que miden más de 1.50? ¿Por qué los microbuses siguen siendo tan chaparros? Tres pasajeros (dos hombres y una mujer) y yo íbamos con la cabeza metida en el pecho para no pegar en cada bache o en cada tope, de haberlo hecho el camión podría haber estrenado algunos quemacocos. Clavada la mirada en el piso noté el detalle de distinción: un panorámico hoyo del tamaño de un pie que dejaba ver el asfalto a nuestro paso. Me hizo recordar aquellas lanchas con fondo de cristal en las que se recorren los arrecifes coralinos, pero la vista era muy distinta, un tanto desilusionante a decir verdad.

 

Tenía que tomar las cosas con filosofía, a mi trayecto le faltaban aún varios minutos que empezaron a ser eternos. Me sumergí en la música de mi teléfono cuando una señora frente a mí intentaba pararse para anticipar su bajada. Fue entonces que el chofer decidió que el carril derecho era muy lento y en un fitipaldesco acto aceleró bruscamente y cambió al carril izquierdo sin importar si detrás de él venían coches, si alguien se le embarraba o si el pasajero que viajaba en la puerta salía volando como succionado por un hoyo negro. Los que íbamos parados nos agarramos fuerte del tubo que parecía que caía con nosotros, plantamos los pies en el piso sin mucha fuerza para no terminar en el pavimento y clavamos la cabeza en el techo para guardar el equilibrio; pero la señora, que sí medía el 1.50, se agarró con tres dedos del tubo mientras se paraba y cuando el atolondrado chofer regresaba a su carril ganando el paso a otro camión, quedó volando como en trapecio de circo con una cara de susto que ni en las mejores películas he visto.

 

Me senté en el lugar que la trapecista dejaba libre, pero en el liliputiense camión de feria sentía que le clavaba las rodillas en las costillas, si no es que en los pulmones al señor de enfrente. Para estas alturas ya habían subido los payasos que a nadie hacen reír, los que nos quisieron vender pulseras y chocolates “para no asaltarnos” y los trovadores de dos pesos que iban noqueando a los pasajeros con las guitarras a su paso. El viaje era infernal. Acalambrado, con un extraño dolor de cabeza y temiendo por mi vida, hice un enrome esfuerzo para salir de mi encajonado lugar. El microbusero venía peleando con el coche de junto y amenazando con el motor al de enfrente, antes de que arrancara sobre él pedí la parada, pero el timbre no servía ¡esquina bajan! Grité.

Faltaban aún cuatro cuadras para llegar a mi destino, pero prefería caminarlas, al llegar me di cuenta que había un metro cercano.

Paren el micro, que me quiero bajar…

Voy vengo.

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Fecha: 
Viernes, 15 de Mayo 2015 - 17:30
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Accidente en el Metro. Falta de mantenimiento. Corrupción en el presupuesto

El Metro en el la ciudad de México, ese que hasta presumen los perredistas que es uno de los mejores del mundo, tuvo un accidente, un choque de vagones el pasado lunes 4 de mayo.

Un tren del Metro que entraba a la estación Oceanía de la Línea 5 no alcanzó a frenar y chocó con el convoy que estaba adelante, así lo informó quien cobra como director del Sistema de Transporte Colectivo (STC), Joel Ortega. El percance, poco después de las 18:00 horas del lunes, causó lesiones a 12 personas, ninguna de gravedad, informó el STC en su cuenta de Twitter.

Grave y peligroso lo que sucedió, pero aún más grave las declaraciones de Joel Ortega, que afirmó: "El tren entró con una velocidad con la que no alcanzó a frenar", dijo Ortega a periodistas. "Teníamos unas condiciones meteorológicas atípicas con un fuerte granizo en esta zona".

¡Qué desvergüenza de este señor! Pero qué podemos esperar de quien es uno de los responsables de la tragedia del News Divine, y nada le hicieron. Eso que hubo muertos, así es que ahora con simples heridos, nada importa.

Como consecuencia de este choque, el conductor de uno de los convoyes tuvo que ser sacado de la cabina con herramienta hidráulica. Dos de los lesionados quedaron prensados tras el impacto y los servicios de emergencia trabajaron en su liberación.

