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El 4to Poder

¿Realmente el “cuarto poder” ejerce presión social para contribuir al desarrollo de las civilizaciones o sólo es una franquicia más del Circo Romano? ¿una versión remasterizada y digitalizada a la que podemos acceder desde cualquier dispositivo móvil? Cualquier aparato con conexión a Internet abre una ventana virtual al Coliseo de nuestra sociedad, donde se debaten por la vida esclavos y animales, bestias; escenario de todas las pasiones humanas… —¡Identifique los pulgares en la esquina y dictamine!, ¿vida o muerte?, sus votos serán contabilizados. Podrá ganar un pan gratis o recibir la maldición del Chamuco… ¡Compártanlo! ¡Háganlo viral!

¿Quién debería ser el observador oficial de nuestra sociedad y lanzar las alarmas correspondientes contra el riesgo de deterioro de nuestra comunidad, no con el afán de linchar al gobierno sino con el propósito de corregir y mejorar?

La extraordinaria influencia mediática de este denominado cuarto poder ha sido penetrada por la ambición sin escrúpulos de quienes se regocijan en las mieles de la soberanía; se ha perturbado y convertido en una herramienta mercantil de política al servicio de quienes comercian con el favor popular, mientras que el pueblo, fatuo, aplaude con morbo al mejor montaje.

Luego, como invariablemente sucede, después de despotricar ampliamente, los más débiles callan, siempre terminan sucumbiendo ante los más fuertes, sin importar lo noble y sensatas que puedan ser sus convicciones... Y a continuación, surge la amnesia.

También se aceptan espontáneos, —Yo no quería entrar, a mí me empujaron— todos contra todos, almohadazos a diestra y siniestra, empujones y cuchilladas, —¡que todos se diviertan!...

Por alguna razón ineludible, invariablemente topamos con la evolución, su ausencia, su anhelo, o su fragmentada y débil arquitectura. Cada día la brecha es mayor, la sociedad se polariza rápida y anárquicamente, la hipertrofia y atrofia irregular de algunos sectores conforman el monstruo deforme de la estratificación social.

¡Recompensa!... —cohecho— Suma millonaria a quien delate a su compañero. Acaba de escapar de prisión. —¡Se Busca!

Si el Gobierno corrompe, es un incentivo, si el pueblo incentiva, es un delito.  Combatamos la corrupción con corrupción y la violencia con violencia. Ya saben: la Ley del Talión ahora es más vigente que nunca, sólo que matizada por la demagogia experta. Miedo al miedo. —¿De qué lado estás?

Gladiadores obesos, mercenarios del timo y la conveniencia, trúhanes, histriones, payasos, comediantes, lacayos del poder, siervos del interés, esclavos ladinos, súbditos de la riqueza. Amnésicos. ¡Qué oportuna ganga es el lucro con un pueblo aletargado por la negligencia, la somnolencia y la indiferencia! —Dejad que participe también la ignorancia… no somos educadores, ya casi es Navidad.

Sadismo y masoquismo, interés y condescendencia; sean justos o pecadores, pueblo o gobierno, no hay diferencia; actuantes todos en la gran tragedia nacional; mancuernas forjadas con el acero del mismo crisol.  —¡Ya basta!... que nadie perturbe mi paz. Déjenlos que se maten.

Demagogia y opio transformado en utopía, ciudad onírica de la ignorancia y la ironía, eres un pequeño engranaje de esa compleja maquinaria de manipulación. ¡No hay cuarto poder!... es sólo el contenedor hediondo donde se fermenta y se recicla el tufo y los fluidos repugnantes de la historia de la nación, el pulmón de la civilización, la válvula de desahogo, la maquinaria encargada del equilibrio y la gobernabilidad.

Fecha: 
Martes, 01 de Septiembre 2015 - 17:00
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