Hace casi cuarenta años se produjo el accidente más grave en el Metro, para ser exactos, el 20 de octubre de 1975, cuando un choque de trenes causó 31 muertos y 70 heridos, en la estación Viaducto, de la línea 2. Y en este 2015, ya hubo uno más sin que, como señalan, haya sido muy grave, afortunadamente.

Pero grave sí lo es al estar en riesgo los más de 4.5 millones de usuarios que diariamente utilizan este tipo de transporte, que sí en verdad llegó a ser uno de los mejores del mundo, en puntualidad, seguridad, pero que lamentablemente desde hace 16 años que el PRD llegó a mal gobernar esta ciudad, lo han acabado.

En 16 años lo han convertido en inseguro, tardado, insalubre, donde en su interior está invadido por ambulantes, vendedores de droga, prostitución, e inclusive hay balaceras en sus pasillos.

Como ejemplo el que llega al Estado de México: Tiene fallas estructurales que afectan las Líneas A, que corren de Pantitlán a Los Reyes, y B de Buenavista a Ciudad Azteca, afectando a casi un millón y medio de usuarios diarios. Trenes con retrasos, aglomeraciones en los andenes y una marcha lenta. El arribo de los convoyes puede tardar hasta 20 minutos, y en horas pico las personas tienen que dejar pasar entre tres y cuatro trenes para abordarlos.

En la Línea A, afectaciones por el hundimiento diferencial del suelo en un 60% de su recorrido ocasionan que circule a 35 kilómetros por hora, cuando debería ir a 70. Registra puntos con fallas estructurales, así como grietas que cruzan las vías y que afectan de manera directa el trazo de los rieles.

Los puntos más críticos se localizan en el tramo de Guelatao a los Reyes y de los Reyes a La Paz. La línea B, las malas condiciones de las vías obligan a que los trenes corran a velocidades más bajas de las estimadas, lo que provoca el descontento de las personas, que en su mayoría provienen del Estado de México.

Más del 70% del parque vehicular rebasa los 27 años de servicio, edad que en otros países se considera como el límite de vida útil.

En el 2011, Francisco Bojórquez, director del Metro, reconoció que se requerían nuevos trenes, ya que de los 326 que se tenían, había al menos 20 obsoletos que no funcionaban porque la tecnología con la que fueron elaborados ya nadie la manejaba y repararlos resultaría muy costoso. Señalando que se requería elaborar un plan de adquisición de trenes para los próximos años, pues algunos de los que aún circulaban por las líneas del Metro tenían hasta 42 años.

En ese 2011, un tren nuevo costaba alrededor de 200 millones de pesos y repararlo requería del 55 al 70% de esos recursos.

La falta de mantenimiento en los trenes, en las vías, y en general en todas las estaciones, que es notoria, ha propiciado esta inseguridad en el servicio, que redunda en accidentes, obviamente no es el primero que sucede bajo las administraciones perredistas, pero que casualmente no se difunde en los medios de comunicación.

¿Qué esperan para darle mantenimiento al Metro, más accidentes? Y una gran duda, ¿por qué no ha habido una manifestación para quejarse del pésima servicio y seguridad del Metro? Será acaso porque las marchas, plantones, manifestaciones, sólo las organiza el PRD y sus partidos amigos?

Es decir, el PRD no se ahorca solo.

Fecha: 
Jueves, 07 de Mayo 2015 - 17:00
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La importancia del cambio periódico del aceite

¿Alguna vez has pensado en lo que le ocurre al motor de tu vehículo cuando por diversas razones no realizas el cambio de aceite oportuno o periódicamente? Las razones por no hacerlo pueden ser varias; desde la falta de dinero, la pereza o hasta por la falta de tiempo.

El servicio más básico de mantenimiento que se debe realizar periódicamente a un coche consiste en el cambio de aceite y filtro de aceite para el motor. Este tipo de servicio para un vehículo que ocupe 4 litros de aceite tiene un costo en un rango que puede ir desde los $350 pesos hasta $1,000 pesos, dependiendo del tipo y el lugar en donde se realice.

Personalmente recomiendo realizar el cambio de aceite y filtro cada 5,000 Km o seis meses (lo que ocurra primero). De esta forma se garantiza que la lubricación del motor se mantenga en óptimas condiciones. Aunque no se recorran los 5,000 km en seis meses es necesario realizar el cambio debido a que los lubricantes no sintéticos pierden sus propiedades químicas

Los daños que ocasiona una incorrecta lubricación en el motor van desde la obstrucción de los conductos de lubricación internos del motor -lo cual inevitablemente provocará que los componentes mecánicos que sufren fricción constante (como el Cigüeñal, bielas y árboles de levas) dejen de recibir la lubricación necesaria- hasta que se amarren provocándoles daños que pueden ser irreversibles.

Las ventajas de mantener una adecuada lubricación son: la vida útil del motor se alarga y sus componentes se mantienen limpios. De lo contrario, en la cabeza de cilindros la suciedad acumulada se adhiere como una película de grasa negra y espesa que no se puede retirar con facilidad. (Foto 1)

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Foto 1. Cabeza de cilindros de motor GM Saturn 8V.

Los principales componentes que sufren una fricción constante son los cojinetes o metales, los cuales se emplean comúnmente en las bielas y el cigüeñal. Cuando éstos no reciben la lubricación adecuada provoca que se agoten prematuramente hasta que dejen de facilitar el deslizamiento entre las superficies de contacto. (Foto 2)

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Foto 2. Metales de biela (De izquierda a derecha: nuevo, desgastado, muy desgastado)

Algunos mecánicos recomiendan el uso de aditivos para combinarlos con el aceite. Sin embargo, no hay que abusar de ellos debido a que su principal función es aumentar la viscosidad del aceite y un aceite demasiado viscoso (espeso) resulta dañino para el motor al evitar el flujo adecuado de lubricación. Para las condiciones climáticas de nuestro país se recomiendo usar un aceite multigrado 15W-40 o 20W-50.

El aceite, además de ser un lubricante para el motor, también tiene otras funciones de las cuales no se hace mucho énfasis: es un agente limpiador que, al estar en circulación constante al interior del motor, a través de sus conductos de lubricación, expulsa la rebaba microscópica que se genera entre la fricción de los componentes. También actúa como un agente refrigerante al ayudar a mantener la temperatura del motor. 

Actualmente los motores de los vehículos están fabricados con materiales más blandos y menos durables que los empleados anteriormente. Esto ha traído ventajas, pero la dureza que tiene un motor de aluminio es menor que la que posee uno de hierro fundido. Por ello es importante efectuar un cambio de aceite periodicamente, ya que evita el desgaste prematuro, el aumento de emisiones contaminantes y futuros desembolsos para reparaciones severas.

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Fecha: 
Miércoles, 08 de Abril 2015 - 13:00
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El derecho a moverse

Los capitalinos estamos cansados del cierre al paso vehicular de las avenidas y calles de la ciudad; Insurgentes, Reforma, Tlalpan, y/o Periférico entre otras tantas calles. El motivo es por las manifestaciones públicas a cualquier hora del día. No hay día que puedas circular libremente y por ende llegar a tu destino a la hora programada.  

La autoridad cede ante toda adversidad de limitar y exigirle tu derecho al tránsito, pues primero está el obstaculizar la calle por parte de los manifestantes, a pesar, e inclusive en algunos casos, de que los mismos manifestantes actúen con violencia contra quienes no son bienvenidos en las filas de la manifestación, o destruyendo automóviles, rompiendo vidrios y pintando edificios, en fin una serie de actos vandálicos ante los ojos de la autoridad que queda pasmada al verlos actuar sin que pueda o quiera cumplir con su debido ejercicio de servidor público. En otras palabras es tolerante ante las indicaciones de sus superiores jerárquicos.  

Afortunadamente, en esta semana el Gobierno del Distrito Federal aprobó el Programa Integral de Movilidad, publicado en la Gaceta Oficial. Son políticas públicas a fin de conceder la prioridad para desplazarte por la capital. El orden de prioridad es el peatón, el ciclista, el transporte público, el transporte de distribución de mercancías y, por último el transporte particular automotor, es decir, tu automóvil o motocicleta. 

Por tanto, con el programa se pretende trazar un tipo de planeación que permita, por ejemplo el uso de los servicios de calidad eficiente y eficaz del transporte público. Implica, sin duda, remplazar a todos los microbuses, que en pésimas condiciones y sin medidas de seguridad, puertas abiertas mientras circulan, subida y bajada de pasaje en lugares inadecuados, trasladan a las personas con toda incomodidad en el interior de la unidad.  

Y, dentro de la planeación también se menciona como estrategia "Calles para todos", consiste en que cada persona usuaria de la vía cuente con un espacio para moverse de manera cómoda y accesible y segura. Uyyyyyy, ahora sí, todo en orden de aquí al 2018. 

Estimado, lector, al menos entiendo lo que es el derecho a la manifestación de las ideas, pero, pero, pero, todo tiene un límite, y mi derecho a expresar mis ideas y mis quejas por ejercer mi derecho al tránsito ordenado, ¿dónde queda?.

Así, qué, querido lector a moverse por donde pueda.

Al tiempo, tiempo…

Fecha: 
Viernes, 17 de Octubre 2014 - 19:30
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De Frente y Claro - Impunidad vial en el DF

Nuestra querida ciudad de México se ve inmersa en un sinfín de problemas que no solamente la afectan en su desarrollo, sino que a sus habitantes los agobian y ponen en peligro.

Sin lugar a dudas la inseguridad es uno de ellos o quizás, el principal. Pero la inseguridad no solamente surge por no existir la vigilancia preventiva para evitar que los delitos se cometan y que los ciudadanos se sientan protegidos.

Al respecto me llama mucho la atención que en los promocionales del pasado Informe del jefe de Gobierno menciona una cantidad enorme de nuevas patrullas para dar seguridad. Y pregunto sumamente sorprendido, ¿en dónde están? dado que al circular por las calles de esta ciudad, sinceramente no las veo.

Y como ejemplo comparto lo que cada día en que me traslado a trabajar en un recorrido aproximado de 40 kilómetros en gran parte por las avenidas del DF, no encuentro alguna, y lo que me llego a topar son grúas, que por cierto circulan sin luces, pasándose los semáforos en rojo, con la mayor impunidad, y vale la pena comentar, algunas de ellas en pésimo estado al menos así se observan.

Circulo por viaducto al igual que periférico hacia el norte y no encuentro una sola patrulla, ni de seguridad y menos de tránsito, ahora que cuando de suerte he visto alguna, están muy llamativas de color blanco, pero normalmente no están en las calles como debiera ser su función.

Y ésto en qué deriva y por ello mi comentario, que más bien es queja y sugerencia al jefe de gobierno, estas principales vías de comunicación que utilizo todos los días, se han convertido en un verdadero problema y riesgo para conducir, dado que al no haber presencia de patrullas, cada quien hace lo que quiere, rebasando por la derecha, cambiándose de carriles sin precaución.

Pero en el periférico es aún más peligroso dado que te encuentras con los camiones de transporte escolar, los amarillos, que inclusive se meten a los carriles de alta velocidad y cuando te toca la mala suerte de que vayan dos, van correteándose y pasándose de un carril a otro.

El colmo es que ya por esta supuesta vía de circulación principal, te encuentres transporte público de pasajeros como microbuses y camiones, que impunemente también utilizan los carriles de la izquierda sin que autoridad alguna les diga nada.

Y qué decir de enfrentarte a los tráileres que también como si fueran automóviles usan el periférico siendo un verdadero peligro para los conductores de autos. Al ser una de las vías de comunicación que a diario utilizo, me ha tocado la desfortuna de enfrentarme a casos como que los tráileres que transportan la basura por parte del GDF, se brinquen el camellón de la lateral de periférico simplemente porque está saturada y se metan a periférico con la mayor impunidad.

También lo hacen los camiones de transporte público de pasajeros y vuelvo a insistir, nadie hace nada. Pero para completar el cuadro, los que utilizan motocicletas son una verdadera amenaza, van rebasando entre un carril y otro, pasan y te pegan en los espejos laterales de tu auto, y si por alguna razón no caben entre el espacio de un auto y otro, te insultan e inclusive me ha tocado ver que le dan una patada a los vehículos.

Mi pregunta es, ¿no hay quien los infraccione?, porque cometen todo tipo de violaciones al reglamento de tránsito con una impunidad que para quienes conducimos un vehículo da coraje que por cualquier cosa a uno si lo obliguen a cumplir el reglamento de tránsito y a estos conductores de motos no.

El colmo es que ya encuentras motonetas en periférico y viaducto que son todavía más problemáticas, además de ser una forma en que la delincuencia trabaja para asaltar.

Por otra parte también pregunto ¿por qué las motocicletas no pasan verificación y los dejan cometer todo tipo de violaciones de tránsito?.

Algo debe hacerse y pronto, antes de que haya accidentes graves ocasionados por estos imprudentes motociclistas y conductores de transporte público de pasajeros. Que cumplan las autoridades con su trabajo es la exigencia.

Fecha: 
Jueves, 25 de Septiembre 2014 - 17:30
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Ferrocarriles

Nueva York.- Para dormir bien no hay mejor cama en el mundo que la propia. En ningún hotel del mundo encuentro la comodidad que existe en mi propia casa. Por eso, cuando por razones de trabajo o de placer debo radicar durante por lo menos una semana en alguna ciudad del mundo que no sea la mía, rento un departamento amueblado y lo convierto en mi hogar fuera de casa. Así lo he hecho durante varios años y mis experiencias han sido muy afortunadas, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Cada día hay más sitios de Internet especializados en ofrecer departamentos, casas urbanas y campestres, villas, cuartos, ranchos, castillos y otras propiedades amuebladas que se rentan a corto plazo a vacacionistas que, como yo, preferimos vivir como locales en las poblaciones que visitamos, lejos del ambiente impersonal y estandarizado de un hotel.

Para esta visita a Nueva York renté un amplio departamento en lo que se conoce como el Upper East Side, dentro del barrio de Harlem, a 1.5 kilómetros del famoso Central Park. Todo lo que necesito para vivir confortablemente durante mi estancia lo puedo adquirir en comercios cercanos. A media cuadra hay una parada del autobús que me lleva por la Quinta Avenida hasta el sur de Manhattan y a dos cuadras encuentro dos estaciones del Metro que me comunican con toda la ciudad.

Algo que no esperaba es que a una cuadra de mi morada temporal hay una vía por la cual mañana, tarde y noche circulan trenes de pasajeros que van y vienen de Nueva York, transportando a miles de las decenas de miles de personas que en esta ciudad usan el ferrocarril como su principal medio de transporte.

El escuchar el ir y venir de los trenes me hizo preguntarme que tan importante son las vías férreas en la vida de los neoyorquinos. Al consultar Wikipedia encontré una respuesta: El transporte por riel “es el modo dominante de transporte en la Ciudad de Nueva York. Solo el 6% de los viajes con el fin de hacer compras en el Distrito Central de Negocios de Manhattan involucra el uso de un automóvil. La red de transporte público es la más extensa y de las más antiguas en Norteamérica. La responsabilidad de administrar los diversos componentes del sistema es de varias agencias gubernamentales. La mayor y más importante es la Autoridad de Transporte Metropolitano (MTA), una corporación de beneficio público del estado de Nueva York, que administra todos los autobuses y metros de la ciudad y dos de sus tres redes de ferrocarriles de pasajeros. Entre 1995 y 2005 el número de pasajeros aumento 36% a 2,200 millones de pasajeros al año, un incremento mayor al de la población. En septiembre de 2006 el número promedio de pasajeros del metro fue de 5.076 millones diarios mientras que el número de usuarios combinados del metro y autobuses fue de 7.61 millones diarios”. En el resto de la entrada en Wikipedia aparecen los números de pasajeros que cada año son transportados por los diferentes sistemas ferrocarrileros que sirven a Nueva York. Son decenas de millones,

En Nueva York y en todo Estados Unidos, el ferrocarril es un importante medio de transporte de pasajeros. En México, el gobierno de Ernesto Zedillo concesionó los ferrocarriles a dos empresas extranjeras que son monopólicas dentro de sus zonas de operaciones, las cuales suspendieron los servicios de pasajeros dejando incomunicadas a miles de ciudades y millones de personas.

El presidente Enrique Peña Nieto ha demostrado con palabras y hechos su voluntad de resucitar el sistema ferroviario de pasajeros. Para lograrlo sería conveniente que se revisaran los títulos de concesión para obligar a las empresas ferrocarrileras a brindar un servicio de transporte de pasajeros eficaz, seguro y a precios accesibles.

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Jueves, 18 de Septiembre 2014 - 12:00
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